Opel Grandland X: Seguridad que marca tendencia

El diseño Opel encaja a la perfección en el formato SUV, con un atractivo innegable./
El diseño Opel encaja a la perfección en el formato SUV, con un atractivo innegable.
OPEL GRANDLAND X 1.6 TURBO D AUTO

El Grandland despliega lo último en tecnología sin agobios para el conductor y con un gran confort y capacidad

ALEX ADALID

Nuestro Opel Grandland X ya reposa en Madrid en la sede de Opel, aunque antes hemos realizado dos trayectos importantes, una bonita ruta de la que daremos cuenta la próxima semana, y un retorno a Madrid a tope de carga en el que pudimos probar a fondo su seguridad preventiva.

Empezamos por el viaje a Madrid, porque lo que iba a ser un trayecto tranquilo se transformó en una prueba de fuego para la capacidad familiar del Grandland. Con cuatro pasajeros a bordo, el maletero del Grandland albergó dos maletas grandes, tres trolleys de tipo cabina de avión y una bolsa de mano, y aún tiene sitio para una rueda de recambio bajo el piso. El peso de esta maletas, sumado al de los cuatro pasajeros suponen entre 350 y 400 kilogramos extra, una prueba para la estabilidad y las prestaciones, así que salimos de Valencia con ganas de comprobar como se comporta en largos viajes con mucha carga.

Simplemente cómodo

A las dos pasajeras de los asientos traseros les pareció un coche confortable, tanto que, tras un rato de charla, cayeron dormidas en los brazos de Morfeo para un largo sueño hasta nuestra habitual parada en el kilómetro 160. Obviamente, las prestaciones no son las mismas que sin carga, pero una vez lanzado, el coche no peca de falta de potencia, aunque sí ve recortadas su aceleración, por ejemplo tras recuperar velocidad después de frenar cuando dos camiones se adelantan.

El control de velocidad con radar funciona bastante bien, y el sistema de aviso de salida de carril también, sin acercarse mucho a las líneas viales, lo que da gran confianza. Eso sí, aunque el volante no ejerce una gran fuerza, si no ponemos el intermitente al cambiar de carril, sí que 'tira' hacia la trayectoria original, tal y como se ha diseñado por seguridad, lo que provoca algún bamboleo que no es inseguro, pero si algo incómodo. El 'Apple Car Play' funciona a la perfección, pero anula la navegación cuando nos llaman si estamos usando el sistema del coche. Este es correcto y avisa de los radares fijos, aunque no llega al nivel de precisión de los del móvil, que se pueden usar en la pantalla original. También funcionan muy bien las luces 'full led' con largas automáticas, que se cambian solas cuando detectan un coche de frente, y que reaccionan de forma rápida, de modo que nos olvidamos de dar largas por cerrada que sea la noche.

El cambio automático de seis marchas también destaca por su uso. En ocasiones reduce a quinta y hasta cuarta, seguramente por el mayor peso que cargamos. En cualquier caso, no acrecienta el consumo respecto al manual, ya que en el recorrido nos quedamos en 7,4 litros de promedio, normal para la carga, el tipo de coche y el buen ritmo del viaje. No hemos echado de menos un motor más potente, y la verdad es que este 1.6 litros rinde muy bien con sus 120 CV, destaca por su silencio y consigue bajos consumos, uno de los mejores motores de su clase.

Precio competitivo

Nos gusta la sencillez del cuadro de mandos y de todo aquello que rodea al conductor, además del silencio general. El Grandland cuenta con todo lo que debe equipar un coche moderno: cámaras multicontorno, techo panorámico, portón trasero eléctrico...

Devolvemos este Opel con el buen sabor de boca que dejan los coches que nos encajan perfectamente para el día a día. Está a la venta desde pocos más de 23.000 euros por los que obtenemos un coche de rendimiento sobresaliente y con un confort de marcha, espacio y maletero entre los líderes de su clase.

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