Volkswagen Tiguan: Un alemán ejemplar

La versión R-Line completa su diseño con un atractivo kit aerodinámico y grandes llantas./
La versión R-Line completa su diseño con un atractivo kit aerodinámico y grandes llantas.
VOLKSWAGEN TIGUAN 2.0 TDI 4MOTION DSG R-LINE

El Volkswagen Tiguan cumple a la perfección en todas las facetas, diseño, espacio, calidad y motores, con buen precio y un diseño atractivo

REDACCIÓN MOTOR

Con todos los fabricantes lanzados a la conquista del mercado SUV, es un placer encontrarnos de nuevo con uno de los más sólidos del mercado: el Volkswagen Tiguan. El primer 4x4 de la marca fue el Touareg, pero el verdadero superventas ha sido el Tiguan, un todocamino lanzado en 2007, que ha defendido a la perfección el pabellón de la marca en el sector compacto. Ahora, la segunda generación del modelo se enfrenta no sólo a una competencia muy amplia en número, sino a los 'enemigos' de su propia casa, como los SUV de otras marcas del grupo, como Seat y Skoda, y el también nuevo SUV urbano VW T-Roc, aunque a cambio cuenta con la ayuda de la versión Tiguan Allspace de siete plazas.

El diseño del Tiguan gusta, y es posiblemente el mejor Volkswagen de la gama actual, al unir rectas y aristas de forma muy atractiva. La versión R-Line lo hace más deportivo, con paragolpes con grandes tomas de aire, llantas más grandes, suspensión rebajada, cristales oscuros, en resumen, aspecto deportivo.

Atractivo por dentro

Esta versión cuesta algo más de 45.000 euros, pero la gama se estrena desde 22.000 con buenas ofertas

El excelente aspecto del exterior se repite en un interior sólido y muy bien equipado. Los asientos acogen bien el cuerpo, con una combinación de tela, napa y similpiel acertada, rematados con el logotipo de las gamas deportivas R Line. El salpicadero tiene algunos cromados y muchos mandos, especialmente en el volante, por lo que hay que aprenderlos con rapidez. En el cuadro las dos pantallas son digitales, tanto la central, de tipo táctil y muy fácil uso, como la de los relojes, en la que podemos elegir por medio de varios diseños la información que ofrecen. El resto del interior está muy bien pensado y fabricado. Banqueta trasera deslizante, bandejas para los pasajeros traseros, tomas USB, varios huecos bien dispuestos... quizá el mayor 'lío', esté en la consola, con los mandos para elegir los modos de conducción junto a botones para el parking automático o las cámaras de aparcamiento.

Bajo el capó aparece el casi eterno motor 2.0 TDI del grupo Volkswagen. Ahora rinde 190 CV y equipa varias medidas para reducir emisiones, como el AdBlue. Al motor se une a la tracción total 4-Motion y el cambio automático de siete marchas DSG. Arrancamos y es un motor al que le cuesta moverse con agilidad al principio, por ejemplo, al salir de los semáforos. En modo 'sport' la aceleración mejora, ya que alcanza los 100 en menos de ocho segundos, una cifra brillante, pero que no se refleja en el uso habitual del coche, que se siente rápido, pero no deportivo. Algo así debe pensar la marca, que ofrece otro diesel más potente, con 240 CV, por 5.000 euros extra.

En marcha destaca el silencio y la suavidad de marcha. Una vez acostumbrados a los mandos, estos son fáciles de utilizar, y las ayudas a la conducción funcionan de forma muy efectiva, en especial el sistema de mantenimiento de carril con corrección de trayectoria. El Tiguan puede equipar 'head up display', es decir, instrumentación reflejada en el parabrisas. Como en otros coches, nos cuesta mucho encontrar el menú que lo desactiva y al final desistimos, ya que en nuestro caso no veíamos bien toda la información porque la lámina de plástico en la que se refleja estaba muy inclinada. Un pequeño pecado en un interior especialmente acertado que, además, resultará familiar a los que hayan conducido un Volkswagen u otros coches del grupo alemán.

Nos gusta mucho el maletero, con 520 litros que se pueden ampliar al recorrer las banquetas hasta más de seiscientos, y con asientos traseros con capacidad para tres sillitas Isofix. También hay portaesquíes, interesante en un coche apto para visitar zonas nevadas.

Confort y estabilidad

En carretera puede alcanzar altas velocidad sin pegas, y ni siquiera las grandes llantas suponen un problema a la hora de mermar el confort. Al contrario, funciona a la perfección, y eso que en esta configuración el peso supera los 1.700 kilogramos. No nos ha dado tiempo a probarlo en campo, pero no es un todo terreno, y menos aún en esta versión R-line, con más ruedas y menos altura de carrocería, por lo que no parece que los clientes vayan a circular habitualmente en caminos.

Tarifas competitivas

En cuanto a precio, con algo más de 42.000 euros de tarifa, este modelo es uno de los topes de gama de la familia Tiguan. Las opciones son de detalle y no muy caras, siendo la más onerosa el pack R-line de 2.875 euros, que incluye kit de carrocería, llantas y numerosos detalles interiores, y que vale la pena si no vamos a salir apenas de la carretera. Todo lo esencial y mucho más es de serie, lo que ayuda a mejorar la nota final de este coche.

El Tiguan es, sin acceder al sector Premium, uno de los modelos de mayor calidad en diseño y fabricación, además no descuida el equipamiento ni el espacio, está a la última en tecnología y tiene una buena respuesta mecánica. El motor de 190 CV cuesta 900 euros más que el TDI de 150 CV con tracción total y automático en acabado Sport, un salto de precio que vale la pena para poder contar con mejor respuesta y potencia en un coche que, sin tener un precio premium, sí cuenta con una calidad y mecánica en la cúspide de los SUV compactos populares.

Lo mejor es que, si nos gusta el Tiguan, la gama arranca en los 22.00 euros, con versiones limitadas como el nuevo Tech&Go con precios muy atractivos.

Dentro de la nueva fiebre de los SUV, el Tiguan siempre ha sido un valor seguro, tanto por imagen como por calidad y mecánica. La nueva generación da un importante paso adelante y es mucho más competitivo.

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