09.10.07 -
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La pasión que poseen por el asado, a los argentinos le viene heredado de la Pampa, enorme extensión de terreno sobre la que pastaban inmensos rebaños de ganado vacuno. Aquí aparece la figura del gaucho, habitante sedentario y encargado de arrear las reses por la inmensa llanura que forma este paraje infinito. La dureza del trabajo, unido a las incomodidades del viaje, hacían que las noches fueran para ellos, la única forma de relajarse, para ello preparaban un fuego que del reposo necesario nacían las incandescentes y rojizas brasas, la manera ideal de asar la carne. Sobre las ascuas, el gaucho, depositabas los mejores trozos del vacuno y a diferencia con algunos gustos actuales, solían despreciar las achuras, o despojos, reservándose los mejores trozos de carne. Una vez acabada la cena y alrededor del fuego y con una guitarra de acompañamiento, el gaucho cantaba y recitaba a la espera del día siguiente.
Esta, sin duda, peculiar manera de asar la carne se fue extendiendo por el país, convirtiéndose en el centro de cualquier celebración de amigos o familiares. Para que vean la popularidad del asado, la autovía que se recorre hasta llegar a Buenos Aires, desde el aeropuerto Ezaiza, está repleto de chiringuitos que ofrecen al viajero las excelencias de un asado campestre, en contacto con la naturaleza.
Daniel Martín y su mujer Pilar Pérez, son bonaerenses y cuando a principios de los ochenta dejaron Argentina, además de una maleta repleta de recuerdos, Daniel también se trajo la habilidad de asar carne y al poco tiempo de asentarse en nuestra ciudad abrieron el Norte, ofreciendo por supuesto especialidades porteñas.
A diario, Daniel prepara con minuciosidad las brasas que serán las encargadas de elaborar las carnes, que son la especialidad de la casa, bajo la atenta mirada del patrón, se ofrecen carnes de distintas procedencias. De Argentina le llegan, bife de chorizo, babybeef o bife de lomo. De los prados toledanos ofrece un bife ancho y, de Asturias, llega un bife súper ancho de frisona, variedad de ternera. La calidad de las mismas es soberbia, pero él, se encarga de que esa calidad no se pierda en el fuego y al cliente le lleguen jugosas, atesorando todos los sabores que posee.
Una vez han logrado el punto deseado, recorta con mimo y precisión la pieza, desposeyéndola de la grasa sobrante y así no interfiera en los aromas primarios que acumula en su interior.
Además de la carne, a las brasas llegan unas espectaculares mollejas, notables en tamaño y sabor. Las mejores que he probado en Valencia, sin duda. Alternativas: chorizo criollo o morcilla de carne y queso provoleta al orégano, queso italiano que lo elabora sobre las brasas y que a la mesa llega fundido, interesante aperitivo. Siguiendo con las especialidades, las empanadas de maíz o las criollas son también aceptables al igual que la pascualina de verduras, tarta de hojaldre.
Otra de las recomendaciones del local, es un surtido de frescas ensaladas acompañadas por productos tan singulares como: escabeche tibio de pechuga, virutas de micuit, queso suizo Tête de Moine, aderezadas por aceite Dauro.
LOCALIZACIÓN
Norte. Calle Nuestra Señora de Gracia, 8. Teléfono (96) 357.11.50. Valencia








