09.10.07 -
![]() Martín Giménez, responsable del restaurante la Cabaña. /FOTO LP
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Así, y desde hace más de 20 años, hablar de La Cabaña remite a los peculiares sabores de la gastronomía alemana, una de las más especiales de todo el mundo.
Su producto base es la carne. Cocinada de diferentes formas, el comensal puede probar el codillo con sauerkraut (col fermentada) o carne empañada con salsa de champiñón, o el filete gitano con guarnición, o el escalope con salsa fina “Jagerschnitizel”...
Sin perder de vista los solomillos, entrecottes, chuletas de cordero, parrillada de carne, las frikadellen (hamburguesas alemanas) o las archiconocidas salchichas Bratwurst.
En la Cabaña, aparte de su extensa carta de platos alemanes, también puede saborear diversas especialidades regionales cocinadas de tal manera que hace las delicias del más exigente.
La Cabaña dispone de una amplia terraza donde poder disfrutar de la brisa del mar así como un coqueto comedor y una entrada al local decorada típicamente al estilo alemán.
Amplia carta de cervezas
Destaca además en La Cabaña, y como no podía ser de otra forma, sus cervezas, una amplia carta de esta bebida que a los más cerveceros puede gustarles y más con los rigores del calor veraniego.
Alemanes, ingleses, franceses y sobre todo españoles de toda la comarca acuden a este restaurante para refrescarse con esta bebida tan conocida. Cervezas de Jever, Schlösser Alt, Pilsen, Erdinger... forman el amplio surtido de su oferta de la bebida alemana por excelencia.
Y para acompañar la carne, La Cabaña dispone de una extensa bodega de vinos con caldos de crianza, reserva y gran reserva de todas las denominaciones de origen.
Martín aconsejó un menú para degustar en La Cabaña, primero como entrantes unas cervezas acompañadas de ensaladilla típica alemana, o de salchicha Bierknacker (tipo chistorra) o bien un poco de jamón ibérico.
Después, como plato fuerte, un codillo con sauerkraut (col fermentada) o unas salchichas con sauerkraut y puré de patatas.
De postre, y siguiendo las recomendaciones de los restauradores, se podría tomar un tiramisú de la casa, helados o bien fruta del tiempo.
Y para digerir toda la comida, apuestan por los licores Schnaps alemanes, aguardientes variados de hierbas de alta graduación que después de la comida pueden actuar para facilitar la digestión.
Este restaurante abre durante todo el año, excepto los lunes, en los que permanece cerrado por descanso del personal.








