Las Provincias

Los vecinos están contentos pero no se fiarán hasta que no vean la obra terminada y en marcha

  • Una representación de usuarios acude a la firma del acta con una pancarta para recordar que la lucha emprendida hace doce años no ha acabado

Doce años persiguiendo lo que en ocasiones han considerado prácticamente imposible, pese a ser un derecho que tienen a recibir asistencia sanitaria en condiciones, hacen que los vecinos del Rabaloche no consideren el Centro de Salud del Rabaloche como una realidad hasta que lo vean levantado y en funcionamiento con sus propios ojos. Una representación de habitantes del barrio, aunque en esta dotación sanitaria se atiende en torno a 25.000 personas tanto del Rabaloche como de otras pedanías cercanas, acudió ayer a la visita que se hizo para realizar en el solar las comprobaciones pertinentes antes de firmar el acta de replanteo que dio inicio a la que debe ser la cuenta atrás para la construcción del centro. No se limitaron a estar, sino que desplegaron una pancarta de las muchas realizadas en este tiempo, donde se podía leer «Salud para el Rabaloche». Uno de estos vecinos, Rate Molera, quien ha participado junto a muchos otros como Carmelo Soñer encabezando manifestaciones, durante esta década larga, aseguró que «es una buena noticia» pero apuntó que «personalmente no me fío». Molera dijo que los vecinos están contentos e incluso usó un símil poético para asegurar que «después de tanto tiempo parece que el sol sale en el Rabaloche». No obstante advirtió de que «una cosa es lo proyectado y otra lo que se haga» y mostró la desconfianza a la que les han llevado tantos años de lucha en los que ha habido campañas electorales donde siempre se ha prometido esta construcción además de situaciones políticas a nivel local en las que el centro de salud ha servido como arma arrojadiza entre partidos. Los vecinos nunca han estado ajenos a la política y Molera quiso al menos mostrar algo de confianza con el actual gobierno autonómico por el hecho de que haya puesto en marcha la obra.

Los vecinos indicaron que están encima de la ejecución para comprobar que todo se hace conforme se les ha prometido en reiteradas ocasiones, y Molera comentó que la lucha del colectivo, que busca esa atención sanitaria digna, «no puede acabar nunca, porque no es solo el centro de salud, hay 25.000 usuarios que pertenecen a consultorios de pedanías que están dejados y con falta de personal, y por eso debemos de seguir peleando».