Con 'Juego de tronos' la televisión se hizo mayor

La serie de HBO ha demostrado que las grandes producciones no son propiedad de una sola pantalla

Una escena de 'Juego de tronos'.
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

El fenómeno de 'Juego de tronos' comenzó mucho antes de que se estrenase la serie de televisión, cuando 'tan solo' era una saga literaria. Entre comillas, porque había algo en ella que la hacía diferente a otras. Seguramente sería el desarrollo de los personajes, mucho más elaborados que en otros títulos fantásticos; o la ruptura de algunas reglas que parecían inamovibles, como que ningún personaje por protagonista que fuese estuviera a salvo de la muerte; o el rico universo que generaba, contextualizando todo con multitud de detalles. O tal vez fuese la unión de estos elementos lo que atrajo hasta a estos textos a un número considerable de lectores. Eran muchos, pero nada que ver con los que vinieron después.

Los libros ideados por George R. R. Martin funcionaban en ventas aunque no llegaban a las cifras que se han alcanzado después de que HBO iniciase la emisión de la adaptación televisiva. Desde hace seis años los datos se han multiplicado por miles. 'Canción de hielo y fuego' cuelga el título de 'best-seller' indiscutible del siglo, y será complicado arrebatarle ese honor. ¿A qué se ha debido este boom? El origen hay que buscarlo en las novelas, en lo distintas que resultan a otras del mismo género. Porque mezclan temáticas, porque plantean asuntos con vigencia, porque mantienen la intriga usando sus armas de un modo inmejorable, porque cuentan con personajes riquísimos, con claroscuros que los hacen atractivos. Esas serían algunas de las razones que distancian a esta saga de otras. Y por muchas de ellas HBO tenía claro que quería llevar a la pantalla las historias de Poniente. Y acertó con su apuesta.

De nuevo HBO abriendo puertas, marcando la diferencia y haciendo historia. Con el estreno (y la posterior emisión de seis temporadas) de 'Juego de Tronos' la televisión se hizo mayor del todo, alcanzó la autoridad que hoy en día nadie le discute. Y miró de frente, sin complejos, a su hermano mayor, el cine, que a estas alturas poco pecho puede sacar delante de las otras pantallas. La tele ya había demostrado que era capaz de contar historias adultas, de modos complejos, con técnicas sobresalientes y puntos de vista sorprendentes. Había parido una diversidad de títulos que daban cuenta de su buena salud.

Pero el cine seguía ostentando la propiedad de la espectacularidad. Era el vehículo capaz de disparar los mejores fuegos artificiales y que provocaba desde las butacas esos estímulos clásicos que están relacionados con el audiovisual, con las grandes películas épicas, con títulos formalmente majestuosos como 'Braveheart', 'Salvar al soldado Ryan' o 'El señor de los anillos', entre otros. Benioff y Weiss, los creadores de la gran producción de HBO, derribaron ese último muro y demostraron que desde televisión se podían narrar relatos épicos y con esplendor y generar a su alrededor acontecimientos y fenómenos fan enormes. No hay cinta que se estrene hoy en día que pueda hacerle sombra al interés que suscita 'Juego de Tronos'. En las alfombras rojas, sus actores son los más requeridos, sus ruedas de prensa se convierten en las más multitudinarias, sus premieres concitan a cientos de adeptos.

'Juego de Tronos' ha demostrado que con buenas ideas y generosos presupuestos la televisión puede impactar e hipnotizar. Y mantener el interés, pese a los parones entre una tanda de capítulos y otra. Hace más de un año que se emitió el último. El próximo, el primero de la séptima temporada, se ofrece en unos días, en la madrugada del 16 al 17 de julio. Y no ha habido una semana en que no se haya elucubrado con alguna foto, noticia o tweet relacionado con el contenido de la ficción. Por todo eso merece ser recordada, por su capacidad de arrastre y calado entre la audiencia.

Aunque hay algunos motivos más. Porque la adaptación de la historia de George R. R. Martin tiene un buen número de ganchos para captar a público diverso, sin entender de género, estatus social o nivel de preparación intelectual. Juega con la fantasía, con la acción, con el terror, con el misterio, con el drama, con el romance… Raro sería que en alguna de esas capas no atrape al espectador. Pero además esta serie se reivindica por tratar temas con absoluta vigencia, como la lucha del poder o el peso del patriarcado. Más allá de eso se han rascado numerosos análisis políticos y sociológicos con lecturas tremendamente actuales. 'Juego de Tronos' sirve para explicar casi cualquier tesitura de nuestros días, lo cual demuestra lo atemporal de su mensaje. Respecto a los personajes, la cantidad ayuda a generar roles bien distintos, pero además los guionistas apostaron por darles mucho contenido y por buscar referentes identificables en nuestra sociedad. Mujeres luchadoras, personas discriminadas por ser diferentes o por sus discapacidades, miembros de familias disfuncionales, gobernantes corruptos, hombres incapaces de asumir los cambios de los tiempos; este abanico es una de las claves para explicar por qué se ha logrado reunir a un público tan heterogéneo ante esta producción.

Apuntaba la catedrática Conchi Cascajosa hace unos días, en un documental emitido en Movistar, que es posible que haya pesado en la capacidad de captar público que la serie se concibiese de un modo global, sin adscribirse a una nacionalidad o a una región. A eso ha contribuido el hecho de que gran parte de las secuencias se ruedan en escenarios reales, localizados principalmente en Europa, como los de Irlanda del Norte, Malta, Islandia o la propia España. El hecho de reconocer algunos parajes también puede aproximar hasta las pantallas a otras personas menos seriéfilas.

La importancia del marketing

No debemos olvidar la labor de marketing de la propia productora, administrando las noticias, participando en foros, subiendo fotos en Instagram y vídeos en YouTube. Su viralidad es genuina y el ruido que causa en las redes cada vez que se emite un capítulo asusta, por su volumen. Por no hablar de otros logros más discutibles como ser uno de los productos más pirateados del momento.

La serie mezcla temáticas y géneros con eficacia.

El fenómeno de 'Juego de tronos' se estudia (ha llegado hasta la Universidad donde varios masters estudian de un modo pormenorizado su incidencia) y hay múltiples factores que ayudan a entenderlo. A los ya señalados deberíamos añadir el hecho de que los guionistas (con R. R. Martin a la cabeza) hayan conseguido generar un universo que casa bien con casi cualquier situación. Pocas cosas pasan a nuestro alrededor que no se puedan explicar con una imagen o gif de la serie. Basta recordar cómo la crisis del PSOE, por citar un ejemplo reciente, se ha narrado usando imágenes de capítulos y personajes míticos. Por ahí desfilaron Jon Snow para retratar la deriva de Pedro Sánchez o Cersei Lannister, a la que se le encontró parangón con Susana Díaz. En nuestro lenguaje cotidiano también se han colado momentazos de la serie. Y si no observe la cara de terror de cualquier persona si se describe un acto como una 'boda roja' o a un grupo de personas como caminantes blancos.

'Juego de Tronos' es otra liga. Lo que han hecho con este título merece análisis y reconocimientos desde ámbitos diferentes y tardaremos años en toparnos con un fenómeno similar, en el que confluyan tantos factores y sobre todo tan bien avenidos. Solo nos queda disfrutar de lo que nos queda: dos temporadas y un invierno mil veces anunciado y que ha llegado para quedarse un largo tiempo. Qué frío. Qué ganas.