BMW X3: Cada vez más competitivo

El pack 'Luxury Line' añade llantas, barras de techo y cromados exteriores.
BMW X3 30D XDRIVE LUXURY LINE

La tercera generación del BMW X3 sorprende con una tecnología, equipo y confort de limusina, en un conjunto dinámico y atractivo

ALEX ADALID

La tercera generación del BMW X3 ya está completamente lanzada y en los concesionarios, con una gama que va desde las versiones con tracción trasera, caja manual y motor diesel de 150 CV hasta el M40i de 360 CV. Entre medias hay muchas versiones, y el 30d con el motor diesel de seis cilindros y 265 CV es una de las más apetecibles.

El nuevo X3 fascina por su diseño. Estamos ya ante la tercera generación de un modelo que, si bien nació para competir en el sector compacto, ahora está ya claramente en el sector de los SUV más grandes, con el X1 cubriendo su parte baja y el X5 como modelo de mayor representación, todo ello sin contar con los 'coupés' X2, X4 y X6...

El X3 es, seguramente, el más equilibrado de todos los 'X' de BMW. Ofrece un amplio espacio para cinco pasajeros, un gran maletero, toda una gama de motores y una tecnología impresionante, fruto de compartir casi todas sus mecánicas con los modelos de la Serie 5 y la Serie 7.

Tope de gama

Nuestra unidad es una de las topes de gama, y si el X3 inicia su gama en 43.000 euros, este 30d xDrive sale por 59.500 euros, que podemos completar con opciones como el pack 'Luxury Line', que por 6.700 euros incluye tapicería de cuero -a elegir entre cuatro colores-, llantas de 19 pulgadas, luces led y un amplio etcétera de detalles. Hay dos opciones más, el XLine, algo más económico, y el pack M Design, que tiene un coste más elevado.

Hechas las cuentas, rozamos los 80.000 euros, una cifra por la que este BMW debe darnos mucho a cambio. Desde luego, a primera vista lo hace, y es que el X3 se ve tan imponente como parece en las fotos. Si antes algunos modelos de lujo buscaban pasar desapercibidos, ahora ya no. Se notan las influencia de mercados como China o Estados Unidos, donde un coche no sólo debe tener una alta calidad, también parecerlo. La gran parrilla, cromados, llantas o formas de la carrocería denotan que estamos ante un SUV de gama alta.

Lujoso y muy equipado

Lo mismo sucede en el interior, donde nada más abrir la puerta vemos que la piel recubre casi todo lo que vemos, y lo que no es piel es madera o plástico de alta calidad.

Al volante encontramos el tradicional cuadro de instrumentos de BMW, pero con significativas mejoras, como una pantalla multimedia que por fin es táctil, pero que también se puede manejar por el dispositivo central 'iDrive', o un cuadro de relojes digital que refleja la información imitando los tradicionales relojes de agujas.

El espacio interior es magnífico, pero echamos en falta huecos más grandes para dejar objetos como los móviles de última generación. Detrás hay mucho espacio, y el maletero, que ronda los 600 litros, va bien servido.

Nos ponemos en marcha y el seis cilindros de tres litros cobra vida para rendir hasta 265 CV. Con tracción total y la fantástica caja de cambios de ocho marchas de toda la gama BMW, el X3 acelera hasta los 100 en menos de seis segundos en el modo de conducción más deportivo. El 'head up display' refleja un montón de información en el parabrisas, pero también es cierto que a los conductores de talla baja les parecerá molesto, ya que está en el centro del campo de visión, y nos ha sido imposible encontrar el menú adecuado para apagarlo. Es en color, nos indica si superamos la velocidad máxima de un tramo y apunta muy bien los 'STOP', si nos acercamos a ellos a mayor velocidad de la habitual. En cuanto a manejo, a la hora de aparcar las diferentes cámaras tienen una enorme nitidez y precisión para encajar el X3 en cualquier plaza.

En marcha tiene gran aplomo y la carrocería se sujeta muy bien pero, como es lógico por su tamaño y peso, se oscila más de la cuenta, así que es mejor mantener un ritmo alto, pero sin sacar todo el rendimiento del motor, al menos si vamos con más ocupantes a bordo que podrían quejarse, aunque no ha sido nuestro caso.

Bajo consumo

Destaca, del motor, no sólo su respuesta, sino su excelente consumo, con apenas ocho litros cada 100 km: a ritmo rápido, muy poco para un coche como este. Las ayudas a la conducción son brillantes pero, de nuevo, tenemos que perdernos en los menús para elegir que, cada vez que arrancamos el motor, no se activen todos los sistemas. El motivo es que, si cambiamos de carril sin accionar el intermitente, el sistema entiende que lo hacemos de forma involuntaria y el volante nos empuja de nuevo, con más fuerza de lo habitual, a la trayectoria que el coche cree correcta, es decir, dentro del carril, una acción que podría ser más suave. El silencio es proverbial en el interior, muy bien insonorizado y con un gran equipo de audio por si queremos darnos a la música. La conectividad con el móvil también es excelente.

Precio competitivo

Después de probar el coche, consideramos que la relación entre el precio y el valor es la adecuada. Por unos 60.000 euros tenemos un SUV muy completo con un motor de altas prestaciones que, además, consume muy poco, por lo que vale la pena dar el 'salto' del 20d de 190 CV al 30d de 265 CV, aunque es 8.500 euros más caro. Por los 59.500 que pide BMW tenemos un modelo con una mecánica de brillante rendimiento, mucho espacio, bien equipado, de alta calidad y, que, como es habitual en los SUV, tiene una buena reventa. En contra sólo podemos decir que no es tan divertido de conducir como un Serie 3 o un Serie 5, y que algunos controles de su numerosos equipamiento podrían tener un uso más sencillo. Por lo demás, estamos ante uno de los mejores SUV premium del mundo.

El BMW X3 muestra porqué los SUV son los modelos preferidos en el sector del lujo, con mucho espacio y confort y tarifas que son competitivas. El X3 sólo resta algo de dinamismo a una ecuación en la que, desde el motor al equipamiento, todo está por encima de lo esperado.

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