LOS ERRORES DEL PLAN MOVALT

El Gobierno pone en marcha un nuevo plan de ayudas al vehículo eléctrico, en este caso con el nombre de Movalt, quizás para añadir más confusión al asunto.

El nuevo plan es bueno para empujar la venta de coches eléctricos y ecológicos, pero lo hará sólo por tiempo limitado y provocará un efecto acordeón en la demanda, defectos que el Gobierno conoce y reconoce, pero a los que no pone remedio. Las ayudas, que desglosamos en un amplio artículo en estas páginas, van desde los mil euros a los coches de gas GLP a los 5.500 de los eléctricos, pasando por los híbridos enchufables y los de gas natural GNC.

No somos quiénes para enmendar la plana al Gobierno, pero es que las cosas, aunque parezca que estén bien, se pueden hacer mejor. El plan de ayudas debe ser fijo, bien vía un IVA reducido, plenamente justificable con motivos medioambientales, o por subvención directa, como ya tienen otros países. Se conseguiría así la confianza e público, empresas y red comercial en el coche eléctrico. Ahora mismo los concesionarios tienen mínimo stock porque, si algunas unidades se quedan fuera del plan, están meses en el parking hasta que el plan se activa de nuevo o, directamente, se venden fuera de España. Por otra parte, hay operaciones de flotas cerradas desde hace meses esperando que se active el plan porque, calor, 5.500 euros por unidad, a una empresa que compra, digamos, veinte furgones, son más de 100.000 euros de ahorro.

El otro punto mejorable es la red de puntos de recarga. Haría bien el Gobierno en establecer subvenciones para que los operadores se lancen a darle forma a las electrolineras, puntos de recarga en las carreteras que permitan viajar con un coche eléctrico.

Por último, España podría convertirse en un centro de diseño y producción de coches eléctricos. A día de hoy, de los más de tres millones de coches que fabricamos, solo unos miles son eléctricos, carencias que se deberían remediar un plan integral.

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