A VUELTAS CON LA NIEVE

Lo mejor para evitar los peligros de la nieve es no acudir al encuentro de la misma. La 'perla' me la contó, hace un montón de años, mi profesor de autoescuela, y esta semana me ha venido en numerosas ocasiones a la mente, en especial tras escuchar el gracioso, al menos tras comprobar que nadie resultó herido, capítulo sucedido en el Angliru entre los ocupantes de un coche atascado y los equipos de protección civil.

En Valencia tenemos la suerte de topar poco con el blanco elemento, y cuando caen cuatro copos en las localidades habituales del interior de las tres provincias, el colapso suele estar asegurado porque, con toda lógica, ni coches ni conductores están muy preparados para hacer frente a una nevada. Parece que en Madrid o en provincias donde la nieve es más habitual tampoco andan muy diestros, y la DGT ha publicado hasta manual de supervivencia -ya retirado- en el que detalla qué llevar en el coche. Toda una exageración. Nuestros consejos siempre son los mismos.

Otros claman por las ruedas de invierno, pero cabe recordar que, a partir de doce grados de temperatura se deterioran, y en pocos días tendríamos, al menos en Valencia, ruedas de invierno deterioradas y poco útiles para circular por la nieve, y si en Europa u otros países son obligatorias es, precisamente, porque hay bajas temperaturas y nieve durante gran parte del año.

Así que nuestros consejos básicos siguen en marcha: si nieva pare a repostar a tope, hay que llevar alguna chocolatina, alguna bebida, una mantita de viaje de las de toda la vida, cargador para el móvil y, si tenemos claro que va a nevar, cadenas o fundas textiles para los neumáticos. Aun así, cabe recordar que es muy peligroso circular con nieve, que se multiplican los accidentes y que podemos quedarnos en un gran atasco, así que, el primer consejo para evitar los peligros de la nieve es el que me dio mi avispado profesor de autoescuela «Siempre que podamos, hay que evitarla». Ya lo saben.

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