restaurante santa barbra
El restaurante Santa Barbra es reseñable por las amplias posibilidades que ofrece a la hora de comer
25.11.09 -

Cigalas salteadas con ajos y jamón.
La experiencia en la hostelería es fundamental si se quiere desarrollar con acierto. Pero esta no se logra de la noche a la mañana, sino con años de formación, aprendizaje y, por supuesto, con mucho sacrificio. Es por ello, que cuando se llega a un local en el que su propietario luce ese estigma, el servicio de todo aquello que rodea al restaurante es mucho más notable.
Antonio Segovia, propietario y responsable del restaurante Santa Barbra -deformación lingüística de Bárbara para no coincidir con un local de Madrid-, luce con orgullo esa huella que proporcionan sus casi 35 años de experiencia relacionada con la hostelería. Una trayectoria, que se inició en la década de los 70 trabajando de aprendiz en la cafetería del Ateneo Mercantil de Valencia. De ahí pasó a Calcatta, un local de éxito situado en la calle Reloj Viejo que compaginaba el servicio de copas, con un pequeño comedor. Luego vino el salto a Ibiza y su posterior vuelta y asentamiento en Valencia, abriendo hace algo más de 20 años el restaurante Santa Barbra.
Propuestas diarias y de mercado
Situado en la avenida Blasco Ibáñez, este local es reseñable por las amplias posibilidades que ofrece a la hora de comer. Todos los días de la semana ofrece dos platos de sugerencia que comprenden todos los gustos que los clientes puedan desarrollar. Los lunes, paella de verduras y lentejas estofadas. Los martes arroz meloso de bogavante y guisado de ternera. Los miércoles, judías con perdiz y arroz meloso de pollo, conejo y caracoles. Los jueves, cuscús y codornices en escabeche. Los viernes, arroz meloso del Senyoret y sopa castellana. Los sábados, crema de marisco y arroz meloso de acelgas. Y, los domingos, paella valenciana y arroz a banda. Como se puede observar, todos los gustos quedan reflejados. Sólo hay que elegir el día.
Junto a esta amplia oferta de comida de cuchara, el restaurante ofrece en paralelo una consistente cocina de mercado. Platos tradicionales con tintes de cocina casera como el apetitoso all i pebre o los chipirones con ajos tiernos. También destaca un gustoso lomo de orza y un conseguido pulpo a la gallega.
Siguiendo con las propuestas de mercado, destacan las cigalas salteadas con ajos y jamón, y el conseguido punto de cocción de las cañaillas. Calidad también en las carnes, sobre todo, en la paletilla lechal al horno.
El apartado goloso se nutre de propuestas domésticas como las natillas o el flan, junto a un buen surtido de tartas.







