Estreno desde lo más alto

El nuevo Grandland destaca por su diseño, espacio interior y buenos motores.
Novedad | Opel Grandland X

El Opel Grandland se apunta a la moda crossover con un modelo compacto de atractiva línea lleno de cualidades para sorprender

MARIO ESCAT FRANCFORT

Opel sigue completando su gama de modelos mientras su equipo directivo empieza a trabajar en la fusión con el grupo Peugeot-Citroën para encontrar sinergias y ahorros en diseño y producción que se traduzcan en mejores coches para los clientes. El trabajo empezó hace tres años con un acuerdo tecnológico previo a la fusión que ha permitido que el Opel Grandland llegue al mercado en un momento perfecto, con un gran número de cualidades y con la experiencia de Peugeot en el campo de los crossover.

El Grandland X se fabrica en Francia junto al Peugeot 3008, y utiliza todo su chasis y mecánica, aunque con un vestido típicamente Opel y un interior menos futurista. Estamos ante un modelo que, a pesar de su diseño SUV, se inspira en el mundo monovolumen para contener un extraordinario espacio interior y un enorme maletero de más de 500 litros con sólo 4,47 metros de largo.

Atracción Opel

Lo primero que acapara la atención es el diseño, con un frontal que se inspira en el Mokka X, el crossover urbano que ha marcado el camino a seguir en Opel. Con dos afilados faros y un alto capó, resulta muy elegante sin ningún artificio. Lo mismo podemos decir de la trasera, a la que se llega a través de un lateral con cinco puertas, formas suaves y la posibilidad de elegir el techo en contraste con dos colores. Sin llegar al estilo divertido del Opel Adam, el Grandland es un coche que gusta, y eso, de por sí, ya supone un alto índice de ventas.

Gran diseño técnico y una línea moderna hacen del Grandland uno de los SUV más atractivos del sector Se presenta con dos motores de 120 y 130 CV, tracción delantera y precios desde 22.600 euros

También convence el interior, donde se ha borrado todo rasgo común con el modelo de Peugeot. Un salpicadero similar al del Insignia toma el protagonismo, con un clásico cuadro de relojes y la pantalla central Intellilink de Opel con conexión a internet, llamada de emergencia o servicio conserje en opción. Amplios y cómodos asientos y unos revestimientos de buena calidad acentúan el espacio, que supera al de los modelos SUV similares en anchura y altura, detalles a valorar para los que viajan siempre en familia.

Dos brillantes motores

A nivel dinámico el Grandland se estrena con sólo dos mecánicas, un gasolina 1.2 turbo de 130 CV y un 1.6 diesel de 120 CV. Los dos son motores que ya han sido muy probados por el grupo francés PSA, y en el Grandland repiten sus cualidades. Nos gusta mucho el gasolina, muy dispuesto y potente, y en el que al volante en ningún momento detectamos que sea de tres cilindros. Si acaso al pasar por el surtidor porque, incluso con la velocidad libre que se disfruta en Alemania, el consumo no ha llegado a los 8 litros de máxima, así que los 6,5 ó 7 litros serán la regla habitual. El diesel va perdiendo adeptos, pero Opel llega bien armada, con el 1.6 de 120 CV con sistema de reducción de emisiones con Adblue. Es un buen motor, algo rumoroso pero de consumos muy bajos, con 5 litros de promedio si así nos lo proponemos. El diesel se ofrece con cambio automático, que debería llegar en el futuro al motor de gasolina.

Con más tecnología

Aunque es un modelo de tracción delantera, puede equipar el 'grip control', un sistema de control de tracción adaptable para situaciones de adherencia compleja, como arena o nieve. El que sólo sea de tracción delantera proporciona una mayor ligereza y dinamismo al volante, de ahí que, con potencias aparentemente reducidas, la conducción sea muy satisfactoria. Aún así Opel completará la gama con motores más potentes de forma progresiva.

En cuanto a ayudas en la conducción, el Opel tiene casi de todo, con sistemas de reconocimiento de carril, radar para frenado de emergencia, movimiento automático del volante en las correcciones y en el modo parking, aviso de coches en el ángulo muerto, cámara trasera y perimétricas... la lista es larga, y el funcionamiento, óptimo.

Los precios parten de los 22.300 euros con ofertas de financiación, y llega a los concesionarios con dos acabados, Selective y Excellence. El primero ya es bastante completo, pero con precios máximos de 26.600 euros, está claro que Opel quiere hacer de su modelo un superventas.

Conclusión

El Grandland reúne lo mejor de dos fabricantes europeos, con los motores de Peugeot y el diseño y calidad de Opel para ofrecer un producto de excelente aspecto, gran mecánica y muy buenos precios.

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