En el Olimpo de los GT

El puerto de Maloja, en Suiza, es una de las muchas rutas montañosas del camino./
El puerto de Maloja, en Suiza, es una de las muchas rutas montañosas del camino.
Presentación | Lexus LC500

Lexus ofrece con el deportivo LC una versión híbrida de alto rendimiento y un V8 que se sitúa entre los mejores 'gran turismo' del mundo

ALEX ADALID FOTOS: JUAN G. RUEDA

Son las 5:30 de la mañana cuando suena el despertador del móvil. En un hotel diferente, una ciudad diferente y un poco desorientados iniciamos la rutina de cada mañana un par de horas antes de lo habitual con un objetivo: recorrer cuatro países durante más de mil kilómetros a los mandos del modelo más importante para la imagen del Lexus: el nuevo coupé LC500.

Un estandarte para Lexus

Lexus ofrece toda su tecnología, confort y talento en este LC, un automóvil soberbio en sus dos versiones

Tras asentarse por calidad y tecnología como el mejor fabricante japonés del sector premium, Lexus ha tomado dos caminos: uno el de la hibridación, con una gama que, en el caso de España es híbrida en prácticamente todas sus versiones, y otro, el del carisma deportivo, y ahí es donde la marca ubica el lanzamiento hace algunos años del hiper-deportivo LF-A, de las versiones V8 F de su gama o del nuevo coupé LC500, fundamental para la imagen deportiva y tecnológica de la marca. Así que estamos, llegando al aeropuerto de Milán, para probar a fondo el nuevo LC500 por carreteras de Italia, Suiza, Austria y Alemania.

Tras un pequeño tentempié la primera rueda de prensa nos muestra las cualidades básicas del coche, conformado más como 'gran turismo' para recorrer miles de kilómetros a alto ritmo sin cansancio que como un deportivo de circuito. El LC tiene motor delantero, tracción trasera, dos amplias plazas delanteras y dos pequeñas traseras, un maletero apto para una bolsa de golf o para el equipaje de unas cortas vacaciones y dos mecánicas. El LC500h híbrido tiene un V6 de 300 CV y un motor eléctrico para sumar casi 360 CV y el LC500 equipa el cinco litros V8 de 477 CV que ya conocemos de la gama Lexus F. Los dos tienen caja automática de 10 marchas, dirección en las ruedas traseras y algunos detalles técnicos más, pero es hora de empezar la ruta.

La Italia de los lagos

Tomamos las llaves del híbrido ya que en Europa las ventas se están repartiendo entre las dos versiones más o menos al cincuenta por ciento, pero en España el ochenta por ciento de los pedidos -y ya se han vendido 30 unidades- son del LC500 más ecológico. Su precio es de 120.000 euros en versión Luxury y 130.000 en Sport, por 140.000 del V8 Luxury y 150.000 del V8 Sport. Tarifas altas, pero habituales en los deportivos de este calibre.

Al llegar al LC el picaporte sale de la puerta para facilitarnos su apertura. Resulta fácil ponerse al volante. Nos dejamos caer en el interior y asiento y volante tienen regulación eléctrica Los mandos son similares a un coche normal, y digamos que no 'apabulla' tanto como lo pueden hacer algunos rivales. Además las puertas liberan mucho espacio en el lateral y el salpicadero está lejos de conductor y pasajero. Un botón de arranque pone la mecánica en modo 'ready' y empezamos nuestro recorrido.

Las 'autostradas' italianas han mejorado bastante su asfalto, sobre todo en esta zona norte del país, muy industrializada. Pasamos cerca del lago di Como, donde se realiza el famoso concurso de elegancia de automóviles Villa de l´Este y lugar de veraneo de la burguesía transalpina. Con el lago Maggiore y el de Garda son visitas obligadas si viajamos en coche por la zona. Vale la pena perderse en su entorno. Nosotros hoy pasamos de largo. El destino de nuestro viaje iba a ser un restaurante en la montaña, pero las lluvias de agosto han provocado desprendimientos en la carretera, así que seguimos nuestro camino con destino a Suiza. El rodar de este coche es tan cómodo que cuesta mantenerse en los límites legales, y vamos a buen ritmo, más o menos al mismo que otros coches de la carretera. Hay cuanto modos de conducción: Eco, Confort, Sport y Sport plus, pero por defecto es el Confort el que se activa al ponerse en marcha. Un mando que sale del cuadro permite activar el modo sport y el sport plus, con cambio de diseño de relojes incluido.

Entramos en Suiza. El país helvético no pertenece a la Unión Europea ni tiene el euro como moneda, pero tiene unas carreteras maravillosas. Para circular por ellas hay que pagar un impuesto anual, algo que conviene saber si viajamos en coche particular, ya que nos llegará la multa.

El cantón italiano de Suiza está rodeado de puertos de montaña con excelentes carreteras. Apuntamos a una de ellas, un bellísimo paso que nos lleva a ascender por estas rutas alpinas. Con asfalto perfecto, sol y sin apenas nubes, es hora de sacar la quintaesencia del LC.

Un chasis muy deportivo

El cambio de diez marchas se puede controlar de forma manual así que, procedemos. Las levas están bien ubicadas y el cambio responde, pero no de forma muy emocionantes, por lo que es mejor dejarlo en modo automático y empezar a enlazar curvas y contracurvas. En las más cerradas el giro de las ruedas traseras hace que chirríen levemente, impulsadas por el motor eléctrico, siempre de respuesta más inmediata que el suavísimo V6 de 300 CV de este LC.

La bajada es aún más divertida, con potentes frenadas, en las que detectamos un tacto de pedal un pelín mejorable en su tramo final, ya que el sistema híbrido actúa al principio para recuperar energía para las baterías. El puerto culmina y volvemos a una carretera de montaña, de tipo nacional, donde las cascadas de agua caen por el deshielo de la nieve de los Alpes en un ambiente idílico, aunque con muchos camiones en la carretera. En la zona nos encontramos con aficionados, sobre todo ingleses, disfrutando de sus coches y de las infinitas curvas con excelente asfalto. Hora de llegar al hotel.

El placer de seducir

Una completa rueda de prensa nos desvela los entresijos del modelo. El LC estrena el chasis GL-A -Global Luxury Arquitecture- que equipan el nuevo LS y el futuro GS. Al chasis se suman paneles de carrocería muy ligeros, entre ellos un techo de fibra de carbono para las versiones sport. El peso, ubicado muy bajo, hace que la conducción sea dinámica. El puesto de conducción también está bajo, lo que permite conducir con las piernas muy estiradas, en posición de competición, y controlar muy bien el coche. El ingeniero jefe de esta gama, Masahito Watanabe, explica cómo han incorporado la instrumentación proyectada en el parabrisas para aumentar la seguridad, como la distribución del peso es casi exacta entre el tren delantero y el trasero, como se ha retrasado el motor en el vano y como suena el motor, sin artificio, sólo con el sonido original de los motores sin turbo llevados al habitáculo.

El híbrido -no enchufable y que, por tanto, no necesita ninguna acción del conductor para reducir consumo y emisiones- acelera hasta los 100 en cinco segundos, frente a los 4,7 que utiliza el V8. Mañana será la hora de probar el más potente, y también de viajar a Alemania para saber de lo que es capaz en las autopistas sin límite.

Un motor soberbio

El día dos de este viaje tomamos los mandos de un LC500 V8 de color amarillo. Las llantas de 21 pulgadas son realmente bonitas. Metemos dos maletas tipo avión en el maletero, y sobra sitio. Las plazas traseras son justas, pero son más amplias que las de, por ejemplo, un Porsche 911, uno de sus principales rivales en Europa. Los asientos delanteros son una maravilla, y aunque el navegador va bien, ni la pantalla, muy lejana la conductor, ni el mando con panel táctil, resultan sencillos. Arrancamos y el sonido del V8 llega perfectamente al interior. Conectamos el modo sport y, en marcha, pasamos junto al pequeño condado de Liechtenstein. para conocer el estadio de fútbol en el que, esa misma tarde, España le meterá ocho goles a la selección de este país de 45.000 habitantes.

Pisamos brevemente carreteras austríacas y empezamos a disfrutar de las 'autobahn' alemanas. Nuestro primer intento de velocidad máxima nos lleva a los 250 por hora en un tramo con poco tráfico, pero con algunas humedades.

Hasta los 270 por hora

Comemos junto al castillo de Neuschwanstein, que inspiró a Walt Disney y que, en medio de la 'ruta romántica' que recorre Austria y Alemania, visitan cada año 1,3 millones de turistas. La caravana de Lexus LC multicolor llama la atención casi tanto como el castillo. No tenemos tiempo para visitarlo, y salimos por carreteras comarcales alemanas a conocer cómo va en curvas este V8 japonés. El coche se sujeta perfectamente y admite tanto una conducción agresiva como una suave, una dualidad que pocos deportivos de este rango ofrecen. Otro tramo inmensamente largo nos permite activar el modo 'Sport plus', donde los cambios de marcha son más rápidos y bruscos, y seguir acelerando hasta ver los 270 en el marcador, la velocidad máxima homologada de este coche.

Lo mejor no es lo mucho que corre, sino lo confortable que es en largos recorridos. Hecha la hazaña, y aunque aún queda carretera, decidimos atajar entrando a la ciudad de Munich para tomar una de sus cervezas en la famosa 'Hofbrauhaus am Platzl', con aforo para más de 2.500 personas y que se llena por completo en la 'Oktoberfest' prevista este año del 16 de septiembre al 2 de octubre.

Hay dos LC muy diferentes, uno para los amantes de la tecnología y la ecología, que disfrutan de las prestaciones en carretera y para los que la versión híbrida será más que suficiente, y otro para los que quieran un deportivo V8 de 'pata negra'. Hay pocos coches de este nivel con tanto confort, ya que casi todos son más radicales en su planteamiento. Ninguno tiene el osado diseño de este atractivo japonés, que mejoraría con una caja de cambios de convertidor de par , única pega reseñable en un coche fascinante por su tecnología.

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