LA SEMANA DE LA MOTO

Estamos en plena fiesta motera, con la celebración del Gran Premio de la Comunitat Valenciana y del Salón Dos Ruedas dedicado al mundo de la moto, por lo que el ambiente es inmejorable.

Ambos eventos tienen mucho carácter valenciano. El primero porque, aunque nuestra Comunitat ha sido históricamente una de las cunas del motociclismo, el circuito tardó mucho, demasiado, en llevarse a cabo, y fue la insistencia de los aficionados, con una gran manifestación incluida, la que llevó a las autoridades a decretar por fin la construcción de un circuito de gran premio, tantas veces aplazada. El que se llene año tras año es la demostración de que aquélla reivindicación tenía todo el sentido. Además, el circuito genera riqueza y empleo a su alrededor, y aunque su explotación no arroje siempre un resultado positivo, el beneficio para la Comunitat sí que lo es. Pongamos por ejemplo este fin de semana en el que, entre participantes, equipos, invitados y público, habrá unas cien mil personas en Cheste que dormirán y disfrutarán en la ciudad y sus alrededores, con un retorno anual que supone más o menos la inversión inicial que se hizo en Cheste.

El Salón de la moto es también fruto del empeño de los valencianos. En plena crisis la Feria buscó el impulso de los empresarios locales para poner en marcha un nuevo '2 Ruedas', haciéndolo coincidir con el gran premio para aumentar su atractivo. Hoy cumple cinco años, y el mercado no sólo se ha reactivado, sino que el evento es una referencia nacional y una continuación de la fiesta del circuito para muchos visitantes.

Ahora sólo falta que los valencianos, expertos en sacar petróleo de donde no lo hay, sepamos mantener e impulsar estos dos eventos del mundo de la moto. La mejor manera es disfrutar del gran premio si es que tenemos entradas -y si no, reservar las de 2018- y visitar y comprar en la Feria si buscamos moto. No hay que olvidar que, si nuestra economía crece, ganamos todos.

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