Opel Grandland X: Un SUV más viajero que urbano

La luz del Mediterráneo se refleja en el Opel Grandland X. /
La luz del Mediterráneo se refleja en el Opel Grandland X.
OPEL GRANDLAND X 1.6 TURBO D AUTO

El Grandland X es compacto y familiar, y se defiende muy bien en viajes de todo tipo para disfrutar en familiar

ALEX ADALID

Los SUV compactos son excelentes coches para todo, pero lo cierto es que, aunque por tamaño la ciudad no se les atraganta en absoluto, hay algunos que parecen diseñados expresamente para disfrutar de los viajes en carretera, y el nuevo Grandland X es uno de ellos.

Esta versión equipa un motor diesel de 120 CV que no es muy potente ni muy veloz, pero que mantiene la velocidad con brío y funciona con un silencio impresionante. Además, se suma a un cambio de marchas automático de seis marchas que es una delicia por su suavidad de uso, y que consigue que, en carretera, nos olvidemos de la mecánica al volante.

Todo este confort no sería lo mismo sin las excelentes vistas que tenemos al volante del Grandland. Hay muchos coches para viajar, pero este SUV tiene tanto de monovolumen como de 'crossover', con grandes ventanillas, una posición alta para todos los ocupantes y una visibilidad exterior única, acrecentada por un techo panorámico de cristal que, en este caso no se abre. Tampoco lo solemos abrir a partir de cierta velocidad por el rumor que conlleva, así que, no nos parece mal que sea fijo, y sí que es bueno que, incluso con la cortinilla cerrada, transmita suficiente luz al interior.

Con un motor suave y de bajo consumo, es un coche perfecto para viajar en familia por carretera El interior sorprende por el gran espacio en todas las plazas y la luminosidad el techo de cristal panorámicoTiene una amplia gama disponible desde 22.300 euros, tarifa muy ajustada para lo que ofrece

Gran confort abordo

A la buena visión de todos los pasajeros se une, para los de detrás, el confort del espacio, con mucha anchura y un suelo completamente plano que hará que incluso tres pasajeros viajen más cómodos que en cualquier otro coche de este tipo. Los pasajeros de delante reciben un cuadro de mandos sin complicaciones de más. Buenos relojes tras el volante, un botón para cada cosa y una pantalla multimedia sencilla, fácil de usar y conectable al móvil.

Poco más se puede añadir a un buen familiar, más allá de un maletero donde cabe todo lo que podamos llevar, con 515 litros y, más que su gran capacidad, una forma cuadrada en la que podemos meter casi de todo.

La estabilidad es buena en carreteras amplias, y es un coche preciso y suave, con gran visibilidad y con todas las ayudas de conducción de un moderno modelo actual, como el radar de velocidad activo o el mantenimiento de carril. También la seguridad vinculada con el confort, como las cuatro cámaras para facilitar el parking o el freno de mano del tipo eléctrico.

El consumo es otra de sus bazas, y es que es difícil sobrepasar los 6,5 litros, y eso que cuenta con catalizador con Adblue, por lo que pasa las normativas actuales y futuras de contaminación.

Tras un largo viaje a sus mandos, se enfrenta a la ciudad con estilo, con grandes llantas, toques de cromo y aluminio en su carrocería y unos vistosos led, y aunque cueste un poco más encajarlo en el parking, vale la pena si somos viajeros y vamos a disfrutarlo en carretera.

No está gustando este Opel que pronto tenemos que devolver, así que aún nos quedan un par de viajes para conocer a fondo todo lo que es capaz de ofrecer este modelo que, además, tiene unas tarifas muy razonables. Entre veintidós mil y treinta mil euros hay una amplia gama de motores y versiones.

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