Mazda CX-5: Un SUV a contracorriente

El frontal estira su capó, más largo y plano, para dar una imagen más deportiva./
El frontal estira su capó, más largo y plano, para dar una imagen más deportiva.
MAZDA CX-5 2.0 4WD AUTO ZENITH

El Mazda CX-5 se ha renovado por completo y apuesta por los motores de gasolina y un perfil premium más rutero que de aventuras para conquistar a clientes muy exigentes

ALEX ADALID

La marca japonesa está en un buen momento de forma. Sus coches son un éxito y su gama SUV, compuesta por el CX-3 y el CX-5, son un éxito de ventas. El CX-5 se ha renovado de forma poco esperada, porque el modelo anterior era plenamente competitivo y su imagen no había sufrido un 'desgaste' importante, pero Mazda está en plena evolución y lo quiere reflejar cuanto antes en sus coches, así que estamos ante un modelo totalmente nuevo. Además, la marca navega contracorriente en algunos aspectos, como apostar por los motores de gasolina sin turbo, como en el caso de nuestra prueba, o perfilar un modelo que apuesta claramente por el rendimiento en carretera, dejando de lado las excursiones más camperas.

Nueva imagen

La carrocería en rojo brillante, color fetiche de la marca, presenta un diseño más bajo, ancho y con un capó largo y tendido. La parrilla es muy grande, los faros más finos y el resultado, vanguardista. La trasera afila sus pilotos y se muestra más tendida, casi al estilo de los coupés, pero sin perder espacio en la zaga o el maletero. Las llantas son grandes y el coche parece cerca del suelo y con poca altura. La tracción total nos indica que sí es un coche para cuando la meteorología se pone difícil, pero no parece pensado para andar habitualmente por caminos o irnos de excursión por la montaña, por poner un ejemplo.

La mecánica de nuestro Mazda luce un motor gasolina de cuatro cilindros y 190 CV que estrena desconexión de cilindros bajo demanda, es decir, dos cilindros dejan de funcionar para consumir menos cuando requerimos poca potencia. El cambio automático es del tipo convencional, con seis marchas, y reacciona bien al acelerador.

El interior de esta unidad es muy llamativo, con un cuero en color crema casi blanco que puede resultar algo sucio, por lo que habrá que cuidarlo de forma más habitual que una tapizado negro o más oscuro. El resultado vale la pena, porque la impresión de lujo mejora. En el salpicadero aparece la habitual pantalla central de los Mazda, que se controla de modo táctil o con un mando, y que resulta muy sencilla en su uso y presencia, quizá demasiado 'simple' para lo que se estila hoy en día en el sector premium, pero muy eficaz. Del resto destaca el diseño y la calidad de fabricación, superior a lo habitual en su rango de precio.

Estable y preciso

Nos ponemos en marcha y el coche responde como esperamos, con rapidez, aunque sin ser un deportivo. La suspensión es más dura que en otros SUV, lo que repercute en un menor confort al percibir más los baches. A cambio, cuando llegan las curvas el CX-5 apenas inclina, y los pasa sin inmutarse, con aplomo de gran berlina. El consumo es contenido para ser un 4x4 de gasolina y cambio automático, y en nuestro caso se ha quedado en unos nueve litros cada 100 kilómetros, aun así, si vamos a hacer muchos kilómetros, vale la pena valorar el diesel, muy refinado en esta marca.

El espacio interior es amplio incluso para cinco pasajeros y el maletero tiene 477 litros de capacidad, buen acceso y portón eléctrico.

Con un precio de algo menos de 37.000 euros, el CX-5 no es el SUV más barato de su clase, ni siquiera entre la competencia japonesa, pero logra un resultado muy tentador: una imagen y calidad semejante a los premium con un precio que muy competitivo si lo comparamos con las marcas de lujo, ya que el equipamiento es, en esta versión 'full equipe', es decir, cerrado y sin opciones.

Si optamos por un modelo manual y de tracción delantera el precio baja hasta los 25.000 euros, y es por tanto una propuesta muy recomendable, siempre que dejemos de lado la aventura y apostemos por el asfalto.

El CX-5 es el SUV perfecto para los que prefieren los turismos por su dinamismo, pero necesitan un coche más amplio por necesidades familiares. Se conduce con potencia, precisión y con un ambiente al volante que engancha, pero con espacio para viajar con holgura. Esta versión más equipada muestra todos los atributos, pero las hay más económicas.

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