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La UME pone a prueba la capacidad de la comarca para actuar ante una inundación

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Bomberos participan en un rescate simulado de una víctima por derrumbamiento en una fábrica de materiales de construcción en Algorfa. / Alberto Aragón

  • Medio millar de efectivos entre militares y de diferentes cuerpos de prevención participan en un simulacro para prevenir el riesgo de 'gota fría'

La llegada del otoño implica en la Comunitat Valenciana el riesgo de fuertes precipitaciones por los peligros que entraña la 'gota fría'. Con el objetivo de estar prevenidos para una intervención inmediata en aquellas localidades que se pudieran ver afectadas por inundaciones, la comarca ha acogido durante esta semana diversas actuaciones de simulacro.

El ejercicio principal se desarrolló ayer en diferentes emplazamientos como Bigastro, el Embalse de la Pedrera o Algorfa y en el dispositivo participaron 490 hombres y mujeres de cuerpos que actúan en caso de ser requerido su despliegue. Buena parte de ellos fueron los componentes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con unidades de su tercer batallón de intervención de emergencias (Biem III) con sede en Bétera y un helicóptero de este mismo cuerpo. En el simulacro tomaron parte responsables de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, órgano autonómico encargado de la coordinación, voluntarios de asambleas de Cruz Roja llegados de varias localidades de la provincia, sanitarios y bomberos del Consorcio Provincial, que tuvieron apoyo de agentes y mandos de la Policía Nacional o Guardia Civil, complementados por agentes locales de diversas localidades.

La intervención dio comienzo con una charla informativa del dispositivo en el Auditorio Francisco Grau de Bigastro, localidad que contó con los puestos de mando avanzados que desplegaron los intervinientes, tanto los del Ejército como de la agencia autonómica, lugar donde se controlaron todas las incidencias ficticias en este caso, que lanzaban las unidades desplegadas en la comarca y donde quedó patente que «compartir información, mejorar la coordinación y el grado de adiestramiento es fundamental para dar una respuesta rápida de todos los organismos involucrados», destacó el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Moragues. Fue José María Ángel, director general de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, como máximo responsable del simulacro, quien destacó que esa labor de compenetración se torna esencial para afrontar situaciones de riesgo ante inundaciones ya que el ejercicio simuló una avenida grave en el Río Segura y su desbordamiento en diversas poblaciones. La elección de Bigastro no fue casual por el riesgo de esta población, ni la de Orihuela porque el embalse ubicado en suelo de Torremendo fue el lugar escogido para la práctica de rescate de civiles afectados por inundaciones.

El teniente coronel del batallón de la UME, Javier Moreno, fue el encargado junto al suboficial del Consorcio Provincial de Bomberos José Cerdá, de dar los pormenores de los ejercicios llevados a cabo en la jornada central del simulacro. El primero destacó el despliegue de las unidades del Ejército y sus diferentes especialistas junto con el apoyo aéreo de la aeronave de la unidad militar y otra de la Generalitat mientras que el segundo narró algunos de los pormenores de los puestos de mando desplegados y cómo se priorizan las diversas incidencias que se canalizan en él por parte de los cuerpos que intervinieron. Moreno asimismo explicó que las unidades de la UME, en caso de contingencia, pueden estar sobre los escenarios a intervenir en cuatro horas.

El simulacro alcanzó su fase central con el operativo montado en el embalse donde efectivos de las unidades militares y de Cruz Roja realizaron sus prácticas. Así se pudo ver cómo se crean muros de contención ante el desbordamiento de cauces con el llenado de sacos de diversas proporciones para crear diques y el trabajo de los soldados para buscar entre el lodo supervivientes o víctimas con apoyo de unidades caninas, capaces incluso de detectar a aquellas sumergidas. Otros se dedicaron a rastrear la lámina de agua con el mismo objetivo y lanzar avisos a las unidades aéreas para que el helicóptero de la UME deslizase a los rescatadores hasta un promontorio situado en el centro del embalse e izar a un superviviente, siempre apoyados por otros militares que desde las orillas guiaban los trabajos, incluso con el cada vez más frecuente uso de 'drones' en los rescates.

No fue el único ejercicio puesto que las instalaciones de una empresa de materiales de construcción en Algorfa sirvieron para ver el trabajo de los perros en otro tipo de salvamentos como los que se producen en derrumbes y la coordinación de los bomberos con los militares en este tipo de contingencias. De igual modo las unidades de la UME han aprovechado la presencia en la comarca para mejorar su destreza en escalada en las paredes de la Sierra de Redován.