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El circuito Ricardo Tormo de Cheste es el lugar perfecto para esta prueba.
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Novedad | Mazda MX-5 RF

El Mazda MX-5 llega en versión RF con techo plegable, para los que prefieren un coupé a un cabrio, una buena excusa para reunir a los fans del Miata

ALEX ADALID

Si hay un deportivo popular que haya creado escuela en las últimas décadas, este es el Mazda MX-5. Su origen es curioso. La marca pregunto a un grupo de periodistas qué coche construirían si fueran ellos los que dirigieran la marca y un redactor inglés señaló «una versión moderna del Lotus Elan». Así que Mazda, conocida por hacer las cosas a su manera, compró uno de esos Lotus de los setenta, lo analizó a fondo y diseñó el primer MX-5. En 1989 se presentó un roadster ligero, con faros retráctiles, dos plazas, techo de lona, tracción trasera y una potencia de unos 110 CV sacados de un motor 1.6 litros sin turbo. Esa fue la receta mágica de un coche que acertó en poner al conductor como centro de todo.

Cuarta generación

Ahora, tres generaciones y casi tres décadas más tarde, el mundo del automóvil ha cambiado de forma importante, pero no el pequeño Mazda, que mantiene casi todas las virtudes de antaño. Aún así en la generación anterior se dio una situación relevante. Mazda lanzó una versión de techo duro plegable eléctricamente. Si bien parecía que su diseño no era tan puro como en el de techo de lona, lo cierto es que el 'coupé-cabrio' se vendió más, mucho más, que el de techo de lona. ¿Los motivos? El nulo mantenimiento de este tipo de techo, la mayor sensación de seguridad y el mejor aislamiento fueron algunos argumentos. De cara a la nueva generación, en lugar de repetir el proceso Mazda le ha dado una vuelta al asunto y presenta el RF, con un techo plegable que convierte al coche en un targa, no en un cabrio, al pulsar los botones convenientes. ¿nos convence?

Quedamos con la sección Mazda MX-5 del Club Hortaclassics para comprobarlo. Llegan armados con tres modelos de las diferentes generaciones del coche -conocidos en el mundillo como NA, NB, NC y ND-. Desde el primer momento vemos que el nuevo no decepciona a los presentes. El primer Mazda MX-5 se ve pequeño y ligero, incluso estrecho por dentro para un conductor como yo, con 1,89 de alto. Personalmente este coche es mi 'unicornio azul'. Cuando he tenido posibilidad de comprarlo, no ha aparecido una unidad interesante, y cuando ha aparecido la unidad, los compromisos familiares han pospuesto la compra. Es un coche pequeño, ligero y básico. Al conducirlo enamora, y no es extraño ver porqué se convirtió en el cabrio más vendido en la década de los noventa.

Su evolución fue el conocido como NB. Sobre el mismo chasis se montó una carrocería algo más grande con motores un poco más potentes, como un nuevo 1.8 que estrenó diferencial autoblocante. Los faros fijos y ovalados, típicos de la época, le dieron más carácter al frontal tras prohibir las leyes los escondidos de tipo retráctil. El coche es más robusto y completo, pero mantiene el carisma del original.

Como en el primer MX-5 la opción era techo de lona o 'hard-top', un techo duro de fibra de vidrio que se instala en el coche, habitualmente durante el invierno, para hacerlo más cómodo y confortable, pero que cuando llega el momento de descapotarlo hay que desmontarlo y dejarlo en algún sitio guardado.

Llega el coupé

El salto a la tercera generación -NC- fue enorme. Carrocería más grande, redonda y 'gorda' para una mecánica semejante, aunque algo más potente. El coche está muy alto respecto al suelo, y el interior gana en confort, calidad, seguridad y equipamiento. En esta generación se introduce la versión de techo duro retráctil y llegan unas ventas superiores. Un movimiento clave en un mercado que estaba empezando a saturarse de descapotables y en el que Mazda debía buscar más clientes además de los entusiastas del modelo. En marcha hay mucho más agarre, el control de estabilidad evita desbandadas y el confort gana algo de peso frente a la deportividad de los modelos anteriores, aunque si la buscamos, la encontraremos con facilidad. Es un coche más apto para todo el mundo y, aunque para muchos no tiene el carisma de los dos primeros, a nosotros nos parece una buena compra de ocasión.

Pero el MX-5 no podía seguir creciendo, así que el modelo actual ha recibido una cura de adelgazamiento y una carrocería más pequeña y compacta que ha recibido el aplauso del público. A pesar de unos faros un poco pequeños y orientales, la trasera al más puro estilo inglés y un perfil atractivo han dado alas al nuevo MX-5. Con motores 1.5 y 2.0 litros, todavía sin turbo y siempre con tracción trasera, el pequeño cabrio de Mazda enamora. La versión RF es peculiar. Su diseño gusta, y el estilo es diferente al coupé-cabrio de la generación anterior, que era un cabrio sin más, no un targa. El interior sigue siendo pequeño para un coche actual, y con pocos huecos para los bolsillos. Al asiento hay que dejarse caer para que te acojan unos asientos de escaso, pero agradable mullido, un volante completamente redondo de tres brazos y una palanca de cambios corta y alta que asoma en la consola central. El diseño es atractivo y competitivo, sólo algunas piezas tienen menos calidad al tacto de lo habitual, como los mandos del clima. El MX-5 tiene un altavoz en los reposacabezas, pero no el cómodo sistema de 'bufanda de aire caliente' de los cabrios alemanes.

Excelente al volante

El motor que probamos es el dos litros de 160 CV. Suena bien y sube de vueltas con facilidad. Lo mejor de este coche es su cambio, no porque sea mejor que el resto de la mecánica, sino porque su tacto es tan sencillo y agradable que hace que otros cambios manuales se queden muy atrás. No es un coche súper-veloz, ni alcanza grandes cotas en un santiamén, pero su fuerza se siente al volante, y es un coche deportivo en el buen sentido de la palabra, donde a cualquier velocidad notas que conduces un coche diferente y 'sport', aunque sin 'matar' el confort, en absoluto. Los anteriores MX-5 derrapaban habitualmente del eje trasero, pero no es el caso el RF, con enormes llantas y ruedas que pegan el coche al asfalto, y que sólo la lluvia o una insistencia a propósito con el acelerador hará derrapar, desconectando previamente el ESP.

Pasamos a valorar el techo tipo targa. Cerrado el coche es más silencioso y cómodo, pero tampoco hay el salto en confort de un coupé. Aun así, es más confortable que el del techo de lona. Si abrimos el techo la cosa cambia, y a partir de 100-120 el viento se cuela entre el coche y la parte restante del techo y resulta incómodo, no digamos ya si aumentamos la velocidad. Tenemos que ir siempre con las ventanillas subidas, y se pierde esa sensación 'cabrio' que debería tener un Mazda MX-5. Aunque estéticamente no fuera tan original, era más efectivo el modelo coupé-cabrio anterior. La solución es clara: si vamos a ir capotados casi siempre, mejor comprar el RF, pero si descapotamos a menudo, el de techo de lona debe ser nuestra elección.

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