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Quien no ha oído hablar o incluso visitado en alguna ocasión los Alpes, esa gran cadena montañosa convertida en destino predilecto para miles de amantes de la nieve. Pero mucho más cerca de nosotros, lindando con Andorra y el norte de Cataluña, en el departamento de Midi Pyrénées, se encuentra la provincia de Ariège Pyrénées, quizás la parte de los Pirineos franceses más desconocida, pero que ofrece una amplia gama de atractivos aptos para todos los públicos, con unos espacios naturales que, por distintas circunstancias, se han conservado bastante bien

Ariège Pyrénées. Naturaleza en estado puro en los Pirineos franceses

Paisaje del Ariege.


31.12.09 -
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En un reciente viaje organizado por el Comité Departamental de Turismo de Ariège Pyrénées, tuvimos la oportunidad de conocer la amplia variedad de recursos turísticos, encabezada por su oferta de deportes de nieve y por una rica y sabrosa gastronomía. Y descubrimos que en Ariège Pyrénées se encuentra la Gruta de Niaux –que guarda en su interior uno de los conjuntos de pinturas rupestres más importantes del mundo, realizadas hace más de 12.000 años-, o la ruta de los Cátaros y sus castillos, o la principal mina de talco del mundo.
Vamos a aprovechar estas fechas para disfrutar de la nieve, tomando como base Ax-les-Thermes, una pequeña y tranquila localidad conocida por sus aguas termales sulfurosas, en la que antaño existían distintos establecimientos termales y donde, a finales del año 2008, está previsto que abra sus puertas un centro termolúdico de nueva creación. De una fuente pública situada en el centro del pueblo brota, a su temperatura natural de 77 grados, el agua sulfurosa, que luego se mezcla con otra a temperatura más baja en un pequeño estanque, en el que podemos refrescarnos los pies. Desde el mismo Ax-les-Thermes parten unos telecabinas –conocidas popularmente en francés como “huevos”-, que nos llevan directamente hasta una de las pistas de esquí alpino más importantes de la zona: “Ax 3 Domaines”, inaugurada en 1955 y que integra los dominios de Bonascre, Campels y Saquet. Un total de 28 pistas, con distintos niveles de dificultad, que se extienden sobre un dominio esquiable de 80 kilómetros, en buena parte cubiertos por abetos, y con una cota que oscila entre los 1.400 y los 2.400 metros, lo que garantiza distintos niveles de dificultad. La calidad de las pistas es buena, con la ventaja de poder esquiar entre bosquecillos de abetos, algo que hoy no siempre es posible. Tuvimos la oportunidad de realizar una de las actividades propuestas por la estación, consistente en subir en telecabina hasta una zona en la que se ha habilitado un helipuerto, para desde allí subir con raquetas hasta el Chalet de la Hulotte, una cafetería-restaurante de alta montaña. Allí pudimos contemplar una bella puesta de sol, para disfrutar a continuación de los relatos de lo que podríamos conocer aquí como un “cuentacuentos”, que nos narró en francés, con mucha gracia, distintas historias y leyendas que se han ido transmitiendo de padres a hijos. No es un caso aislado el de este “cuentacuentos”, ya que en el pueblo de Saurat, a unos 30 kilómetros de Ax les Thermes, tiene lugar en el mes de agosto un festival de cuentos, que este año cumple su quinta edición. Tras la sesión de cuentos, una cena típica y, para ayudar a la digestión, excursión bajo la luna, indicada para personas con buen fondo físico, ya que bajamos hasta la base de las pistas, salvando un importante desnivel en una hora y media.
Además del popular deporte del esquí alpino, tuvimos la oportunidad de conocer la estación de Plateau de Beille, una de las más importantes de Francia en lo que se refiere a esquí nórdico o de fondo. Allí pudimos practicar esta modalidad de esquí, menos conocida en España, pero que cuenta con muchos adeptos de todas las edades en el país vecino. La estación de Beille es en realidad una singularidad de la naturaleza, ya que se trata de un altiplano, una zona con pocos desniveles –oscila entre los 1.800 y los 2.000 metros de altitud-, rodeada de altas montañas y con estupendas vistas panorámicas. Todos los años, siempre que la cantidad de nieve lo permite, Beille es uno de los escenarios por donde discurre la popular carrera de perros “Pyrena”, lugar también escogido para la celebración de Biatlón, una modalidad de esquí de fondo, convertida en deporte olímpico, en la que el participante tiene que disparar contra un blanco estático. No en vano, Beille cuenta con las mejores instalaciones de todo los Pirineos para la práctica de este deporte. En la estación de Beille se ubica una importante escuela de perros de montaña, con más de 70 ejemplares de distintas razas, desde Husky (Siberian Husky y Alaskan Husky) hasta Malamute, Groenlandais o Samoyède. Tuvimos la oportunidad de practicar el “Canirando”, en la que cada participante es empujado y guiado por un perro, al que vamos cogido por un arnés y una cuerda elástica. Esta actividad, que se realiza con bastante frecuencia con los niños en los meses de verano, constituye una alternativa a los trineos cuando no hay demasiada nieve. Resulta un deporte muy divertido, aunque hay que tener una buena forma física para aguantar un paseo de más de media hora por nieve virgen, tirado por un incansable animal. A continuación, comimos en una “yourte”, una típica tienda mongola, a la lumbre de una chimenea, reponiendo fuerzas. Existe la opción muy original de pernoctar en esta tienda, al igual que podemos hacer en un iglú, en una tienda tipo “sioux” o en una cabaña de trampero, una alternativa todavía más exótica si la llevamos a cabo en nochevieja. Actividades tan amenas como ésta o como subirse a un trineo tirado por seis o incluso ocho perros, en un entorno natural muy bien preservado, nos pone en directo contacto con una naturaleza de la que se puede disfrutar tanto en los meses más fríos como con la llegada del deshielo, cuando torrentes de agua fluyen por doquier y los colores ocres de los árboles de hoja caduca ganan en variedad cromática. Y para los más atrevidos, existe la posibilidad de disfrutar de un vuelo en parapente, en compañía de un guía de montaña, despegando desde la cota alta de las pistas. Próxima a Beille se sitúa otra estación de esquí de fondo, Chioula, de dimensiones más reducidas y situada a menor altitud. Y en un cercano valle se halla la Reserva d’Orlu y su Maison des Loups, en la que se pueden contemplar distintos ejemplares de lobos.
La oferta de alojamientos es bastante completa, con algunos hoteles con mediana capacidad, aunque tienen más encanto los pequeños hotelitos, algunos con buenos restaurantes, y las conocidas como casas de huéspedes. A pocos kilómetros del casco urbano de Ax-les-Thermes tuvimos la oportunidad de disfrutar un buen ejemplo de la gastronomía francesa, en base a un menú degustación de seis platos, cada uno de ellos acompañados por un vino diferente, con un sabroso postre como broche final. En el “restaurant-auberge l’Orry le Saquet”, al calor de una chimenea, descubrimos la cocina francesa, sabrosa y a menudo elaborada, en la que no suela faltar el “foie gras” de canard (pato), en sus distintas versiones. Y, como conclusión, una buena relación calidad-precio, muy distante de los precios prohibitivos de París. Tarifas interesantes también ofrecen los apartamentos turísticos situados a pie de pistas o en el pueblo de Ax-les-Thermes, con precios en ocasiones más económicos que en España.
El pueblo de Ax-les-Thermes tiene estación de ferrocarril, con conexión directa con Barcelona en unas tres horas. El acceso por carretera es cómodo, con autopista y autovía hasta Berga, donde la carretera pasa a ser de un carril por sentido, incluido el túnel del Cadí (de peaje). Por avión, el enlace se efectúa desde Madrid hasta Toulouse, desde donde una autopista nos conduce hasta Ax-les-Thermes en hora y media. Ariège Pyrénées, deporte y naturaleza los 365 días del año…
DATOS PRÁCTICOS
-Comité Departamental de Turismo “Ariège-Pyrénées.
Página web: www.ariegepyrenees.com e-mail: vacances@ariegepyrenees.com

Ariège Pyrénées. Naturaleza en estado puro en los Pirineos franceses

Carrera con trineos en Ariège. / BÉATRICE CHUPIN
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