Las Provincias

LA VUELTA A LOS PUENTES

Un centenario

Los humanos somos muy dados a celebrar las efemérides acaecidas con anterioridad, mediante el recuerdo de esos hechos sucedidos hace veinticinco, cincuenta, setenta y cinco, cien o más años múltiplo de cinco lustros. Así, nos encontramos con las bodas de plata y oro, que cuando se hace referencia a un enlace matrimonial los calificativos no terminan por ponerse de acuerdo, si los siguientes son de platino o de diamante. Estos términos, también se emplean para conmemorar otros tipos de acontecimientos muy diferentes a los del tálamo, que se alargan más en el tiempo. Entonces ya surgen los centenarios, sesqui, bi, tri o más centenario.

En nuestro caso, nos vamos a referir a un primer centenario referido a la celebración de la festividad como día de precepto de la Patrona de la Ciudad de Orihuela, Nuestra Señora de Monserrate.

Corría el año 1915, y el semanario tradicionalista local 'El Conquistador' o lo que era lo mismo, la Comunión Jaimista del Distrito, inició una campaña el 9 de octubre, con objeto de que se declarase como de precepto el 8 de septiembre día de la Natividad de la Virgen, en que se conmemora la festividad de Nuestra Señora de Monserrate. El motivo de esta campaña radicaba también en la circunstancia de que, con anterioridad tenía dicha consideración, pero la Santa Sede había suprimido algunas festividades como tales días de precepto, entre ellas, la ya citada de la Natividad. Siguiendo lo que en algunas otras poblaciones se había hecho y conseguido, 'El Conquistador' se lanzó a dicha campaña, confiando en el apoyo del Exceletísimo Ayuntamiento de Orihuela que presidía Manuel Ferris, para ecabar del obispo Ramón Plaza y Blanco el que efectuase gestiones ante el Papa, para intentar lograrlo.

El primer paso que dio fue acudir ante la Alcaldía una Comisión compuesta por el Jefe de Distrito de la Comunión Jaimista, Juan Villaescusa, algunos correligionarios, y el director del citado semanario. La respuesta que obtuvieron del primer edil fue de total apoyo a esta iniciativa, a la que se fueron sumando numerosas instituciones, entre ellas, el Colegio de Abogados, Cámara de Comercio e Industria, Sindicato Agrícola, Círculo Católico Obrero, Centro Obrero Instructivo, las tres parroquias, Seminario, Cabildo Catedral, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Nuestra Señora de Monserrate, Caja de Socorros y Ahorros, Colegio Santo Tomás de Aquino, e Hispania Foot-Ball Club. No quedaron fuera las publicaciones, 'La Lectura Popular', 'Ciudadanía', 'Hoja Parroquial' y 'El Obrero'. Ni tampoco la V.O.T. y Mayordomía de Nuestro Padre Jesús, el Convento de Capuchinos y la Congregación de Hijas de María.

Las gestiones llegaron en principio a buen término, y en la sesión del Excelentísimo Ayuntamiento celebrada el 15 de octubre de 1915, después de recordar que dos años antes se habían hecho gestiones ante el Vicario Capitular, para que se gestionase ante el Papa Pio X, la declaración como festivo el 8 de septiembre, que no se llevaron a cabo; se aprobó una moción del alcalde por la que se declaraba oficialmente a Nuestra Señora de Monserrate como Patrona de la ciudad y que se pidiese al obispo que realizase las gestiones oportunas ante la Santa Sede para que el día 8 de septiembre fuese declarado como festivo, y que se solicitase al Gobierno que fuera inhábil.

La petición fue atendida por Benedicto XV, que en Breve de 13 de enero de 1916 restableció la festividad de Nuestra Señora de Monserrate el 8 de septiembre, declarando dicho día como de precepto, siendo obligatorio oír misa.

En este punto, entramos en aquel centenario a que nos referíamos en un principio, y con motivo de la festividad de la Patrona, predicó en la catedral el arcediano Carlos Esquer. La imagen, como era tradicional fue trasladada desde su Santuario a la primeria iglesia diocesana para la novena, que era calificada por la prensa local como la 'del señorío', y se recordaba que años anteriores se iluminaban los balcones y rejas de la calle Mayor durante esos días. Sin embargo, 'El Conquistador' reprendía a los jóvenes que acudían a la novena, ya que el templo para algunos se convertía en «discreteos, mejor diría indiscreteos», pues las miradas en vez de dirigirse al altar se lanzaban al público, «donde las esencias y colores de cierto elemento femenino dan al templo no sé que aspecto de teatro», y criticaba el derroche de trajes y sombreros con los que muchas féminas acudían a la novena.

El día 8, 'El Conquistador' le dedicó la publicación a la Patrona, y colaboraron entre otros el presbítero Monserrate Celdrán y Petronio (Agustín Cavero, deán y provisor del Obispado). El domingo día 10, con un cielo gris y con nubarrones, se celebró la procesión general, que contó con la presencia de todas las corporaciones religiosas con sus cruces y estandartes. La imagen iba a hombros de cuatro sacerdotes revestidos con dalmática, y tras ella el obispo, la Corporación Municipal, y los Exploradores de España dando escolta, acompañados con su banda de cornetas y tambores al frente de Domingo Moreno García 'El Talento'.

En aquel ejemplar del semanario tradicionalista se elevaba una plegaria a la Virgen de Monserrate, en los siguientes términos: «Dirige tu mirada de piedad por la Europa que se aniquila, casi en ruinas, empeñada en la lucha tan cruel y sangrienta que no han visto otra igual los siglos, pues parece concebida a los antros del averno y llevada a cabo por espíritus infernales». Se estaba viviendo la primera Guerra Mundial, y se pedía que España no entrase en la contienda.

Han pasado cien años, y ahora Europa y el resto del mundo vive otra reyerta, en la que muchos inocentes sufren las consecuencias por el fanatismo de algunos hombres, que hacen mal uso de sus creencias.