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La Vall de Gallinera: Cerezos en la tierra de los moriscos
La Vall de Gallinera, situada en la comarca de la Marina Alta es una de las zonas de mayor interés paisajístico de la provincia de Alicante, con abruptas sierras que se alzan a muy pocos kilómetros de las espléndidas playas de Dénia y Oliva

La Vall de Gallinera: Cerezos en la tierra de los moriscos


El Valle de la Gallinera. / FOTO ZONA LP
09.10.07 - 10:23 -

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"Tiene como una legua de oriente a poniente entre los términos de Adzuvia y Planes, y apénas un quarto de norte á sur entre los de Villalonga y Alcalá de la Jovada. Su suelo es desigual y abarrancado, pero tan poblado de lugarcillos, tan bien plantados de árboles y aprovechado, que su vista deleita, ahora se examine por partes, ahora se observe desde las alturas. Desde el fondo hasta casi la cumbre de los montes se ven campos en anfiteatro, y en ellos la hermosa confusion que resulta de la variedad de árboles y de producciones. Hay allí algarrobos, carrascas, granados, moreras, pinos, nogales, olivos y cerezos. Estos rinden mucha utilidad por su gran número, y porque fructifican quando aun no hay cerezas en los pueblos de la comarca: hállanse plantados en las partes sombrías, y no prevalecen en las muy expuestas al sol. (Antonio José Cavanilles, Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia).

Proponemos a nuestros lectores una visita a la Vall de Gallinera, situada en la comarca de la Marina Alta. Van a poder conocer una de las zonas de mayor interés paisajístico de la provincia de Alicante, con abruptas sierras que se alzan a muy pocos kilómetros de las espléndidas playas de Dénia y Oliva. Allí podremos encontrarnos con las huellas que dejaron los moriscos, que fueron obligados, en el año 1609, a abandonar sus hogares y los campos que cultivaban desde hacía más de ocho siglos. Veremos los restos de los castillos que protegían el valle y los diminutos bancales con sus ribazos de piedra seca, que fueron levantados laboriosamente en las pronunciadas laderas de las montañas.

Seguiremos también los caminos y veredas que trazaron aquellos moriscos para trasladarse desde sus casas hasta los terrenos que cultivaban, así como para comunicarse con otros valles próximos. Y podremos admirar la vegetación puramente mediterránea que ya describió Cavanilles cuando visitó estas tierras, hacia el año 1792, plasmando sus impresiones en su magistral obra titulada "Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Lógicamente, los árboles que captarán más nuestra atención son los cerezos, que constituyen el símbolo del valle y que destacan por su indiscutible calidad. La Denominación de Origen 'Cerezas de la Montaña de Alicnate' protege la comercialización de las cerezas de la Vall de Gallinera.

Frágil armonía

La Vall de Gallinera posee una especial armonía, un equilibrio que no dudamos en calificar de frágil y delicado, porque puede quebrarse en cualquier momento. Porque resulta sorprendente que esta serie de pequeños pueblos que integran la Vall de Gallinera hayan podido conservar su carácter rural, con sus blancos caseríos perfectamente integrados en el entorno, a pesar de la proliferación en la comarca de actuaciones urbanísticas propiciadas por el éxito turístico del litoral de la Marina Alta. El pasado verano saltó la alarma, al difundirse la noticia relativa a la posible construcción de miles de chalets en las faldas de las montañas de este encantador valle. El equilibrio de la Vall de Gallinera se veía seriamente amenazado, ya que el cambio que podía experimentar el paisaje y el propio ritmo de vida de sus habitantes era radical. Pensemos en la realidad actual, con la admirable tranquilidad de los ocho pueblos que integran el término municipal de la Vall de Gallinera, que no tienen industria, pero que ofrecen la combinación de paz, naturaleza, agricultura y la singularidad de sus pequeños cascos urbanos, como principales atractivos turísticos. Y difícilmente se hubiera conservado esa autenticidad de los pueblos de la Vall de Gallinera, que brindan las interesantes rutas de los moriscos, si las constructoras hubiesen alterado el paisaje y propiciado que miles de personas de variopinta procedencia fijasen sus nuevas residencias en un idílico valle donde hay censados actualmente poco más de seiscientos habitantes.

La Umbría será paraje natural municipal

Afortunadamente se produjo una fuerte reacción ante un proyecto urbanizador que marcaba negativamente el futuro del valle. Y, hace unas pocas semanas, nos llegó una noticia esperanzadora, muy positiva: el Alcalde de la Vall de Gallinera, José Cirre, y el Conseller de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco, habían firmado un acuerdo en virtud del cual se iba a proteger el monte de "La Umbría", mediante la declaración de Paraje Natural Municipal. Se garantizaba así la salvaguarda de unos lugares de enorme valor paisajístico y medioambiental, impidiendo que estas emblemáticas montañas fueran radicalmente transformadas en grandes urbanizaciones, con todo tipo de chalets y de viviendas adosadas. "La Umbría" será el Paraje Natural Municipal más extenso de la Comunidad Valenciana, con 1.074 hectáreas, y el tercero de los aprobados por el Generalitat Valenciana en el ámbito de la provincia de Alicante, después de los del Arenal del'Almorxó, en Petrer, y del Racó de Sant Bonaventura-Canalons, en Alcoy. Hasta ahora, el paraje natural municipal más grande era el de "Les Rodanes", en la población valenciana de Vilamarxant. El Conseller Blasco manifestó públicamente su deseo de que "otras ciudades y pueblos de la Comunidad Valenciana sigan el ejemplo de la Vall de Gallinera y tomen iniciativas similares, en la lucha por la protección de sus espacios naturales".

En la provincia de Valencia, otro municipio que ha continuado en esa línea ha sido Alzira, que ha solicitado la declaración de los valles de la Murta y de la Casella como paraje natural municipal. El Conseller Blasco resaltó que "la Vall de Gallinera tiene un alto valor ecológico, ya que presenta varios ecosistemas de interés, como la vegetación propia de los roquedos y de las laderas de umbría. Además, es digna de resaltarse la variedad y el contraste de las formas y colores del paisaje, así como la existencia de la microrreserva de flora "Llomes del Xap" y de la presencia de aves rapaces, desde águilas reales y águilas perdiceras hasta halcones peregrinos, cernícalos, búhos reales, etc.". La Conselleria de Territorio y Vivienda asumirá la realización de los trabajos técnicos y administrativos necesarios para la declaración oficial de Paraje Natural Municipal de "La Umbría" de la Vall de Gallinera, consiguiéndose así una mayor agilidad y rapidez cara a la efectiva protección de esta hermosa zona.

El Valle

La Vall de Gallinera es un valle alargado, que sigue la dirección de noroeste-sureste y que está delimitado, en la parte septentrional, por la sierra del Almirant (con el "Tossalet del Llamp", de 758 metros de altitud) y la Serra Albureca (que alcanza los 765 metros de altitud) y, en la parte meridional, por la Serra Foradada (con la singular "Penya Foradà", a 700 metros de altitud), el "Penyal Gros" (a 862 metros) y "Les Llomes del Xap". Existe un importante desnivel entre la zona oeste del valle y la zona este, la más próxima a L'Atzúvia (situada a unos 200 metros de altitud, entre el monte Amiserá, de 757 metros de altitud, y la Solana Gran), y que enlaza con los valles de Pego, y que está a unos 200 metros de altitud, entre el monte Almiserá (757 metros de altitud) y la Solana Gran. Y la parte este de la Vall de Gallinera, en donde se encuentra el "Coll de Benissili", supera los 500 metros de altitud. Allí podemos admirar el angosto paraje de "Les Penyes del Llombo", que superan los 900 metros de altitud, y en cuyas proximidades se halla el antiguo poblado ibérico del "Xarpolar", cerca del "Tossal de la Creu". Por el centro del valle discurre el río Gallinera, que desemboca en el Mediterráneo en el término municipal de Oliva, en la zona de Aigua Blanca, tras un recorrido de unos treinta kilómetros.

Los castillos árabes de Benissili y Benissivà

La Vall de Gallinera: Cerezos en la tierra de los moriscos
Y, en torno al río Gallinera y a la carretera que atraviesa el valle y une Pego con Cocentaina, se encuentran los ocho pueblos que integran el término municipal de la Vall de Gallinera. De este a oeste nos encontramos con Benirrama, Benialí (en donde se halla el Ayuntamiento y, por lo tanto, la capital del municipio), Benitaia, Benissivà, La Carroja, Alpatró, Llombai y Benissili. Como puede comprobarse, la toponimia árabe permanece intacta. Antes de la expulsión de los moriscos existían varios núcleos de población más, de los cuales quedan todavía restos: Alcudia,Benigena, Benimamit, Benimarzoch, Beniatcher, Buecacim y Rafol. En la Vall de Gallinera podremos hallar también restos prehistóricos importantes, como los de la Cova d'En Pardo, en la Serra de Albureca (Edad del Bronce). También se encuentran en las cercanías de Benirrama pinturas rupestres de gran interés. Pero las joyas del patrimonio histórico-artístico de la Vall de Gallinera son sus castillos, entre los que destacan el de Gallinera o de Benirrama y el de Alcalá o de Benissili, cada uno destinado al control y la defensa de las dos entradas del valle. También merece resaltarse la torre de Alpatró y, en las inmediaciones del valle, los castillos de Forna y de Almiserá.

Los senderos de la Serra Foradà

En la Vall de Gallinera se pueden realizar excursiones de elevado interés paisajístico y medioambiental, que permiten conocer las sierras que rodean el valle. El gran especialista en montañas de la Comunidad Valenciana, Rafael Cebrián, un experto conocedor de la Vall de Gallinera, nos propone cuatro itinerarios:

1. Benitaia-Convento de la Gallinera-Penya Foradà-Penyal Gros-Tossal de la Creu (912 metros)-Poblado ibérico de Xarpolar-Castillo de Alcalá o de Benissili. Tiempo estimado para realizar el recorrido: entre 4 horas y 4 horas y media.
2. Carretera de Pego a Cocentaina (a la altura de Benissili)-Castillo de Alcalá o de Benissili. Tiempo estimado: 1 hora 15 minutos.
3. Benitaia-Convento de la Gallinera-Penya Foradà-Almiserá-Castillo de Gallinera. Tiempo aproximado: 5 horas.
4. Travesía integral de la Serra Forrada-Castillo de Alcalá o de Benissivi-Almiserá-Benirrama. Tiempo aproximado: entre 6 horas y 40 minutos y 8 horas.
5. Castillo de Gallinera o de Benirrama-Serra Foradà. Tiempo estimado: 2 horas y 15 minutos a 2 horas y 55 minutos.

Hay que destacar la existencia en la Vall de Gallinera de algunas casas rurales muy interesantes. Destacaremos especialmente la acertada rehabilitación y posterior acondicionamiento como casas rurales de la "Casa Sastre Seguí" (en Alpatró) y de la "Casa Gallinera (en Benissivà).

La Vall de Gallinera dista unos cien kilómetros tanto de Valencia como de Alicante. Desde Valencia, el acceso se realiza a través de la autopista A-7 o de la N-332, desviándose a la altura de Oliva en dirección a Pego, antesala imprescindible para acceder al pintoresco valle. Desde Alicante, conviene abandonar la A-7 o la N-332 en Ondara, continuando en dirección a Pego y, desde allí, hacia Benissivà.

Datos

o Ayuntamiento de la Vall de Gallinera. Tel: 96 6406553
o Casa rural "Casa Gallinera" (Benissivà, La Vall de Gallinera). Tel: 696064529 / 620852220 / 96 6406790
o Casa rural "Casa Sastre-Seguí" (Alpatró, La Vall de Gallinera). Tel: 696226690
o Restaurante "El Raval". Tel: 96 640 66 56.l
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