09.10.07 -
En pleno casco urbano de la población se encuentra una casa centenaria que, desde hace aproximadamente cuatro años, funciona como alojamiento turístico rural. Sus antiguas propietarias, expertas en bellas artes, la restauraron y adaptaron para su nueva función, manteniendo los sólidos muros y respetando en buena parte su estructura original. En agosto cambió de manos, y sus nuevos dueños, el matrimonio formado por Fini y Juan Ramón, mantuvieron en lo esencial tanto el nombre como las características básicas y función turística de la casa, aunque sí le han dado un nuevo enfoque al negocio, pintando con nuevas tonalidades diferentes estancias de la casa y dotando en general de un mayor confort al conjunto de instalaciones.
En la planta baja del “Casalot de Benifato” se sitúa una amplia estancia que acoge diferentes zonas divididas por ambientes. Así, tenemos una pequeña zona de estar situada junto a la escalera de acceso a la planta superior, y que cuenta con sofá, mesa y sillas y con una decoración llamativa, ya que se ha combinado con acierto el color rojizo pintado con estucado veneciano que decora el fondo de la pared con la piedra natural de los laterales y con el blanco del techo. Una estantería separa otra zona de estar, con decoración idéntica y dotada también de sofá, chimenea y televisión, con una alacena original en uno de los laterales. Encontramos también una zona que sirve de comedor, y que está separada de la cocina por un original orificio practicado en la pared. La cocina cuenta con todo lo necesario para pasar una cómoda estancia: nevera, horno, microondas, encimera de gas, lavadora, etc. Por último, en esta planta baja se sitúa una de las cinco habitaciones, “La Tagarina”, con cuarto de baño propio, cama de matrimonio con cabecera de madera tallada y paredes pintadas en color amarillo.
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Subiendo por la escalera nos encontramos, a mano derecha, con la habitación “Rosella”, también con cama de matrimonio, cuarto de baño y con un toque mediterráneo que Juan Ramón y Fini han querido dar a toda la estancia, al combinar el color blanco con el azul de la colcha y con el que reviste ahora las vigas del techo. De nuevo en las escaleras, tras subir unos peldaños, encontramos las tres restantes habitaciones. “El Bardelet” y “El Colomaret” son dobles, es decir, tienen dos camas, y comparten un baño en su exterior. En “El Colomaret” también queda muy bien la combinación del blanco con la madera del armario y ventanas. Por último, tenemos la habitación “La Veleta”, también de matrimonio y con cuarto de baño propio, y que ha sido así bautizada porque desde la ventana se llega a divisar una veleta situada en la iglesia del pueblo. Desde la planta superior podemos acceder a una terraza exterior, cubierta por una parra y dotada de mobiliario de jardín, y en la que resulta muy agradable disfrutar de la calma de Benifato, principalmente con la llegada del calor, gracias a su orientación norte.
El “Casalot de Benifato” está convenientemente acondicionada de cara a la época de más frío, gracias a los acumuladores de calor repartidos por las diferentes estancias de la casa. Juan Ramón, cuya profesión está relacionada con instalaciones y acometidas eléctricas, ha querido reforzar el aspecto rústico de la casa colocando, tal y como se hacía antaño, llaves de la luz de cerámica y cables a la vista, que lógicamente cumplen con las estrictas normas de seguridad vigentes en la actualidad. También ha dotado a las zonas de estar de iluminación indirecta, lo que proporciona un ambiente más acogedor, lo que también se ha conseguido gracias a la utilización de la madera, un material que encontramos, entre otros lugares, en todas las ventanas y contraventanas de la casa.
“El Casalot de Benifato” se alquila completo, con una ocupación mínima de seis personas, y con un precio de 25 euros por cliente (IVA incluido), o de 23 euros si se ocupa entre semana. Juan Ramón, aficionado a la cocina, obsequia a todos sus clientes con una sabrosa tarta de almendra.
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Desde Benifato tenemos la posibilidad, por una parte, de recorrer todo el pintoresco valle de Guadalest, en donde está el embalse del mismo nombre y poblaciones tan singulares como Castell de Guadalest, Confrides o Benimantell. También quedan relativamente cercanas las famosas “Fonts de l’Algar”, en Callosa d’En Sarriá, y las cumbres de la sierra de Bérnia. Si seguimos la carretera CV-70, en dirección a Alcoy, podremos descubrir Penáguila y Alcoleja, antes de llegar a la capital de la industria textil alicantina. Si el visitante de Benifato es aficionado al senderismo, se va a encontrar con itinerarios tan interesantes como el PR-V-10, que une Benifato con Sella, y otras rutas que nos conducirán a las zonas más elevadas de la sierra de Aitana, como la Penya del Castellet, la Font de Partagat, la Font dels Xorrets, las Simas de Partagat o el nevero o “pou de neu” de la Font dels Teixos. Como contraste a las excursiones por la sierra de Aitana, el visitante de Benifato puede realizar un cambio acentuado: dirigirse a Benidorm, Altea o Alfàs del Pi, a no más de media hora en choche, para encontrase con las playas del mar Mediterráneo y con el Parque Natural de la Serra Gelada.
Podemos acceder a Benifato por distintos caminos. Si partimos de Benidorm, tomaremos la carretera CV-70 hasta llegar a La Nucia, pasando por Polop en dirección a Benifato. Si venimos desde Valencia, conviene partir desde Altea, desde donde una carretera comunica con La Nucia, o coger la salida de la autopista AP-7 de “Terra Mítica”, que también nos conducirá hasta La Nucia y desde allí a Polop y el valle de Guadalest.
DATOS PRÁCTICOS
-Casa rural “El Casalot de Benifato”. C/ Llavador, 10. CP: 03517 (Benifato, Alicante). Tel. 96 5666898 / 679014333











