EL SALÓN DE LOS SUEÑOS

El Salón del Automóvil de Ginebra es el mejor del mundo, de eso no hay duda. Lo es porque, en sus orígenes, las mayores fortunas del mundo, especialmente las de Oriente Medio y Estados Unidos, se reunían allí cada año para comprar los coches más asombrosos entre los disponibles, y fabricantes y carroceros se esmeraban en sorprenderlos año tras año para ser los 'elegidos'.

Las cosas no han cambiado mucho, y ahora, este tipo de 'stravaganza', está destinada a los nuevos ricos, sean de la era digital o la tradicional, que tienen en sus colecciones de coches uno de sus principales baluartes. Porsche y Ferrari ya son marcas incluso terrenales para los que gastan muchísimo en Bugatti, Aston, Bentley y en un montón de pequeños fabricantes que tienen en Ginebra su tradicional feudo.

Es un salón que vale la pena visitar y que está a tiro de vuelo desde Valencia, y volando por un precio razonable con una compañía suiza. Entrada y alojamiento no son ningún disparate así que, si somos de los que solemos 'huir' del ambiente fallero, el Salón de Ginebra abre hasta el 18 de marzo, y podemos combinar el viaje con unas jornadas de ski inolvidables, o con visitas a las mejores fábricas de relojes del mundo, por soñar, que no quede. Ginebra atrae desde 'royals' hasta supuestos exiliados...

Muchos querrán saber si hemos adivinado qué va a pasar con los diesel. Como nadie tiene la bola de cristal, hemos consultado a directivos del automóvil cuyas entrevistas empezamos a publicar esta semana, pero que darán para sucesivos reportajes en los que conoceremos, de primera mano, como van a convivir nuevas tecnologías con las que ya conocemos hasta que una o dos se implanten de forma definitiva.

Por último, Ginebra, con el signo de los tiempos, ha presentado a las tradicionales modelos que posaban junto a los coches más tapadas que de costumbre. Nada que objetar, y sólo esperamos que no pierdan su trabajo en futuras ediciones.

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