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Hay tascas y bodegas en Valencia con tantos años de antigüedad como de acreditada tradición para el tapeo, el chateo y ese ejercicio siempre saludable que supone tomar unos vinos o unas cañas en un ambiente familiar.
09.10.07 -
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Los Viñales
Entrada de la tasca Los Viñales.
Los Viñales, en la calle Pintor Fillol, en el corazón del barrio del Carmen y a pocos metros de la iglesia del mismo nombre, responde a la estampa de tascas con solera que han sabido mantenerse fieles durante muchísimo tiempo a una idea hostelera, modesta y honesta a la vez, basada en conservar no sólo la fisonomía externa e interna del local, sino también sus cimientos gastronómicos, fundamentados aquí en las tapas y los bocadillos, sin que se eche de menos el menú diario que incluye el plato de paella.

Los Viñales, con medio siglo de vida muy activa, no ha cambiado su ambiente ni su escenografía con el paso de los años. Desde el retablo de azulejos que anuncia a la entrada "tapas, vinos y cerveza", hasta la situación de la barra, de la que salen poco menos que en volandas las raciones de "bravas", de champiñones al ajillo, de chipirones en su tinta y de tantas otras especialidades que van situándose a lo largo de las mesas del local, esas mesas de madera con las sillas de boga haciendo juego que han sido mudos testigos de la presencia de varias generaciones de valencianos que han frecuentado y continúan frecuentando el establecimiento en distintas épocas, disfrutando de su atmósfera de alegría contagiosa, del calor y color de su ambiente, en el que no faltan los detalles retrospectivos.

La juventud que acude al Carmen ha redescubierto Los Viñales y se ha sentido atraída no sólo por sus bocatas, sino también por la calidez de un local que transmite el encanto de lo auténtico, de lo popular, de lo que perdura.

Los Viñales representa en la actualidad uno de los contados vestigios de la hostelería del barrio del Carmen de hace medio siglo, y como feliz superviviente de una época consideró en su momento, con buen ojo, que no podía perder ni la imagen ni el aroma de su personalidad, y que ahora se continúa disfrutando delante de unos chatos, unas cañas y unas "bravas".
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