RÁPIDO OCASO PARA LOS DIÉSEL

No lo decimos nosotros, ojo, a ver si van a 'matar al mensajero', sino el propio mercado del automóvil, que en pocos meses ha reaccionado los a escándalos de emisiones, las prohibiciones urbanas en algunas capitales y el aumento de precios que conllevan las últimas medidas anticontaminación de los diesel con una preferencia cada vez mayor por las versiones de gasolina. Los motores diesel, que aun suponen el 50 por ciento de las ventas, se enfrentan a la lógica caída de su demanda, vistos estos argumentos, pero con mayor velocidad de la prevista.

Nos lo confiesan en varios concesionarios, en las que las campañas promocionales para llevarse un coche de gasóleo son superiores a las de la compra de un gasolina, simplemente porque el fabricante planificó otro tipo de demanda y hay unos compromisos de producción que no se pueden cancelar. Dicho de otro modo: los diesel se siguen fabricando aunque no tengan comprador asignado, y hay que buscar la manera de que sigan vendiéndose, de ahí las ofertas.

El dilema para el comprador es ¿me compro un diesel o no? La solución tiene una nueva fórmula. Si antes sólo los diesel eludían el impuesto de matriculación por sus bajas emisiones de CO2, ahora, en los segmentos pequeño y compacto, los modelos de gasolina también lo evitan, por lo que resultan mucho más competitivos en precio y consumo que antes. En este tipo de coches pequeño y compacto sólo compensa el diesel si, como antaño, hacemos muchos kilómetros, y eso que penalizan en confort por su mayor sonido y vibraciones.

Entre las berlinas o los SUV de gama alta las tornas cambian, el ahorro en consumo del diesel es superior y, por tanto, se vuelven mucho más recomendables, así que en estos segmentos tenemos diesel para muchos años más. En cuanto a híbridos y eléctricos, son la opción de mayor futuro, pero no todas las marcas ni modelos tienen estas versiones, eso sí, las que los tienen se están frotando las manos con excelentes ventas.

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