MÁS MÓVILES, DISTRACCIONES Y VÍCTIMAS

Desde el nacimiento de los teléfonos móviles, siempre me ha sorprendido su nefasta integración en el automóvil. Desde el ridículo asunto de la recarga por cables en lugar de una clavija de serie en cada modelo, hasta la integración de los sistemas bluetooth, francamente complejos de conectar hasta hace dos telediarios. Aun hoy, los asistentes de abordo de los 'super-smartphones' funcionan bastante peor cuando están conectados al coche que de forma independiente.

Para aumentar los males, resulta que las aplicaciones de mapas que mejor funcionan son las de los teléfonos móviles, y si añadimos otras aplicaciones de 'ayuda' a la conducción, como las 'avisa-radares', la distracción está servida.

Hacemos esta exposición porque las víctimas en la carretera están aumentando año tras año. Está claro que hay más coches y más desplazamientos desde que la economía ha mejorado, pero también más accidentes relacionados con las aplicaciones de los móviles, especialmente adictivas como whastapp, instagram o messenger. No sólo los agentes de atestados nos señalan que, cada vez más, no ven rastros de frenadas en muchas salidas de carretera a plena luz del día, es que no hay que ser un lince para detectar un coche que, de pronto, disminuye la velocidad y empieza a hacer 'rarezas' en la calle o la carretera para saber que el conductor está mirando el móvil.

Dado su alto peligro y la baja intención de los fabricantes de móviles para que estos se desactiven cuando marchan en un coche -cosa fácil con una sencilla aplicación- un buen propósito para el nuevo año es olvidarnos del móvil cuando vamos en el coche o, en su defecto, atender únicamente las llamadas entrantes. Todo lo que limita nuestra atención es evitable y, si consultamos el móvil al volante, más pronto que tarde cazaremos una multa o un accidente de consecuencias imprevisibles. Apostemos por un 2018 con menos distracciones y menos víctimas. Está en nuestra mano.

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