Las Provincias

Vestida para su pueblo

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María Dolores Botella ultima la colocación del Niño Jesús en la mano izquierda de la virgen. :: alberto aragón

  • Las camareras de la Virgen de Monserrate atavían la imagen para el traslado a la Catedral

  • Dieciséis mujeres se encargan de preparar a la patrona, que desde hoy se venera en la principal iglesia de la Diócesis, desde donde saldrá mañana en procesión

orihuela. Con mimo, esmero, cuidado, y sobre todo, con devoción. Así cuidan durante todo el año las dieciséis mujeres que ostentan el cargo de camarera a la imagen de la Virgen de Monserrate que anoche salió de su Santuario en romería para pasar los próximos nueve días en la Catedral. La patrona no puede dejar su casa de cualquier manera, y por eso sus camareras la prepararon durante buena parte de la mañana para un viaje que apenas atraviesa unas calles pero que en realidad se realiza por la veneración mariana demostrada durante siglos por oriolanos y oriolanas. El único cambio que se producirá en el vestuario será el manto especial que se le colocará el día 17, cuando quienes quieran podrán acudir durante todo el día al tradicional besamanto.

Ayer las camareras comenzaron la jornada abriendo el arcón situado en una de las habitaciones anexas al camarín, donde escogieron uno de los trajes que se guardan entre sábanas de lienzo y productos como el laurel, para evitar que se estropeen. A partir de ahí se puso en marcha todo un ritual que supuso un ir y venir de mujeres en torno a la virgen, colocada junto a una ventana con vistas al Monte de San Miguel. La más veterana de todas, Josefina García Pertusa, lo sigue, a sus 95 años, desde hace cuarenta. Ella explica cuáles son las piezas que componen la ropa interior de la imagen, la camisa, la saya y el miriñaque, y sobre ellos el traje compuesto de tres piezas: delantal, abrigo y manto. Apunta otra de las camareras, María Dolores Botella, que el Niño Jesús se viste con camisa, pico y traje, todo a juego con el de su madre.

Aunque la Virgen de Monserrate cuenta en su ajuar con trajes antiguos, el que más del siglo XVIII, en esta ocasión escogieron uno del siglo pasado, de seda blanco con bordados en oro y pedrería. Con él ya puesto se añadieron complementos como el rostrillo alrededor de la cara y varios elementos en la parte delantera, un relicario con el nombre de todas las camareras, la cruz pectoral de esmeraldas del obispo Félix Herrero, regalada en 1835; la Medalla de Oro de la Ciudad, concedida en 1920, aunque no es la original puesto que ser perdió durante la Guerra, por lo que se trata de la del obispo García de Goldaraz que a su muerte llevó al Santuario su ayudante. La medalla de alcaldesa completa este conjunto con la vara de mando que se coloca en las manos de uno de los ángeles del trono. Espetones para evitar disgustos sujetaron con fuerza las telas para pasar en último lugar a poner en la mano derecha de la patrona un ramo de orfebrería, que en sus inicios sería natural y que se tiraba al río para evitar desbordamientos, y al Niño, ya vestido, en la izquierda. Por último se puso la corona elaborada a través de joyas recogidas por suscripción popular en 1959 y que realizó el orfebre Bonacho.

Con ello la Virgen de Monserrate quedó preparada para la romería y para los próximos días. La imagen de rostro moreno está compuesta por un cuerpo realizado en 1940 por José Sánchez Lozano mientras que la cara y las manos fueron recuperadas de una antigua donada en su día por la familia Garriga. El Niño Jesús que también se perdió en la Guerra Civil corresponde a una imagen de San Antonio que guardó en su casa la familia Cirer.

Por segundo año consecutivo la Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate ha elaborado unos abanicos de cartón que se repartirán estos días, protagonizados por uno de los alrededor de veinte grabados que se guardan de la imagen. La idea es realizar este elemento año a año y darlos a conocer todos.

Hoy el Santuario de Monserrate ya no acogerá el ir y venir de personas y de preparativos, puesto que su principal moradora no estará en él durante los próximos días. Así la atención se centrará en la Catedral, de donde la virgen saldrá en procesión mañana tarde, después de la misa, con motivo de la celebración de su onomástica y acompañada por sus fieles.