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Morella

Morella es la "joya de la corona" del turismo interior de la provincia de Castellón. La capital de la comarca de "Els Ports" ha sabido respetar su impresionante patrimonio histórico- artístico, realizando también un gran esfuerzo rehabilitándolo y promocionándolo.
09.10.07 -
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La Joya de la Corona
Vista del castillo de Morella desde una de sus calles
Morella es un destino turístico de primer orden y su visita debemos calificarla de imprescindible para cualquier persona que tenga especial sensibilidad por el arte, la cultura, la historia y los bellos paisajes.

Además, se produce en Morella una peculiar sensación: puedes repetir varias veces la visita, pero siempre descubres algo nuevo, y no te arrepientes jamás de volver a recorrer los lugares más representativos, como el Castillo o la Basílica de Santa María. Por si fuera poco, Morella nos ofrece también una rica gastronomía, un gran respeto por sus tradiciones, fiestas y costumbres, y una artesanía textil centrada en las célebres mantas morellanas multicolores y en las prendas de lana.

Morella es asimismo el núcleo fundamental de la Mancomunidad Turística del Maestrazgo, que integra a más de cincuenta municipios de las provincias de Castellón y de Teruel y de entre los que figuran Mirambel, la Iglesuela del Cid, Forcall, Cantavieja, Catí, Sant Mateu, etc. Morella se halla a 984 metros de altitud sobre el nivel del mar, y dista 106 kilómetros de Castellón y unos 180 de Valencia.

Llegar a Morella en automóvil resulta muy sencillo, sin posibilidad de pérdida, pues hay que tomar la N-340 o la A-7 (Autopista del Mediterráneo) hasta Vinaròs, donde cogemos la N-232, que nos conduce directamente hasta la capital de Els Ports.

De silueta inconfundible, Morella se asienta en la ladera sureste de una montaña con aspecto de pirámide truncada (en Castellón estas montañas reciben el nombre de "mola"), pudiéndose divisar desde cualquier distancia esa magnífica perspectiva de ciudad amurallada e inexpugnable, dominando el territorio circundante. El estratégico emplazamiento de Morella, situada a caballo entre las tierras aragonesas y el Mediterráneo, explica que sus tierras fueran habitadas desde tiempos inmemoriales, tal y como lo demuestran las pinturas rupestres de "Morella la Vella".

Ya Rodrigo Díaz de Vivar, el "Cid Campeador", logró arrebatar en 1084 a los árabes el dominio de la ciudad, aunque no sería hasta 1232 cuando Blasco de Alagón, consejero del rey Jaime I y que da nombre a la principal arteria de la población, incorporó de forma definitiva la codiciada plaza a los territorios cristianos. De la gran importancia que tuvo la ciudad en la época medieval da idea el gran número de municipios que, antaño como aldeas, pertenecieron al vasto término municipal de Morella, hasta que lograron su independencia en 1691, merced a una decisión de Carlos II. Algunas de estas bellas poblaciones son Catí, Forcall, Cinctorres, Castellfort, etc., cuya visita es un excelente complemento al de la propia Morella.

Escenario de innumerables asedios y batallas, destacan por su intensidad los episodios registrados durante la Guerra de Sucesión y durante la invasión de España por las tropas francesas de Napoleón, así como los enfrentamientos entre las huestes de los carlistas y liberales. No fue hasta 1878 cuando Morella recibió el título oficial de ciudad.

Conjunto histórico-artístico
Vista panorámica de Morellla
La ciudad de Morella, que fue declarada conjunto histórico-artístico en noviembre de 1965, posee un importantísimo patrimonio arquitectónico, concentrado en su mayor parte en el interior del gran recinto amurallado, construido entre 1358 y 1465 sobre la base de las murallas árabes, alcanzando un perímetro próximo a los dos kilómetros.

La altura media de las murallas almenadas oscila entre los 10 y los 15 metros, siendo el grosor de unos dos metros.

Siete puertas dan acceso a la ciudad amurallada, siendo las más bellas e importantes las de Sant Mateu, Sant Miquel, "dels Estudis" (todas ellas del siglo XIV), aunque no les van a la zaga las de Forcall, del Rei, "La Porta Ferrisa" y "la Porta de la Nevera".

Catorce torres refuerzan el recinto amurallado. Sin duda alguna, el amante del arte gótico tendrá en esta población sobrados motivos para deleitarse con tantas muestras de tan apreciado estilo arquitectónico.

Si llegamos a la población en coche, lo más aconsejable es entrar por la puerta de Sant Miquel, para de este modo aparcar lo antes posible y poder disfrutar así de una ciudad hecha para caminar.

El itinerario básico parte desde la mencionada puerta, junto a la que se halla la oficina de turismo, para continuar por las calles de Juan Giner, Virgen del Pilar y Segura Barreda, hasta desembocar en la más genuina de las calles morellanas: la de Blasco de Alagón. Desde la plaza de Colón y siguiendo por la calle de la Virgen de Vallivana se alcanza la iglesia arciprestal de Santa María, uno de los más bellos templos góticos de la Comunidad Valenciana, para continuar desde allí, siempre en sentido ascendente, hasta el convento de Sant Francesc, desde donde se accede al recinto del castillo. Compensa sobradamente la ascensión a la histórica fortaleza, pues se divisa una de las vistas panorámicas más espectaculares que puede uno imaginarse.

Ante la profusión de edificios de interés histórico- artístico, optaremos por mencionar tan sólo algunos de los más importantes, como el palacio del Cardenal Ram, (acertadamente rehabilitado por la Diputación de Castellón y hoy destinado a hotel); el Palau del Consell y la Casa del Estudis, en la plaza dels Estudis; la Casa Ciurana, en la Costera de Sant Joan; la Casa Rovira, en la calle Virgen de Vallivana; la Casa de la Confraria de Llauradors, en la calle de Blasco de Alagón, donde también se encuentra el citado palacio del Cardenal Ram; la Casa del Marqués de Cruilles, etc.

Otros edificios destacables son el palacio del Ayuntamiento, de estilo gótico y construido en los siglos XIV y XV, y la antigua iglesia de San Nicolás, de estilo románico tardío y destinada actualmente a sala de exposiciones.

Una visita más detenida nos exige la iglesia de Santa María. De estilo gótico (siglos XIII-XIV), su fachada principal está flanqueada por dos puertas de singular belleza: la mayor, conocida como de los Apóstoles (siglo XIV) y la menor, llamada de las Vírgenes (siglo XV).

El Archivo- Museo Arciprestal alberga en su interior, junto a pinturas medievales, algunos códices antiguos en los que se relatan capítulos de la historia de Morella.

Del vecino Convento de Sant Francesc, donde se ubica el Museo Etnológico de Morella, destaca su claustro, de estilo gótico primitivo, así como su aula capitular. La iglesia ha sido restaurada con muy buen gusto. Y en este grandioso conjunto arquitectónico va a ser construido próximamente un parador nacional de turismo, que será el primero ubicado en el interior de la Comunidad Valenciana, ya que los tres existentes (Jávea, el Saler y Benicarló) se hallan junto al mar.

Todo este bagaje patrimonial y cultural hace de Morella una seria y legítima aspirante a ser declarada por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Creo que nadie alberga ninguna duda de que conseguirá en los próximos años entrar a formar parte de tan selecto grupo de ciudades con todo merecimiento.

La cocina morellana


La gastronomía supone un aliciente adicional para la visita de la capital de Els Ports. La cocina morellana es francamente sabrosa, en estrecha consonancia con el carácter recio y fuerte que el clima impone a sus gentes (no en vano, la ciudad se encuentra a casi 1.000 metros de altitud).

El cordero, la ternera y el cerdo (sobre todo embutidos, cecina y jamones, que pueden adquirirse en las carnicerías y tiendas cercanas a la calle de Blasco de Alagón) constituyen la base de los platos locales, de entre los que destacan el "ternasco al estilo morellano", la "sopa morellana", la "carn de bou metxà", la "truita en mullador", la "gallina trufada", el "conill amb vaquetes" (conejo con caracoles), la perdiz en escabeche, "les pilotes de nadal", etc.

La trufa negra, que se localiza en algunos bosques de la zona, y que alcanza una altísima cotización, es un ingrediente de lujo para algunos de los mejores platos morellanos.

Destacaremos entre los postres la "collà" (cuajada) y "els flaons" (especie de pasteles elaborados con brull o requesón).

El Sexenni

No obstante el paso de los años, Morella ha sabido conservar prácticamente intactas sus tradiciones, como lo demuestran las fiestas mayores, dedicadas a la Virgen de la Vallivana, que se celebran del tercer al cuarto domingo del mes de agosto, y que incluyen danzas típica.

Pero sin duda, las fiestas más conocidas son las del Sexenni. Declaradas de Interés Turístico Nacional, conservan con escrupulosidad las tradiciones iniciadas en el año 1673, celebrándose ininterrumpidamente cada 6 años (las próximas se celebrarán en 2006). Morella, una monumental ciudad de inexcusable visita.

Datos de interés

Tourist Info Morella
Plaza de San Miguel, 3
Tel/ fax: 964 173032

Página web
www.morella.net

Hotel- restaurante "Cardenal Ram"
Tel: 964 160000

Hotel- restaurante "Rey Don Jaime"
Tel: 964 160911

Hotel- restaurante 'Fábrica Giner'
Tel: 964 173142

Hotel- restaurante 'Mesón del Pastor'
Tel: 964 160249

Hostal "El Cid".
Tel: 964 160125

Albergue juvenil
Zona de acampada 'Francesc de Vinatea'
Tel: 964 160100

Restaurante 'Casa Roque'
Tel: 964 160336

Restaurante 'El Cazador'
Tel: 964 173306


Plano
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