Victoria y liderato español en la VOR

El barco español llegando a meta en Melbourne. / Jesús Renedo/Vor
El barco español llegando a meta en Melbourne. / Jesús Renedo/Vor

El Mapfre gana en los Mares del Sur y lidera la Vuelta al Mundo a Vela

L. CARBONELL

El equipao español patrocinado por es más líder de la Volvo Ocean Race - Vuelta al Mundo a Vela tras imponerse el pasado día de Nochebuena en la segunda etapa oceánica, con un recorrido de 6.700 millas -unos 10.800 kilómetros- entre Ciudad del Cabo, en Sudáfrica y Melbourne, en Australia que se convirtió en un feroz duelo 'match-race' en el infierno.

El Océano Índico Sur hizo honor a su fama presentando un escenario solo apto para los más valientes. Una terrible borrasca con vientos de casi 60 nudos y olas de más de diez metros se echó encima de la flota a los dos días de navegación. Uno a uno los barcos participantes entraron en modo supervivencia y optaron por una ruta más al Norte y más segura. Todos menos dos, el Dongfeng y el Mapfre, que optaban por el camino más corto y peligroso.

Mayor calidad a bordo

El barco chino se lanzaba al sur hasta el límite prefijado por la organización para evitar que los barcos entraran en zona de icebergs, con evidente peligro para la integridad física de sus tripulantes. El Mapfre persiguió al líder durante diez días de lucha metro a metro, incluido un cruce babor-estribor, algo insólito dada la posición de ambos barcos en medio de la nada, a miles de millas de cualquier lugar habitado del planeta.

Mientras el resto de la flota sufría todo tipo de contratiempos en forma de averías o lesiones, como la de la británica Annie Lush, que dejaba al Brunel holandés con dos manos menos a bordo, al sur, el duelo entre Dongfeng y Mapfre se mantenía sin un momento de respiro. «Tras nueve días de regata empiezo a odiar el rojo de nuestros amigos españoles», llegó a decir el francés Charles Caudrelier, patrón de equipo chino.

Fe y músculo

El 20 de diciembre, y tras 5.000 millas de navegación Xabi Fernández y Joan Vila, patrón y navegante del Mapfre, ejecutaban su golpe maestro. Llevando a la tripulación al límite de su capacidad física, el equipo realizaba dieciséis trasluchadas en apenas doce horas. Un enorme sacrificio tanto físico como mental que implica mover de lado a lado de la embarcación todo el equipaje y el avituallamiento, más de media tonelada de peso, cada 45 minutos, sin dormir, con frío y totalmente empapados. Su rival, el Dongfeng, hizo solo cinco. Este ejercicio de músculo y fe en la victoria se traducía en treinta millas de ventaja para el Mapfre, que ya fueron irrecuperables para el equipo chino a pesar de entrar en modo sigilo -ocultar su posición a los rivales- para intentar sorprender a los españoles.

Finalmente el día de Nochebuena, tras más de 14 días y 4 horas de navegación, el Mapfre repetía el triunfo logrado en la primera etapa oceánica de la Vuelta al Mundo, y merced al valor doble de esta etapa se escapa ligeramente en la clasificación general con 29 puntos, seis más que el Dongfeng y el Vestas que completan la clasificación actual de la prueba.

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