09.10.07 -
O al menos eso es lo que piensa el que trata de describirles este nuevo descubrimiento, que no es otro que el del “Chamarel”, un singular hotelito que ocupa una antigua casa señorial del siglo XIX, construida por una familia pudiente en los tiempos en que el comercio de la pasa florecía en la comarca de la Marina Alta, con el puerto de Dénia como salida natural con destino a distintos países de todo el mundo. El joven matrimonio formado por David Costa y Mila Vidallach tenía claro su objetivo: conseguir un alojamiento fuera de lo corriente en una ciudad turística como Dénia. Para ello, rehabilitaron el antiguo edificio con escrupuloso respeto hacia su estructura y elementos más característicos, como son los bellos suelos hidráulicos de algunos de las habitaciones y estancias de la casa o el mismo patio central, al que recaen buena parte de las habitaciones. Ese ha sido el gran mérito, el haber conservado el encanto del caserón, con el valor añadido de que se combinado sin ningún rubor lo antiguo con lo nuevo, con un resultado estupendo. Y es que la ardua labor de recuperación y acondicionamiento del conjunto podemos calificarla de encomiable y de plenamente satisfactoria. Habrá a quien le guste más o menos este contraste de estilos, la mezcla de mobiliario de época y moderno, de antiguas lámparas y pinturas de vivos colores y diferentes estilos, pero de lo que no cabe duda es de que el “Chamarel” es un hotel distinto a cualquier otro que podamos encontrar en nuestra geografía, y ello teniendo la amplia oferta hotelera de Dénia, con interesantes alojamientos de calidad, cada uno distinto en su género.
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En la planta principal del “Chamarel”, que abrió sus puertas a finales de 2004, se sitúa lo que es ahora una sala de reuniones y, frente a la misma, el despacho de la dirección del hotel. Más adelante, el comedor-cafetería, una estancia muy cálida y acogedora, gracias a la madera que se ha utilizado con gran profusión en puertas y ventanas, barra y zona de mesas y sillas más próxima a la misma e incluso en las vigas que decoran los techos. Una enigmática pintura en la que aparece un varón junto a un leopardo preside toda la estancia y se ha convertido, en cierto modo, en el símbolo del “Chamarel”. Se trata de una reproducción de la obra conocida como “El Arte”, incluida dentro del movimiento artístico simbolista, que se desarrolló principalmente durante el siglo XIX. Desde la cafetería accedemos al patio, un agradable espacio ajardinado con un antiguo pozo y una fuentecita y que resulta delicioso para descansar o desayunar y cenar, rodeado de plantas y enredaderas. Desde el mismo patio se accede a la única habitación situada en la planta principal, así como al estudio privado de Mila.
De nuevo en el interior, unas escaleras dan acceso a las plantas primera y segunda, en las que se distribuyen las restantes doce habitaciones, en su mayoría recayentes al patio central. Toda la primera planta, en donde se situaba la vivienda de los dueños, mantiene los pavimentos hidráulicos, mientras que en la segunda, donde estaban las antiguas “cambras”, se ha instalado una bonita tarima de madera, disponiendo ambas plantas de zona de estar para los clientes. Resultaría imposible describir cada una de las habitaciones, ya que son totalmente diferentes entre sí, con su propio estilo y singularidad, aunque sí presentan algunos rasgos comunes, como son lo amplias y desahogadas que resultan por lo general, su buena iluminación natural y el sello personal que les ha imprimido la propia Mila, licenciada en Bellas Artes, quien se ha encargado de la decoración, seleccionando las telas de “Gastón y Daniela” utilizadas en las colchas y cabezales e incluso en algunas de las lámparas y dejando a la vista muchas de sus propias pinturas que, repartidas por las diferentes estancias de la casa, la convierten en una especie de exposición permanente de su obra. Todas las habitaciones disponen de cuarto de baño completo, calefacción, aire acondicionado, televisión, teléfono y acceso a internet. Las “junior suite” -101, 104, 105 y 201- son especialmente espaciosas. Destacan la 101, con cama con dosel y salón con chimenea; la 104, con 55 metros cuadrados de superficie y con amplio salón también con chimenea, sofás, mesas y sillas, y la 201, abuhardillada, con cabezal con motivos orientales, escritorio y un cuarto de baño ciertamente original, separado de la habitación por una puerta corredera y que cuenta con una bañera encastrada en el suelo. De entre las dos habitaciones especiales, destaca la 206, con cama con dosel y techo abuhardillado. Y en las dobles, mencionar la 207, con techos altos que se adaptan a la estructura del tejado a dos aguas.
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Muchos se preguntarán el por qué del nombre “Chamarel”. Pues bien, se trata de una zona situada al sur de la isla Mauricio, en África, las “tierras de Chamarel”, donde el suelo tiene siete variedades cromáticas y donde otras tantas culturas y religiones conviven en total armonía. Desde luego, vale la pena alojarse en fechas en que el “Chamarel” no esté con todas sus habitaciones ocupadas, para que David o Mila nos las puedan mostrar y así disfrutar contemplando un hotel nada convencional, francamente singular, en el que se ha tenido como en pocos una especial sensibilidad en el respeto y conservación de lo antiguo. Para más de seis personas y previa reserva, se preparan comidas y cenas a base de recetas tradicionales mediterráneas, que degustaremos en el comedor-cafetería o, con un poco de suerte, en el patio exterior, espacios donde también se sirven los desayunos, a base de productos naturales y con un coste de 4’5 euros por persona. La estancia en el “Chamarel”, en régimen de alojamiento para dos personas en alguna de las habitaciones dobles, cuesta entre 60 y 90 euros, en función de la temporada escogida (la situada en la planta principal, entre 50 y 80 euros). La tarifa de las habitaciones especiales oscila entre los 80 y 100 euros, mientras que el precio de las “junior suite” se sitúa entre los 115 y 150 euros. El “Chamarel” dispone de parking.
El hotel “Chamarel” posee una privilegiada ubicación, a un paso del centro comercial de la ciudad, estructurado en torno a la avenida del Marqués de Campo, sugiriéndose un paseo por el casco histórico y la ascensión al castillo y visita al importante museo arqueológico allí ubicado. También podremos disfrutar de las magníficas playas de “les Marines” –en donde siempre ondea la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa- o de las recoletas calas de “les Rotes”, y practicar deportes náuticos en los puertos de Dénia. Si el cliente es aficionado al golf puede escoger entre dos buenos campos: el “Club la Sella” o el “Club Oliva Nova Gof”. Y si se desea caminar, existen senderos de gran interés paisajístico y medioambiental que recorren los parques naturales del Montgó (Dénia-Xàbia) y de la Marjal de Pego- Oliva, que son de por sí unos grandes atractivos turísticos. Muy cerca de Dénia, en Benidoleig, se halla la “Cova de les Calaveres”, perfectamente acondicionada para las visitas turísticas.
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Al “Chamarel” se accede por la avenida de Valencia y carrer Pare Pere, y para quienes vengan en barco, por las calles Colón y San José
DATOS PRÁCTICOS
-Hotel “Chamarel”. C/ Cavallers, 13. CP: 03700. Dénia (Alicante). Tel: 96 6435007. Fax: 96 6436000.












