DS7 Crossback: Sofisticado lujo y estilo francés

Ventilados, calefactables y con masaje./
Ventilados, calefactables y con masaje.
DS7 CROSSBACK 2.0 DIESEL AUTO. OPERA

DS presenta, con el DS7 Crossback, un SUV exclusivo con tamaño familiar lleno de detalles premium originales con un precio razonable

ALEX ADALID

El nuevo DS7 Crossback ya está en los concesionarios... y en las calles, donde su presencia resalta a primera vista. Da igual que lo vayamos conduciendo, que lo dejemos aparcado o que un compañero, familiar o amigo pase a su interior sin haber visto antes su diseño. Los comentarios siempre coinciden: es un coche de lujo pero ¿De qué marca? Y aquí es donde nos explayamos con los orígenes de esta nueva marca de lujo francesa.

El DS es un modelo mítico de Citroën conocido en España como 'Tiburón'. Su diseño excepcional se adelantó tanto a su tiempo que estuvo en producción durante casi veinte años antes de que naciera el Citroën CX, otro portento tecnológico. Pero en los últimos veinte años Citroën había perdido ese 'carisma' como marca capaz de hacer grandes cosas, pero no su fantástico equipo de ingeniería y diseño, capaz de imaginar cosas más sofisticadas que las necesarias para sus utilitarios ¿Qué hacer? Una nueva gama de coches de lujo. Así nacieron hace unos años los Citroën DS3, DS4 y DS5.

Primer modelo exclusivo

Tras el éxito de estos tres modelos el grupo PSA, propietario de Citroën, decidió darle una entidad independiente a la marca con una nueva gama de modelos y concesionarios, y qué mejor que un SUV para 'estrenar' la nueva DS. Así que aquí tenemos el nuevo DS7 Crossback, un automóvil nacido con el espíritu de la capital mundial del lujo: París.

A nivel técnico, el DS7 aprovecha muchos componentes de las gamas Citroën y Peugeot. La plataforma es similar a la de modelos como el Peugeot 3008, pero DS ha trabajado en unas suspensiones más confortables e incorpora los últimos avances del grupo, como la caja de cambios automática de ocho marchas unida aquí al motor dos litros diesel de 180 CV. El DS7 es un SUV de 4,6 metros de largo con un rango de precios entre los 32.000 y los 50.000 euros. Compite con los SUV premium compactos por precio, pero también con los SUV premium familiares por su espacio interior y cantidad de equipamiento disponible.

El diseño convence. El frontal busca status de marca, con una amplia parrilla de la que surgen unos 'bigotes' cromados que llegan a los faros, realmente bonitos y con una puesta en marcha secuencial que captura las miradas. También lo hacen los pilotos traseros, con un precioso relieve que parece sacado de los prototipos de salón. Los intermitentes de tipo secuencial completan una imagen atractiva en la que cromados, luces led y tamaño funcionan a la perfección.

El interior es la parte que más sorprende. Las puertas cierran con un sonido de calidad, y todos los materiales son de primera, tanto el tapizado en piel de los asientos, eléctricos, calefactables, ventilados y con función masaje, como las superficies metálicos o de plástico, todas muy ciudades. Sólo podemos criticar la posición de algunos mandos, como el regulador de los retrovisores o los elevalunas en la consola central.

Frente al conductor, en esta versión 'grand chic opera', encontramos un cuadro de mandos digital y una pantalla central multimedia con nada menos que doce pulgadas. Antes de utilizarla, hay que poner en marcha el coche. Lo hacemos por medio de un botón en el centro de cuadro que no sólo arranca el motor, sino que activa un reloj de la lujosa marca -francesa, cómo no- B.R.M. que rota sobre sí mismo para mostrarnos la hora.

La pantalla es completa y fácil de usar, aunque los mapas no se muestran en toda su superficie. Lo mejor es que el Apple Car Play, Android Auto y la carga inalámbrica funcionan muy bien, aunque la entrada USB queda lejos.

Hacia la era digital

Delante del conductor la pantalla de relojes se puede personalizar con todo tipo de diseños, entre los que destaca el 'night vision', una cámara con infrarrojos cuya imagen se proyecta en la pantalla y que detecta a los peatones, muy útil si circulamos de noche por zonas oscuras.

El espacio delante es muy amplio, y también detrás, donde no hay túnel de transmisión central -el DS7 es de tracción delantera- y los asientos se pueden reclinar de forma eléctrica. Salidas de aire, control de temperatura, techo solar abrible... digamos que los pasajeros traseros lo tienen todo para echarse una cabezadita durante el camino, por corto que este sea. Para completar un amplio interior, que no suele ser el punto más fuerte en los modelos premium, el maletero es muy grande, con 555 litros, acceso con portón eléctrico y fácilmente ampliable. Hora de empezar a rodar.

El motor dos litros diesel es potente y siempre está dispuesto, con 180 CV que permiten acelerar con suavidad y brillantez hasta la velocidad seleccionada. Más que su potencia, destaca el confort. DS ha trabajado a fondo en las suspensiones, que apenas detectan rebotes en la carretera, pero que a la vez sujetan bien la carrocería. La marca ha elegido neumáticos de un tamaño razonable, de modo que hay más confort a bordo, y al volante podemos viajar sin preocupaciones.

Todos los sistemas de seguridad posibles se dan cita en este Crossback, con funciones como la conducción semi-autónoma. Si ponemos en marcha el control de velocidad y el de mantenimiento de carril, un volante verde se muestra en la pantalla indicando que el coche puede conducir por sí solo, y lo hace. Puede incluso frenar hasta cero y reacelerar por sí mismo en atascos urbanos, y únicamente nos avisa para retomar el control del volante si detecta que no llevamos las manos sobre el mismo.

El precio de esta versión alta de gama, una de las más caras, es de algo más de 44.000 euros, pero el mismo motor y el acabado 'be chic' cuesta menos de 38.000 euros y, si lo elegimos con motor gasolina, la gama está disponible por menos de 32.000 euros

¿Hora de descubrir el verdadero lujo francés? Nosotros creemos que sí. Incluso esta versión alta de gama nos parece barata para lo que se estila en el sector premium.

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