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Investigan el posible envenenamiento de una cabra en la sierra el fin de semana

El animal muerto, en el paraje de la Cueva Ahumada.
El animal muerto, en el paraje de la Cueva Ahumada. / C.M.A.
  • El Ayuntamiento solicita un informe a Medio Ambiente para reducir las cien cabezas que necesitan alimento diario

La alarma por la proliferación de cabras salvajes en la Sierra de Callosa de Segura ha vuelto con la muerte de un ejemplar de corta edad que la Policía Local de Callosa de Segura se encontró en el área recreativa de La Cueva Ahumada. Un veterinario investiga si hubo envenenamiento o el animal murió por causas naturales. En la actualidad la montaña callosina acoge varios grupos de esta especie que suman más de 100 cabezas de ganado salvaje caprino que cada vez se acercan más al casco urbano y esquilman la flora.

Ante este último hallazgo y una vez se dio aviso al cuerpo de policía se requirió la presencia del especialista para practicarle una autopsia y averiguar por qué murió. La primera medida que se tomó fue la de cerrar una fuente cercana en previsión de que el agua pudiera contener altos niveles de alguna sustancia química. No obstante, desde el equipo de gobierno aseguran que el agua no tiene ningún elemento contaminante.

En un primer momento se barruntó la posibilidad de que al animal muriera por alguna intoxicación puesto que había expulsado sangre por la boca. Desde la concejalía se advierte de que era un ejemplar joven y «pudo morir por falta de alimento». Esto supone un grave problema ambiental por la sobre explotación de los animales en la vegetación del monte. Los tres ayuntamientos afectados, Callosa, Redován y Cox han solicitado a la Conselleria de Medio Ambiente que tome una solución para que los animales no se reproduzcan de forma exponencial. Cabe recordar que hace solo unos pocos años este ganado estaba conformado por solo treinta cabezas.

El concejal de Medio Ambiente, Ismael Ballester, indica que ya ha remitido a consellera dos informes, el último el pasado mes de julio, con una situación que preocupa. El paraje natural de la Cueva Ahumada cuenta con una microrreserva de flora que se ve amenazada desde hace años. El responsable local recuerda que ya convocó una consejo local de medio ambiente donde se abordó esta cuestión, pero que desde el servicio del Seprona de la Guardia Civil no se aportó ninguna solución salvo que «se redujera el número de algún modo. El problema es que un animal de más de 40 kilos no se puede bajar por las pendientes tan escarpadas».

El edil reconoce que «existe un gran vacío legal porque son animales medio salvajes que no se pueden llevar a una granja ni tampoco a un zoo». En este sentido, la única solución es concentrar un número de animales en un cerco para luego trasladarlos a otra ubicación o al matadero. Por el momento se espera que el Consell emita un resolución antes de lamentar nuevos fallecimientos por falta de alimento.