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La cocina del restaurante El Tridente trata con sensibilidad el recetario valenciano
09.10.07 -
Varios son los atractivos que invitan a acudir al Hotel Neptuno. Uno es, sin duda, su privilegiada situación en la valenciana playa de la Malvarrosa. Desde su terraza se puede observar la salida de los megaveleros de la Copa América, poniendo rumbo al campo de regatas que se encuentra a escasos 15 minutos, desde el fin de la dársena. A este distinguido emplazamiento se le une la valorada cocina que se ofrece en el restaurante El Tridente.
El joven Bielsa sigue sorprendiendo con la capacidad de actualización y el buen desarrollo que realiza del amplio recetario de la cocina valenciana, el cual conoce a la perfección. Sus hechuras como cocinero se van asentando solidificadas por la correcta interpretación y por los conocimientos que ha ido adquiriendo.
En sus construcciones existe un logrado equilibrio. Su sensibilidad e intuición a la hora de componer platos es muy ponderada. No se encuentran gustos acentuados o sabores muy marcados, lo que se agradece, sin duda, en una cocina que logra enmarcarse dentro de una línea mediterránea.
En su menú mantiene bocados de anteriores visitas. Con la aceptación que han tenido sería absurdo sustituir platos como el buñuelo de bacalao, etéreo y sápido que es un deleite al paladar. Además, incorpora gustosas novedades como la crema de guisantes. Aparece también una seductora anchoa del Cantábrico sobre una coca crujiente de pasta filo, que se hace acompañar de torta del Casar, tomate confitado y aceituna serrana. Supone una incentiva manera de disfrutar de la clásica anchoa. Además, ofrece una personalizada versión del tradicional carpaccio de manitas de cerdo. Bielsa lo alegra con una vinagreta de ceps, piñones y cigalita de playa envuelta en hilo de pan. Para finalizar las entradas, orienta con habilidad la ensalada tibia de guisantes frescos con panceta y puntillas, encontrando un sentido muy gustoso del plato. La panceta, al ser salada, se contrarresta con finura el dulzor de los primeros guisantes que comienzan a aparecer en nuestras huertas. Por su parte, la frescura de la puntilla no hace sino realzar la calidad de plato.
Continúa trabajando con cordura los pescados de playa como dorada, lubina o rape. No faltan lomos de bacalao, que se han convertido en todo un fiel en las cocinas españolas. En el apartado de carnes ha introducido una gustosa novedad, el taco de buey pastuenco de Valles del Esla, acompañado por una delicada salsa de Oporto con cebollitas y colmenillas. Los postres continúan un camino moderado, aún siendo dulces no se apoderan del gusto.
gastronomia@lasprovincias.es
El joven Bielsa sigue sorprendiendo con la capacidad de actualización y el buen desarrollo que realiza del amplio recetario de la cocina valenciana, el cual conoce a la perfección. Sus hechuras como cocinero se van asentando solidificadas por la correcta interpretación y por los conocimientos que ha ido adquiriendo.
En sus construcciones existe un logrado equilibrio. Su sensibilidad e intuición a la hora de componer platos es muy ponderada. No se encuentran gustos acentuados o sabores muy marcados, lo que se agradece, sin duda, en una cocina que logra enmarcarse dentro de una línea mediterránea.
En su menú mantiene bocados de anteriores visitas. Con la aceptación que han tenido sería absurdo sustituir platos como el buñuelo de bacalao, etéreo y sápido que es un deleite al paladar. Además, incorpora gustosas novedades como la crema de guisantes. Aparece también una seductora anchoa del Cantábrico sobre una coca crujiente de pasta filo, que se hace acompañar de torta del Casar, tomate confitado y aceituna serrana. Supone una incentiva manera de disfrutar de la clásica anchoa. Además, ofrece una personalizada versión del tradicional carpaccio de manitas de cerdo. Bielsa lo alegra con una vinagreta de ceps, piñones y cigalita de playa envuelta en hilo de pan. Para finalizar las entradas, orienta con habilidad la ensalada tibia de guisantes frescos con panceta y puntillas, encontrando un sentido muy gustoso del plato. La panceta, al ser salada, se contrarresta con finura el dulzor de los primeros guisantes que comienzan a aparecer en nuestras huertas. Por su parte, la frescura de la puntilla no hace sino realzar la calidad de plato.
Continúa trabajando con cordura los pescados de playa como dorada, lubina o rape. No faltan lomos de bacalao, que se han convertido en todo un fiel en las cocinas españolas. En el apartado de carnes ha introducido una gustosa novedad, el taco de buey pastuenco de Valles del Esla, acompañado por una delicada salsa de Oporto con cebollitas y colmenillas. Los postres continúan un camino moderado, aún siendo dulces no se apoderan del gusto.
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