![]() Fachada del Ayuntamiento de Alpuente. /ZLP
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Los números cantan
El caso de Alpuente es uno de los más llamativos, porque la escasez de recursos económicos ha provocado una alarmante despoblación. Y es que los números cantan. Al comenzar el siglo XX, esta villa contaba con 3.070 habitantes, que se habían reducido a 2.420 en el año 1950. Según los datos del último censo (2.001), Alpuente tan sólo cuenta con 911 habitantes, distribuidos en diez núcleos de población: la villa propiamente dicha, donde tiene su sede el Ayuntamiento, y nueve aldeas, distribuidas a lo largo y ancho de un extenso término municipal, que posee una extensión de 138 kilómetros cuadrados. Las aldeas de Alpuente que actualmente están habitadas son las siguientes: Baldovar, Corcolilla, Cuevarruz, la Almeza, el Hontanar, el Collado, Campo de Arriba, Campo de Abajo, la Canaleja y las Eras. Otras dos se utilizan tan sólo como segunda residencia (fines de semana, periodos vacacionales...): la Torre y la Carrasca
Y varias más se consideran oficialmente deshabitadas o abandonadas, ya que sus últimos pobladores fallecieron ya o se trasladaron a otros lugares para pasar los últimos años de su vida. Arquela y Arquelilla la Hortichuela, el Chopo, Berandía, Benacatácera, Vizcota, Cañadaseca, Pozo Marín, Cañadapastores, la Cañadilla y la Masadilla
Apuesta cultural
La Alcaldesa de Alpuente, Amparo Rodríguez, ha realizado una fuerte apuesta por el turismo cultural. Y ha aportado argumentos más que suficientes para justificar la declaración de Alpuente como parque cultural: en el término municipal existen numerosos yacimientos arqueológicos, correspondientes a la época ibérica, a la Edad del Bronce y al Eneolítico. Y el centro histórico de la villa posee una importancia enorme desde el punto de vista arquitectónico, ya que se conservan restos ibéricos, romanos, visigóticos, árabes y cristianos. El propio castillo, que debió ser realmente impresionante, alberga todavía sorpresas, pues se conservan intactas las grandes galerías subterráneas, que, si fueran desescombradas y rehabilitadas, podrían acoger museos, exposiciones e incluso salas de conciertos. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad es muy bella y mantiene intacta la base medieval del campanario octogonal, pero precisa de una actuación urgente que impida que las grandes grietas que han aparecido en la bóveda provoquen la ruina del templo.
Dinosaurios
La antigua aljama árabe, acertadamente restaurada y destinada a ayuntamiento, contiene dependencias de gran valor arquitectónico e histórico, desde el salón plenario donde se celebraron Cortes del Reino de Valencia en el siglo XIII, hasta las salas de reuniones, el robusto torreón o las mazmorras. En las antiguas escuelas nos llevamos otra grata sorpresa: la existencia de un taller de paleontología, donde los especialistas de la Universidad de Valencia están restaurando, pieza por pieza, el esqueleto de un enorme dinosaurio (un "saurópodo"), que llegó a pesar noventa mil kilos y a alcanzar una longitud aproximada de veinticinco metros.
El Diputado Provincial de Turismo, Antonio García Serra, nos confirmó que la Diputación de Valencia va a apoyar la rehabilitación de la ermita de Santa Bárbara, y su acondicionamiento como Museo Paleontológico, en el que se exhibirán los restos de dinosaurios y de otros animales que vivieron hace miles de años en tierras de Alpuente, desde cocodrilos hasta osos. De todos modos, hay que indicar que, ya actualmente, la visita al mencionado taller paleontológico resulta interesantísima, pues los expertos que allí trabajan y la propia alcaldesa (que es una inmejorable guía turística) explican con todo detalle a los visitantes las características de aquellas remotas épocas, cuando el mar cubría parte de las tierras de Alpuente, que eran atravesadas también por un río de inmenso caudal. En muchos lugares de Alpuente siguen apareciendo fósiles y, además, en parajes muy concretos, se han hallado petroglifos (piedras sobre las que se han grabado diseños de tipo simbólico), cuya contemplación nos lleva a pensar en cuestiones relacionadas incluso con los extraterrestres y con lo sobrenatural.
Interesantes rutas
Las rutas de turismo cultural de Alpuente nos pueden conducir también al castillo de Poyo, que fue escenario de cruentas batallas, como la registrada en el siglo XIX durante las guerras carlistas. Esas rutas han de pasar necesariamente por las aldeas alpontinas, algunas de las cuales conservan hermosas iglesias parroquiales (en Corcolilla y en el Collado, concretamente), mientras que otras guardan celosamente pequeñas ermitas, repletas de encanto. Aconsejamos especialmente la visita al templo parroquial de la aldea de Corcolilla, en donde se venera a la patrona de Alpuente, la Virgen de la Consolación, representada por una talla gótica que, una vez cada tres años, es trasladada solemnemente hasta la iglesia de la villa de Alpuente, que, durante unos días, cede a su vez a Corcolilla otra efigie muy querida, la del patrón San Blas. Anótense los lectores amigos de las más ancestrales tradiciones religiosas, la fecha del segundo jueves del mes de mayo de 2005, para poder ser testigos presenciales de ese singular traslado con intercambio de imágenes, que ha sido tan bien relatado por escritores como María Ángeles Arazo y José Soler Carnicer.
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Retablo
En la iglesia parroquial de la aldea del Collado podemos admirar un valioso retablo gótico, que fue una de las obras de arte que más impactaron en la exposición de arte sacro "La Luz de las Imágenes", celebrada en el año 2002 en Segorbe, de cuyo obispado dependió Alpuente hasta hace menos de cuarenta años, cuando fue adscrito este municipio a la Archidiócesis de Valencia. En la mayor parte de las aldeas de Alpuente podremos admirar también magníficas muestras de arquitectura rural popular, desde sencillas casas de familias labradoras hasta corrales de ganado. Los muros de piedra de una buena parte de las construcciones rurales constituyen excelentes ejemplos de buen gusto a la hora de trabajar la piedra. En la aldea de la Cuevarruz hemos visto dos ejemplos de acertada rehabilitación de dos antiguas viviendas, que han sido acondicionadas como casas rurales, unos alojamientos turísticos que respetan rigurosamente muros y vigas, escaleras y tejados, pero que incorporan también otras instalaciones modernas (duchas de hidromasaje, "jacuzzis", saunas, etc) para hacer más grata la estancia en los campos de Alpuente, donde reina el silencio y dominan los grandes espacios abiertos, y donde los horizontes lejanos tan sólo se ven quebrados por imponentes montañas como la Muela, que supera los 1.500 metros de altitud.
Museo
El Museo Etnológico de Alpuente, ubicado en el hermoso edificio de un horno medieval que funcionó hasta hace unas pocas décadas, es otro lugar de imprescindible visita. Y lo mismo sucede con el acueducto medieval, que es uno de los símbolos del municipio. A quienes les impresione contemplar el colosal peñasco sobre el que se asienta Alpuente y su castillo, y a cuyos pies discurre el barranco Reguero (unos doscientos cincuenta metros por debajo de la fortaleza), les recomendamos que accedan hasta los miradores que han sido levantados en dos lugares interesantísimos por la Agencia Valenciana de Turismo (uno de ellos situado junto a la ermita de San Cristóbal).
Problemas
Lo que está claro es que Alpuente puede ser un parque cultural, y que esta merecida declaración servirá de eficaz impulso para su potenciación como municipio turístico. Pero Alpuente necesita el respaldo de todas las administraciones públicas, ya que con sus propios recursos apenas puede mantener una exigua plantilla, que no cuenta ni con tal sólo un agente de la policía local. La Generalitat Valenciana, por ejemplo, debe impedir que sigan proliferando las minas a cielo abierto dedicadas a la extracción de caolín y de arcillas. Compañías suministradoras de servicios básicos (como la luz y el agua) deben esforzarse en no romper la armónica belleza del casco artístico de Alpuente, con sus antiestéticos y arbitrarios cableados que desfiguran la belleza de las fachadas medievales. La compañía Telefónica merece una severa censura, pues dificulta la instalación de nuevas líneas y, al mismo tiempo, se niega a instalar los suficientes repetidores que permitan que la telefonía móvil funcione en la mayor parte del término municipal. La Conselleria de Obras Públicas, la Agencia Valenciana de Turismo y la Diputación Provincial de Valencia deberían mejorar sustancialmente la señalización de las carreteras y caminos rurales, ya que resulta complicado acceder a algunas de sus aldeas, incluidas aquellas que cuentan con alojamientos turísticos.
Gastronomía
Y, para concluir, una referencia a la gastronomía popular: en Alpuente podemos hallar una cocina tradicional "de cuchara" muy satisfactoria. Concretamente en "La Hoz" y en "Victoria" podemos disfrutar con platos tan típicos como la olla, la sopa cubierta o los gazpachos serranos. La repostería de calidad y los vinos blancos de la cooperativa agrícola local (marca "Gran Turia") son un digno complemento de los manjares alpontinos.







