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El restaurante de la calle Corona ofrece una carta atractiva y con inquietudes
09.10.07 -
![]() La cocina de fusión exige una tecnología avanzada y buenas manos.
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En la calle Corona, a cien metros del Centro Cultural la Beneficencia y a treinta del mercadillo de Mosén Sorell, se ha inaugurado recientemente un precioso restaurante con inquietudes, Tahine, dirigido por Jesús Barrachina hijo. Ofrece una atractiva cocina de fusión (Occidente/Oriente estrechándose amistosamente las manos).
El nuevo local tiene un interiorismo funcional y moderno, de indiscutible buen gusto, enriquecido con obras de arte contemporáneo. El sitio es agradable y tranquilo y dispone de un diligente muy profesional. El ruido y la confusión son los peores enemigos de la buena mesa.
Matilde Pepín
La Magistral de Gastronomía que preside José Luis Palencia, celebra todos los meses una comida, cada vez en un restaurante distinto. Esta vez se reunió en Tahine. Asistieron veinte cofrades: joyeros, pintores, restauradores, empresarios, gestores...
La sorpresa consistió en el invitado especial. Era una mujer, cosa poco habitual en las comidas de la Magistral. Matilde Pepín, autora de excelentes libros sobre santuarios valencianos y rutas mágicas de Castellón, fue además, dado su gran conocimiento del tema (es colaboradora de la revista valenciana La Semana Vitivinícola) la encargada de hacer la crítica de los vinos. Lo hizo con sapiencia y sinceridad crítica: “Aceptable el Albariño Valmiñor, mejorable el crianza del Ribera del Duero, Ébano, y correcto el Gran Feudo Moscatel dulce”, diagnosticó Pepín.
La crítica de la comida la hizo Carlos López Escrivá, secretario de la Magistral. Hizo un análisis detallado y objetivo de los platos: tomate en texturas, tempura de gambas con verduras en su toque oriental, bacalao con crujiente de puerros; rabo de toro con panceta ibérica y aire de ensalada. De postre, bizcocho de menta y regaliz al chocolate y helado de vainilla, y helado con frambuesa.
El nuevo local tiene un interiorismo funcional y moderno, de indiscutible buen gusto, enriquecido con obras de arte contemporáneo. El sitio es agradable y tranquilo y dispone de un diligente muy profesional. El ruido y la confusión son los peores enemigos de la buena mesa.
Matilde Pepín
La Magistral de Gastronomía que preside José Luis Palencia, celebra todos los meses una comida, cada vez en un restaurante distinto. Esta vez se reunió en Tahine. Asistieron veinte cofrades: joyeros, pintores, restauradores, empresarios, gestores...
La sorpresa consistió en el invitado especial. Era una mujer, cosa poco habitual en las comidas de la Magistral. Matilde Pepín, autora de excelentes libros sobre santuarios valencianos y rutas mágicas de Castellón, fue además, dado su gran conocimiento del tema (es colaboradora de la revista valenciana La Semana Vitivinícola) la encargada de hacer la crítica de los vinos. Lo hizo con sapiencia y sinceridad crítica: “Aceptable el Albariño Valmiñor, mejorable el crianza del Ribera del Duero, Ébano, y correcto el Gran Feudo Moscatel dulce”, diagnosticó Pepín.
La crítica de la comida la hizo Carlos López Escrivá, secretario de la Magistral. Hizo un análisis detallado y objetivo de los platos: tomate en texturas, tempura de gambas con verduras en su toque oriental, bacalao con crujiente de puerros; rabo de toro con panceta ibérica y aire de ensalada. De postre, bizcocho de menta y regaliz al chocolate y helado de vainilla, y helado con frambuesa.








