Las Provincias

Ya lo dijo Quevedo

Ya lo dijo Quevedo en su constante sorna con Góngora durante el Siglo de Oro de nuestros poetas; “Las palabras son como monedas, que una vale lo que muchas, como muchas no valen como una”, incluso yo añadiría aplicándola a nuestro Alcalde de Benejúzar, aquella dirigida al Rey Felipe IV, en la que aludiendo de manera irónica a la pérdida de tierras en Europa, le soltó aquello de; “a nuestro rey le llaman “el grande” al estilo de los agujeros, que cuanto más tierras les quitas, más grandes son”. Algo así sería lo que en contestación (si tuviésemos la palabra) le habría dicho durante su “dar cuenta a los ciudadanos sobre el auto de sobreseimiento provisional de la denuncia del policía Local, suspendido de empleo y sueldo por la Audiencia Provincial.

Sorprendido al escuchar como obvio pretexto, que el robo de cuatro contadores de agua de 20€ unidad, utilizando la fuerza, no tiene que notificarse a la Guardia Civil u otras autoridades superiores. Esa barbaridad, dicha bajo la alegría del sobreseimiento de unas graves denuncias es entendible, pero, no deja de ser una barbaridad, pues sería decir que los robos de poco valor no sería necesario trasladarlo a las autoridades para que lo investigasen. Así como escuchar que la totalidad de las denuncias y manifestaciones de Pedro, el Policía Local, son todas falsas, algo que no indica el citado auto, el cual habla de que: “No se pretende llegar a promover el enjuiciamiento de hechos que revisten “per se” una naturaleza delictiva, sino que al amparo de ellos se pretende dirimir una situación de conflictividad entre el denunciante con el Alcalde, y el jefe de la policía local”. Es decir, no es que no sea delito lo denunciado, sino que al haber ánimo de venganza en vez de ánimo de justicia, los hechos no se van a investigar.

Pero lo que más sorprendido me dejó es que en vez de sentirse contento y animoso por este resultado de la sentencia, ciertamente incierto todavía al ser provisional, se dirigiese a todos señalando un presunto ánimo de venganza sobre aquellos que se atrevieron a hablar mal de él en el Facebook, diciendo entre otras lindezas: “de los cuales tengo los recortes y hasta las IPS de los mensajes” algo ilegal por cierto, sin un mandato judicial. En Fin, no descansa.

No creo sea esta la mejor forma de pasar página y olvidar una triste etapa de la vida municipal de nuestro pueblo, que nos ha traído parcialidad, vergüenza, tristeza y dudas sobre actuaciones de las autoridades policiales y administrativas de Benejúzar, dudas que tras la sentencia, nada aclaratoria sobre los hechos denunciados, sigo teniendo. A nuestro alcalde podrían llamarle “el grande”, aplicándole la prosa de Quevedo, pues cuanta más credibilidad pierde, más piensa que tiene.

Yo, cada día más decepcionado con la justicia, hasta el punto de dudar de su imparcialidad, me quejo de la poca alegría que el alejamiento de los juzgados y una sentencia favorable ha producido en mi Alcalde. Un alcalde que debería de estar feliz y contento, pues tal y como parecía, en el primer paso de su enjuiciamiento por la jueza instructora que le llamó a declarar, le llamó en calidad de imputado, y solo el trasiego de jueces por los que ha peregrinado su caso, ha ido solventando poco a poco su mala situación procesal. Ya lo dijo con tino la Diputada Villalobos: “Unos jueces son del Madrid y otros del Barcelona”, a saber cuales nos tocan.

Es muy probable que el grupo socialista no tenga tanta suerte en los juzgados, a pesar de que el tema a tratar sea tan pueril, sucio y partidista como lo ha querido el PP de la comarca y Adrian Ballester en concreto. Parece ser que nuestro párroco, D. Pedro, rece con tanto entusiasmo por nosotros, pues ya se sabe el estigma con el que “los rojillos Cristianos” llevamos la cruz. Sean felices y estén contentos ciudadanos, es lo que hay, todos somos “hijos de Dios”.