En territorio premium

El nuevo CX-5 presenta una imagen más actualizada que va en concordancia con los demás modelos de Mazda./
El nuevo CX-5 presenta una imagen más actualizada que va en concordancia con los demás modelos de Mazda.
Prueba | Mazda CX-5 2.0 4x4 Xenith

El nuevo CX-5 presenta un refinamiento propio de modelos de lujo, con la alta tecnología habitual en Mazda y precios muy competitivos

CÉSAR RODRIGO

Mazda le ha dado una vuelta de tuerca al CX-5 incorporando cambios en chasis, en la gama de motores, un aspecto mejorado y nuevos elementos de equipamiento. Muchas mejoras, pero manteniendo el estilo que le ha llevado a ser el Mazda más vendido.

A primera vista nos llama la atención el renovado aspecto. La parte delantera, con su parrilla y las ópticas más afiladas le dan un toque dinámico y elegante. La trasera también presenta cambios pues su geometría ha sido modificada para aumentar la rigidez del chasis. Además dispone de nuevos modelos de llantas y una gama más amplia de pinturas exteriores.

Más calidad interior

Estas no son las únicas novedades, pues incorpora también cambios en el interior que percibimos nada más subir en el coche y constatamos como mejoras a medida que lo vamos conduciendo. Los cambios se centran sobre todo en la consola central y en la calidad de los materiales de acabado, lo que le otorga un 'plus' de calidad. Durante la prueba notamos una buena insonorización, lo cual es debido a la incorporación de detalles como los limpiaparabrisas escondidos debajo de capó y las nuevas gomas de los marcos de las puertas. Si, además, se hace uso del sistema de audio con altavoces Bose la combinación es perfecta.

Esta versión gasolina de 160 CV, 4x4 y muy bien equipada tiene un precio de unos 30.000 euros

Conforme lo conducimos ponemos en valor que se haya modificado la posición de algunos elementos -como la palanca de cambios- para que resulten más ergonómicos. De este modo resulta menos pesado recorrer distancias largas. El sistema de proyección de información 'head-up display' es el de serie, que se proyecta sobre una pantalla de plástico y resulta muy útil para disponer de la información básica para el conductor sin despegar la vista de la carretera, como por ejemplo las indicaciones del navegador. El equipo multimedia, que también es de serie para todos los modelos, ha sido actualizado mejorando la conectividad con smartphones. Para su manejo cuenta con una pantalla de 7 pulgadas.

Confort y rapidez

El interior sigue siendo espacioso y cómodo y pueden viajar cuatro adultos holgadamente. El maletero tiene un volumen de 477 litros y portón eléctrico, bastante útil si vamos cargados.

El motor equipado es un 2.0 litros gasolina de 160 CV. Se trata de un motor sin turbo que tiene un tacto suave y una repuesta lineal. Dentro del coche apenas se escucha el motor, lo cual es de agradecer cuando se recorren largas distancias. La parte negativa es un consumo algo elevado, que durante al prueba ha rondado los nueve litros de gasolina cada cien kilómetros.

El nuevo diseño es más deportivo y elegante, y acerca el CX-5 a las propuestas de los SUV premium

Al tratarse de un crossover, es un coche que resulta cómodo en carreteras rápidas. A pesar de haber ganado 'kilos' con respecto a la versión anterior, el comportamiento resulta bastante bueno. En curvas muestra pocos balanceos para su gran tamaño y filtra las irregularidades del terreno con eficacia. Esto es debido a un sistema que de serien en toda la gama y que se llama 'G-Vectoring Control'. Este sistema reparte el par a las ruedas según el radio de giro.

En ciudad, debido a sus dimensiones, la ayuda al estacionamiento y la cámara de visión trasera son nuestro mejor aliado. También se desenvuelve bien en caminos y pistas de tierra que estén en buen estado, sin llegar a ser un todoterreno, ya que cuenta con tracción a las cuatro ruedas.

La gama de precios de este crossover parte de 24.600 euros. El modelo de la prueba, con tracción a las cuatro ruedas y motor gasolina, cuesta 29.780 euros, una tarifa atractiva para un modelo más exclusivo que la media del segmento, pero sin llegar a la tarifa de un premium.

Conclusión

Mazda apuesta por una receta propia: motor de gasolina sin turbo, cambio manual y tracción 4x4 para un SUV competitivo en calidad, tecnología e imagen, muy refinado, pero con un consumo más elevado.

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