09.10.07 -
![]() Un rincón del comedor del establecimiento /ZLP
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El nombre de la casa, “El Almendral”, no puede ser más apropiado, pues está emplazada en una finca de 20 hectáreas dedicadas al cultivo de almendras. La antigua finca era conocida por la gente de la zona como “La Casa del Hombre Bueno”, en base a una serie de leyendas de traiciones y venganzas relacionadas con los antiguos propietarios. Bernard Vassas Gil, de origen francés aunque con ascendientes españoles, se enamoró de estas hermosas tierras y adquirió la finca en 1999.
La idea era ofrecer un alojamiento diferente, en el que primara la tranquilidad y la privacidad de sus clientes. Y escogió una magnífica ubicación: una finca situada a unos 5 kilómetros del casco urbano de Relleu, desde la cual sólo se divisan campos y montañas.
La rehabilitación de la antigua casa de labranza corrió a cargo de un arquitecto americano, Dean B. Lewis, que combinó la antigua estructura con líneas más modernas y vanguardistas. De ahí el aspecto exterior de la casa, con aspecto de construcción totalmente nueva, fruto de los nuevos añadidos que han permitido crear un edificio con varios cuerpos. Tras dos años de trabajos, abrió felizmente sus puertas en agosto de 2003.
La idea era ofrecer un alojamiento diferente, en el que primara la tranquilidad y la privacidad de sus clientes. Y escogió una magnífica ubicación: una finca situada a unos 5 kilómetros del casco urbano de Relleu, desde la cual sólo se divisan campos y montañas.
La rehabilitación de la antigua casa de labranza corrió a cargo de un arquitecto americano, Dean B. Lewis, que combinó la antigua estructura con líneas más modernas y vanguardistas. De ahí el aspecto exterior de la casa, con aspecto de construcción totalmente nueva, fruto de los nuevos añadidos que han permitido crear un edificio con varios cuerpos. Tras dos años de trabajos, abrió felizmente sus puertas en agosto de 2003.
Aunque catalogada oficialmente como casa rural compartida, “El Almendral” se asemejaría más a lo que comúnmente suele entenderse como hotelito rural con encanto. La misma combinación de estilos la encontramos en su decoración interior, todo un lujo y en la priman muebles y pinturas de estilo clásico.
“El Almendral” dispone de un total de siete habitaciones, bautizadas respectivamente con uno de los pecados capitales: orgullo, avaricia, envidia, cólera, gula, lujuria y pereza. El color con que se han pintado las habitaciones se asocia a cada uno de los pecados: gula-naranja, orgullo-violeta, etc. En la planta baja se sitúan cuatro habitaciones, una de ellas cuádruple (la “Verde Envidia”, que en realidad son dos habitaciones comunicadas entre sí, una con dos camitas para niños y otra de matrimonio).
Y en la planta superior se localizan las tres habitaciones restantes. La “Azul Lujuria” tiene dos camas de matrimonio y una terraza. La “Azul Pereza” dispone también de terraza privada, con suelo de parquet de jatoba y mobiliario de principios del siglo XIX. Y la “Blanca Cólera”, también con un estupendo parquet, cuenta con un “jacuzzi”. Como se ve, todas las habitaciones son totalmente diferentes, aunque tienen en común una buena iluminación natural (todas son exteriores) y unos tejidos y mobiliario de alta calidad.
Disponen todas ellas de un completo equipamiento, con baño completo con ducha o bañera, equipo individual de aire acondicionado/ calefacción, mini-bar y amplias y cómodas camas. Bernard no ha querido instalar televisión en las habitaciones, para facilitar un tranquilo descanso, aunque los clientes que lo deseen pueden solicitar que se les facilite una, sin ningún cargo adicional. No obstante, en la planta superior existe una sala común con zona de lectura y una enorme televisión con pantalla de 61 pulgadas, vídeo y canal plus.
“El Almendral” dispone de un total de siete habitaciones, bautizadas respectivamente con uno de los pecados capitales: orgullo, avaricia, envidia, cólera, gula, lujuria y pereza. El color con que se han pintado las habitaciones se asocia a cada uno de los pecados: gula-naranja, orgullo-violeta, etc. En la planta baja se sitúan cuatro habitaciones, una de ellas cuádruple (la “Verde Envidia”, que en realidad son dos habitaciones comunicadas entre sí, una con dos camitas para niños y otra de matrimonio).
Y en la planta superior se localizan las tres habitaciones restantes. La “Azul Lujuria” tiene dos camas de matrimonio y una terraza. La “Azul Pereza” dispone también de terraza privada, con suelo de parquet de jatoba y mobiliario de principios del siglo XIX. Y la “Blanca Cólera”, también con un estupendo parquet, cuenta con un “jacuzzi”. Como se ve, todas las habitaciones son totalmente diferentes, aunque tienen en común una buena iluminación natural (todas son exteriores) y unos tejidos y mobiliario de alta calidad.
Disponen todas ellas de un completo equipamiento, con baño completo con ducha o bañera, equipo individual de aire acondicionado/ calefacción, mini-bar y amplias y cómodas camas. Bernard no ha querido instalar televisión en las habitaciones, para facilitar un tranquilo descanso, aunque los clientes que lo deseen pueden solicitar que se les facilite una, sin ningún cargo adicional. No obstante, en la planta superior existe una sala común con zona de lectura y una enorme televisión con pantalla de 61 pulgadas, vídeo y canal plus.
El restaurante del hotel es, posiblemente, la estancia más acogedora de toda la casa. Ocupa lo que era la antigua cuadra, pudiéndose observar el grosor de los robustos muros, que excede con mucho de lo que es habitual. Tiene capacidad para unas treinta y cinco personas (ampliables si se utiliza la terraza) y una agradable chimenea, estando ocupado cada rincón por obras de arte y elementos decorativos singulares (un tapiz, varias pinturas de los siglos XVIII y XIX, etc.).
Buena parte del mobiliario repartido por las diferentes estancias procede de los distintos países en que ha vivido Bernard: Francia, Brasil, Cuba o Estados Unidos (Miami). Resulta un placer conversar con este intrépido y experimentado empresario, productor de programas y periodista de profesión, que ha encontrado en Relleu un remanso de paz y tranquilidad.
El restaurante, abierto también al público en general, ofrece un menú con un entrante, dos platos, con diferentes opciones de entre donde elegir, y un postre. Actualmente, podríamos escoger, por ejemplo, una ensalada de queso de cabra caliente, crema de tomates y un filete de merluza al horno con salsa marinera. Y como postre, una mouse de chocolate. Y todo ello por un precio de 19’50 euros (IVA no incluido). Los clientes alojados tienen la opción de contratar media pensión o pensión completa también, con un precio por persona de 20 y 39 euros, respectivamente (con el IVA incluido en ambos casos).
Buena parte del mobiliario repartido por las diferentes estancias procede de los distintos países en que ha vivido Bernard: Francia, Brasil, Cuba o Estados Unidos (Miami). Resulta un placer conversar con este intrépido y experimentado empresario, productor de programas y periodista de profesión, que ha encontrado en Relleu un remanso de paz y tranquilidad.
El restaurante, abierto también al público en general, ofrece un menú con un entrante, dos platos, con diferentes opciones de entre donde elegir, y un postre. Actualmente, podríamos escoger, por ejemplo, una ensalada de queso de cabra caliente, crema de tomates y un filete de merluza al horno con salsa marinera. Y como postre, una mouse de chocolate. Y todo ello por un precio de 19’50 euros (IVA no incluido). Los clientes alojados tienen la opción de contratar media pensión o pensión completa también, con un precio por persona de 20 y 39 euros, respectivamente (con el IVA incluido en ambos casos).
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Desde el comedor se accede a una terraza, con estupendas vistas, desde donde se dominan dos emblemáticas montañas: Aitana y el Puig Campana. El jardín, con palmeras y otros árboles y plantas mediterráneas, integra perfectamente la casa en el entorno, en el que también encontramos una piscina de generosas dimensiones y diseño irregular, con palmeras y perfectas vistas panorámicas. Junto a la misma existe una barbacoa, muy agradable con la llegada del buen tiempo. No obstante, hay que tener en cuenta que nos hallamos en una zona con un clima privilegiado, con un régimen de lluvias muy bajo y con un gran número de días soleados, con lo que el concepto del “buen tiempo” queda relativizado.
El precio de la estancia para en “El Almendral”, en régimen de alojamiento y desayuno, varía en función de la habitación y de la temporada, alta o baja. En esta época del año, la tarifa más económica se sitúa a partir de los 85 euros (válida para dos personas en habitación doble). En todas las habitaciones existe la opción de instalar camas supletorias, con un coste de 15 euros. Existe también la opción de contratar la casa completa, con precios especiales. Las tarifas del alojamiento llevan incluido el IVA correspondiente.
“El Almendral” dispone de servicio de lavandería y planchado de ropa, y facilita a los clientes que llegan en avión al aeropuerto de Alicante la contratación de vehículos de alquiler. También concierta excursiones a caballo y en todo terreno, paseos en quads, y organiza cursos de inglés y español para extranjeros. Los responsables de “El Almendral” facilitan información para realizar excursiones por la zona. Y además, se organizan dos tipos de paquetes turísticos: uno incluye un paseo con chófer en un Rolls-Royce o un Bentley por la zona, y otro ofrece los servicios de un ciclista profesional para realizar excursiones en bicicleta (tarifas a consultar por teléfono).
La gran ventaja de “El Almendral” es su emplazamiento: un lugar con una tranquilidad absoluta y con un ambiente totalmente rural, pero a su vez próximo a las espléndidas playas de la Marina Baixa, ya que desde el pueblo de Relleu, Benidorm queda a tan sólo 22 kilómetros, y La Vila Joiosa, a 18. Desde Valencia (a unos 160 kilómetros de distancia) y desde Alicante (a tan sólo 38) se accede a Relleu por la N-332 (Alicante- Valencia) y por la AP-7 (Autopista del Mediterráneo), desviándose en La Vila Joiosa por la CV-770, pasando por Orxeta y tomando la CV-775 en dirección Relleu. Para llegar a “El Almendral” no es necesario atravesar el pueblo de Relleu, ya que la CV-770 lo rodea y continúa en dirección Aigües. En el kilómetros 18 de la mencionada CV-770 parte el camino que conduce a “El Almendral”. En el camino, algunas señalizaciones facilitan el acceso a “El Almendral”. En total, unos nueve kilómetros lo separan de Aigües y cinco de Relleu, un apacible pueblo de poco más de 900 habitantes situado a 450 metros de altitud.











