Las Provincias

Tecnología para difundir el arte

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Una de las piezas de orfebrería que se puede consultar en la aplicación del museo por parte de personas con discapacidad . / ALBERTO ARAGÓN

  • El Museo Sacro crea una aplicación que permite a diversos colectivos conocer los fondos que atesora

El Museo tiene en fase de pruebas una aplicación para móviles que permite a quienes visitan sus instalaciones complementar el recorrido físico que hacen a sus salas porque ofrece contenidos al público en general con todas las explicaciones del mismo, así como de sus obras más significativas y también otra destinada a personas con movilidad reducida «porque de lo que se trata es de que el museo crezca en contenidos y posibilidades para todo tipo de público», según explica Mariano Cecilia, secretario de la Comisión de Bienes Culturales de la Diócesis.

El proyecto es obra de Tomás Serna y de Pablo López, dos licenciados en Historia del Arte y expertos en gestión patrimonial y de museos. López ha hecho este verano las prácticas de su máster tras pasar una temporada en la florentina Galería de Los Ufizzi y ha exportado una idea «que es común en todos los museos italianos y del norte de Europa, «porque estos deben avanzar y ser más accesibles no solo desde el punto de vista físico sino también sensorial». Así la audioguía es descargable para dispositivos móviles o tabletas y es gratuita, al igual que lo es su coste al estar desarrollada por ambos, «pero su coste por parte de una empresa privada podría estar por los 14.500 euros y viene a dar un valor añadido a lo que ya se puede ver para que tengan una idea global del museo», precisa López. De este modo ofrece planos, una decena de descripciones de las salas y también las específicas de tres obras como el 'San Miguel Arcángel' de Paolo de San Leocadio, el cuadro de Velázquez y las tallas de Salzillo de San Vicente Ferrer y San Luis Beltrán, información que se puede encontrar en español, inglés, francés e italiano.

Pero no solo se queda en eso porque se complementa con otra destinada a personas con movilidad reducida y que visitan las instalaciones en silla de ruedas «y que no pueden ver bien algunas de las piezas al estar a demasiada altura o protegidas por las urnas», explica el creador de la aplicación, como ocurre con algunos de los documentos más valiosos del Museo Sacro. En la aplicación se han incluido fotografías y descripciones sonoras de la bula de la Colegiata del Salvador, los estatutos de la sede diocesana, de los misales miniados, incunables o la silla y símbolos episcopales «todos los elementos de la exposición que quedan fuera del alcance completo de la vista pero que con la aplicación se pueden escuchar y ver de forma completa».

La idea es incorporar poco a poco más elementos «a un formato que es abierto y que ofrece muchas posibilidades, recuerda Cecilia, quien indica que el 27 de septiembre es el Día Internacional del Turismo y este año el lema del mismo es 'Turismo para todos' «porque de eso se trata, de que los museos vayan más allá y ofrezcan posibilidades a todo tipo de público». Asimismo los contenidos que se han desarrollado serán objeto de una ponencia en el congreso internacional sobre accesibilidad y museos que se hará en octubre en Alicante y a medio plazo la aplicación debe crecer incorporando la tecnología a otros espacios como la Catedral, la Capilla del Loreto incluso la torre de la sede diocesana, recién abierta a las visitas.

El historiador, de igual modo, asegura que esta no es la única apuesta porque personas con discapacidad o colectivos específicos puedan conocer las piezas religiosas puesto que entre manos tienen un proyecto destinado «a ir de un museo accesible a uno inclusivo» que ha sido desarrollado también por Tomás Serna y la terapeuta ocupacional María García Simón. Ambos proponen diversas ideas sobre las que ya se trabajan como es otra audioguía para personas con visibilidad reducida y discapacidad auditiva con nuevos contenidos adaptados. Para los primeros la idea es que puedan tocar determinadas piezas como elementos de altar, una maqueta de Santo Domingo o las esculturas del imaginero murciano, entre otros, que se verían complementadas con diversas tablillas en braille con las descripciones que detallen las obras y audios con ese mismo objetivo e incluso recrear otras piezas usando la tecnología de impresión en tres dimensiones. Para los sordos se proponen vídeos con explicaciones en lengua de signos de los elementos más significativos «aunque ya disponemos de otros en las salas subtitulados, pero la apuesta es que ningún colectivo se quede sin conocer las piezas», relata Cecilia.

En esa misma línea de ir a más y que todo el mundo pueda visitarlo en fase embrionaria, aunque se quiere poner en marcha este año, están las visitas para discapacitados intelectuales con guías especializados donde los visitantes jueguen un papel activo en el recorrido por las salas y continuar con las visitas de escolares sobre el arte y las emociones «porque entendemos que un museo debe ser útil a la sociedad», finaliza el historiador.

La cultura debe ser objeto de disfrute por parte de todos los ciudadanos y esta premisa no siempre se cumple, sobre todo para aquellos colectivos que padecen de algún tipo de diversidad funcional, bien sea física, psíquica o sensorial quienes por su discapacidad lo tienen difícil para conocer museos y las joyas que atesoran.

Estos normalmente ya cuentan con medidas para que el acceso a su espacio físico esté libre de barreras arquitectónicas y cuentan con rampas, ascensores u otro tipo de servicios pero en ocasiones existen otras que son invisibles y que no permiten que todo el mundo pueda realizar las visitas en igualdad de condiciones.

La superación de este tipo de problemas es uno de los objetivos que se ha marcado el Museo Diocesano de Arte Sacro ubicado en Orihuela, el más importante de la Comunitat Valenciana, y a buen seguro el que más visitantes acoge durante todo el año en la ciudad, donde las nuevas tecnologías se usan para ofrecer a los turistas visitas accesibles.