Totalmente en forma

Doble salida de escape y suspensión rebajada, pero sin perder en confort en marcha./
Doble salida de escape y suspensión rebajada, pero sin perder en confort en marcha.
Prueba | Peugeot 308 1.2 turbo auto. GT Line

El renovado 308 se presenta, con motor gasolina y acabado GT Line, como uno de los compactos más atractivos en el sector superventas

A. A.

Si hace cinco años nos dicen que estaríamos alabando un pequeño motor de gasolina de tres cilindros, no lo creeríamos, pero eso nos ocurre con este Peugeot 308, en el que el gran protagonista es su motor 1.2 litros Puretech de 130 CV, tan bueno que nos hace olvidar que existen las versiones diesel.

Pero antes de hablar del motor, conozcamos a fondo el coche. En ocasiones la fiebre SUV nos nubla la vista, y aunque el sector está de moda y cada vez se venden más modelos de tipo crossover, lo cierto es que los coches compactos son los superventas, y no es de extrañar, porque a su ajustado precio, consumo y coste de uso se suman virtudes como espacio, tecnología confort y equipamiento.

El superventas, al día

El 308, por ejemplo, es el Peugeot más vendido en España, y termina de recibir una puesta al día con algunos motores nuevos, como el 1.5 diesel de 130 CV, o la caja automática de ocho marchas para las versiones altas de gama. Lo probamos hoy en versión 1.2 turbo gasolina, un motor llamado 'Puretech', que se ofrece con 110 CV o, como en esta ocasión con 130 CV. Nos llega con cambio automático -una opción de 1.500 euros- y un funcionamiento sobresaliente. Esta versión toma más valor en un momento en el que el mercado elige más motores de gasolina que diesel entre los particulares y cada vez más clientes optan por un cambio automático.

Los motores gasolina cada vez tienen más demanda, por lo que este 1.2 de 130 CV es una opción perfecta

El 308 es un coche atractivo, pero el acabado GT Line lo remata a la perfección. No se trata de un par de logotipos, sino de un cambio de apariencia que incluye llantas, paragolpes delantero, parrilla, paragolpes trasero, salidas de escape y, en el interior, asientos deportivos, costuras de volante y asientos en rojo, tapizado integral en color negro y hasta un botón 'sport' que veremos más adelante.

A sus mandos, el pequeño volante del 308 no nos parece ya tan 'raro' como en su lanzamiento. La calidad es evidente, y Peugeot ha avanzado mucho en los últimos años para equipararse con su competencia alemana, de la que cada vez está más cerca. Los asientos deportivos recogen muy bien el cuerpo, y la pantalla multimedia destaca en el cuadro de mandos, con un uso muy sencillo par casi todas las funciones. En las plazas traseras el espacio es correcto y dos adultos viajan sin problemas. El maletero no es enorme, pero tampoco pequeño -400 litros-, y acoge cuatro maletas tipo 'cabina de avión', además de alguna mochila. El que necesite más puede elegir la versión familiar que, con 640 litros de capacidad, es líder en su sector.

El acabado GT Line modifica a fondo el aspecto del 308, más deportivo en el exterior y el interior

Diversión y ahorro

Nos ponemos en marcha y el motor de tres cilindros turbo destaca por su brío. Unido a una caja de seis marchas con convertidor de par, una tecnología mejor que la que utilizaba Peugeot en sus cambios automáticos hasta hace pocos años, el 308 se mueve de maravilla en todo momento. el motor suena poco, no vibra, es rápido en su respuesta y el consumo es contenido, rondando los seis litros en un uso urbano comedido.

El cambio tiene posibilidad de selección por levas, que son de serie y que nosotros utilizamos en algunas reducciones para apoyar los frenos pero que, en general, no tocaremos, ya que elige muy bien las marchas en todo momento. El botón sport -dentro del 'driver pack' opcional de 300 euros- vuelve el cuadro de relojes de color rojo y hace que cada marcha estire más las revoluciones del motor. Su uso no es muy agradable, ya que oímos más la mecánica sin que la velocidad se incremente. Eso sí, la respuesta es más viva y el sonido del motor, amplificado a través de los altavoces, más deportivo. En carretera, a ritmo vivo, el consumo es de unos ocho litros, entre 1.5 y dos litros más que un diesel, que cuesta 1.500 euros más y también tiene más ruido, vibraciones y mantenimiento.

El equipo de seguridad se amplía con un pack de 350 euros con lectura de señales, aviso de salida de carril o de coche en el ángulo muerto. Nuestra unidad no tiene radar de distancia, pero sí de proximidad de otros coches, que nos alerta en el cuadro sobre la presencia cercana de otro vehículo de forma habitual, un detalle que viene bien para recordar la óptima distancia de seguridad. En el equipamiento, el techo panorámico no se abre, pero es enorme en su superficie y económico -550 euros-. El freno de mano es eléctrico y al coche se accede y arranca sin necesidad de usar la llave.

Con todas estas virtudes y muy pocos defectos en un conjunto brillante, el 308 1.2 GT Line tiene una tarifa de 23.000 con el cambio automático incluido, la misma versión mecánica en acabado Active sale por 19.700, y el 308 más económico, con este motor en versión 110 CV y cambio manual, cuesta poco más de quince mil euros. Si no nos contagiamos de la moda SUV, este es un gran coche.

Conclusión

El 308 está impulsando las ventas de Peugeot, y con una gama de gasolina muy brillante se convierte en una excelente opción ahora que estos motores vuelven a estar 'de moda'. Con acabado GT Line y caja automática resulta francamente atractivo y, su precio, bastante razonable.

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