Las Provincias

ORIHUELA, GRAN CIUDAD

El falso dilema del espacio-tiempo

Septiembre tiene que se inicia un nuevo curso político y a la vuelta de vacaciones se suele haber trabajado poco, por lo que hay que sacar algún conejo de la chistera para que no se note el asueto estival, algo que, por supuesto, no está prohibido. Al menos de momento.

Eso precisamente tiene este mes en el ayuntamiento de Orihuela, cuando se acumulan dos plenos, el de agosto y el de septiembre, y hay que llenarlos con, cuando menos, imaginación. Y si puede ser, alguna serpiente de verano, por si falla lo anterior.

Efectivamente, he trasladado mi domicilio familiar a Barcelona, por motivos profesionales y personales. Algo nada nuevo en relación a mi dedicación política, porque desde hace más de un año he desempeñado mi labor como cargo electo en Orihuela y como portavoz de mi grupo municipal en las mismas condiciones que ahora. Mi profesión no es ser político o concejal. Mi dedicación principal es la de abogado, labor que desempeño en Torrevieja desde 1994, con un lapsus de 18 meses de dedicación exclusiva de gobierno en el pasado mandato corporativo. Y soy abogado en Torrevieja y en toda España porque ante tribunales de toda España, peninsular e insular, he llevado y llevo hoy en día pleitos para mis clientes, españoles y extranjeros, residentes en Reino Unido, Irlanda o Alemania, por ejemplo, cuyos intereses defiende mi despacho profesionalmente. A eso me dedico y de eso vivo. Y mi despacho, al margen de mi mesa y mi silla en Torrevieja, está en mi ordenador, en mi teléfono móvil y en la posibilidad de trabajar a distancia. Pero a pesar de todo ello he acudido a mi despacho de Torrevieja al menos un par de días a la semana a atender mis asuntos profesionales durante este último año y pico, es decir, desde que soy concejal en Orihuela por Ciudadanos. Así, dos días en Torrevieja supone dejar tres días a la semana para estar en Orihuela, en el Ayuntamiento o en la calle, para las cuestiones políticas. Y les puedo asegurar que, en todo caso, cuando se es concejal, como cuando se es abogado, se está las veinticuatro horas del día dándole vueltas a los temas relacionados con tales menesteres. Pregunten a cualquier concejal, de cualquier color, de Orihuela incluso, o a cualquier abogado. No es por tanto un problema de tiempo.

Esos tres días presenciales en el ayuntamiento de Orihuela por semana me ha hecho cumplir sobradamente en horario con la dedicación parcial por la que cobro 17.500 euros al año más otros 1.500 euros anuales por ostentar la primera vicepresidencia de alguna comisión municipal. Exactamente igual que los concejales socialistas Víctor Ruiz, Carmen Gutiérrez y María García, que cobran ese plus económico sobre la misma remuneración base que un servidor, aunque ellos por unas vicepresidencias segundas que, probablemente, nunca llegarán a ejercer (deberían fallar presidente y primer vicepresidente). Esta circunstancia fue criticada por Cambiemos y el PSOE, vía señor Ruiz, le devolvió al señor Bernabé la podemita frase de «Noooo, no te confundas, no soy tu enemigo», echándole la culpa al PP por el «sobresueldo». Igual que con el sueldo en la Diputación Provincial de la portavoz socialista Carolina Gracia, de más de 65.000 euros anuales por una agenda en la que no encontrarán nada si la buscan en la web provincial, lo que puede ser hasta normal, dado que la señora Gracia no tiene delegación de gobierno en Alicante, como servidor tampoco la tiene en Orihuela. Eso sí, entre ella y yo, 46.000 euros anuales a su favor. No parece problema tampoco, por tanto, de sueldo. No al menos el mío.

Pues hay quien se ha mostrado muy preocupado porque el portavoz de Ciudadanos en Orihuela duerma cuatro noches (incluyendo sábado y domingo) a la semana en Barcelona, con su familia, para trabajar tres intensos días en el ayuntamiento oriolano. Y si miran de quién procede el escándalo verán que no se trata precisamente de quien me conoce o quien comparte mi proyecto político, sino de quien no soporta que Ciudadanos esté presente en Orihuela, tenga la capacidad y la voluntad de influir en la política local decisivamente o de quien se ha visto por ello relegado a la irrelevancia. Y quizá el problema sea que tres concejales de Ciudadanos sin delegación de gobierno son más visibles y productivos para Orihuela que otros más concejales de oposición con el mismo o muy superior sueldo, con mucho más tiempo libre, y a los que pueden ver a diario por aquí. Tomando café.