Hace fácil lo más complicado

Para uso familiar, rutero, campero o juvenil, el Qashqai encaja con todo./
Para uso familiar, rutero, campero o juvenil, el Qashqai encaja con todo.
#CrossoverLiveStyle | Nissan Qashqai 1.2 Dig-T X-Tronic Tekna

Alta tecnología con sencillez en el manejo han logrado que el Qashqai se convierta en el crossover favorito de todos los públicos

A. ADALID

El Nissan Qashqai es un éxito, y una de sus claves está en hacer muy fácil lo que parece muy difícil, o al menos esa es la sensación que nos queda tras una semana en la que más de mil doscientos kilómetros, muchos de ellos con condiciones meteorológicas adversas, han pasado bajo las ruedas del crossover como si tal cosa.

Nissan puso a rodar la fiebre de los crossover con el primer Qashqai, logrando lo que no había conseguido ningún 4x4 ni SUV anteriormente: que pareciera un coche sencillo y fácil de llevar. Adiós a los grandes volúmenes, a los coches muy grandes o imponentes y a las forma rotundas. El Qashqai es un coche moderno, pero que no 'asusta' a los conductores. Un familiar compacto de tamaño más alto, con mejor visibilidad y más espacio, pero sin ser demasiado grande, y esa es una barrera que ha permitido llegar a muchos conductores que antes veían este tipo de coches demasiado complicados técnicamente o difíciles de conducir.

Sencilla inteligencia

La misma filosofía de sencillez y eficacia se aplica a su interior. No veremos grandes complejidades en los mandos. Todo es fácil de usar, con grandes retrovisores, botones que muestran con claridad la función de cada uno, una muy buena visibilidad y un alto grado de confort. El Qashqai no es ni muy ancho ni muy largo. Se encaja con facilidad en todo tipo de parkings y se maneja con precisión gracias a las cámaras de visión periférica, en las que también fue uno de los pioneros y que facilitan mucho las maniobras.

La practicidad llega también al espacio interior. La banqueta trasera es fija, y con la sencillez de cualquier coche el Qashqai consigue un buen equilibrio entre un amplio espacio interior y un maletero razonable. Es cierto que 430 litros son pocos para lo que hoy se estila en su clase pero, en su defensa su hermano mayor, el Nissan X-Trail, no cuesta mucho más y tiene mayor capacidad de carga. Nissan evita el portón eléctrico, el techo panorámico abrible u otros gadgets de los que se puede prescindir. En cambio sí hace gala de los asientos de cuero eléctricos y calefactables, realmente útiles, o de un equipo multimedia que, sin tener lo último en tecnología, sí que tiene una gran precisión en sus direcciones y un buen número de lugares almacenados.Precisamente en este equipo puede ser uno de los pocos 'peros' del coche. No tiene Apple Car Play ni Android Auto, no puede contar con carga inalámbrica y el único cargador USB disponible está bajo el reposabrazos, pero en cambio, tiene varios huecos donde dejar el móvil y, una vez conectado, el bluetooth va de maravilla.

Pasemos a la seguridad, donde Nissan hace un gran despliegue y acierta. Mantenimiento de carril, radar de proximidad, aviso de coche en ángulo muerto... el Qashqai es un maestro en la materia.

Un motor bien elegido

En cuanto a dinamismo, el motor 1.2 litros turbo gasolina de 115 CV no tiene unas prestaciones de vértigo, pero supera las expectativas. Si a baja velocidad le cuesta un poco coger ritmo debido al tipo de caja de cambios automática -en el manual mejoran las prestaciones- una vez lanzado va de maravilla, y podemos disfrutar con confort de largos viajes en carretera.

En nuestro caso hacemos nuestro habitual recorrido a Madrid con dos desvíos buscando un buen lugar para hacer fotos, uno en las Bodegas Chozas Carrascal de Requena, donde logramos unas bonitas instantáneas con la puesta de sol, y otra en la localidad de Alarcón, en la que nos sorprenden la noche, la nieve y un intenso frío.

Con nieve y baja visibilidad, y aunque los neumáticos son de serie y de 'verano', afrontamos el camino sin mayores pegas. Quizás con ruedas mixtas mejoraría la competitividad del Qashqai, pero no hay que llamarse a engaño. En Valencia apenas nieva y las ruedas de verano son las mejores para casi todas las ocasiones. Con cinco ocupantes a bordo y varias maletas del tipo equipaje de cabina, corremos el riesgo de ocupar todo el maletero, pero con un poco de arte terminan entrando todos los bultos gracias a las formas cuadradas del portamaletas. Con tantos a bordo pierde algo de brío, pero cuando llegamos al destino estamos más que satisfechos. Aun con carga y mal tiempo, este Nissan se defiende tan bien como cuando nos desplazamos en ciudad, con una gran polivalencia y, lo más importante, contentando a todos de forma sencilla y sin complicaciones.

El 1.2 gasolina nos ha dejado un buen sabor de boca, momento para probar el 1.6 turbo de 165 CV.

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