Equilibrio de cualidades

Por algo más de 4.000 euros, el pack AMG incluye el kit estético y mucho equipo./
Por algo más de 4.000 euros, el pack AMG incluye el kit estético y mucho equipo.
Prueba | Mercedes GLC 250d AMG Line

El SUV mediano de la gama Mercedes reúne un tamaño perfecto para viajar en familia, con un diseño atractivo y una dinámica conducción de turismo

A. ADALID

El nuevo Mercedes GLC está entre los SUV premium más vendidos del mundo, y tiene su lógica, ya que es el Mercedes de este tipo que reúne un mayor número de cualidades, entre ellas, como en lo últimos modelos de la marca, un diseño realmente atractivo.

El GLC llegó para sustituir al GLK, y toma toda su tecnología de la Clase C de Mercedes. Esto se nota en sus proporciones, con una longitud similar a la de la berlina, aunque con mayor altura y anchura. Se ofrece en versión 'normal', que es la que hemos probado, y también como GLC coupé con una trasera más dinámica de diseño más deportivo, algo menos de espacio y precio más alto, como corresponde a un coupé. La gama de motores también es similar al Clase C, con mecánicas de cuatro y seis cilindros que pasan su potencia a las ruedas trasera o a las cuatro ruedas por medio de la nueva caja de cambios automática 9G-Tronic de nueve marchas, que hace la conducción muy suave y reduce el consumo.

Llama la atención

El diseño gusta, y más en las versiones con los packs AMG Line, con las bonitas llantas multirradio con frente pulido, taloneras laterales para facilitar el acceso al interior, paragolpes de diseño diferente y salidas de escape más pronunciadas. Las luces tipo led, tanto delante como detrás, destacan en un diseño que, frente a los ángulos del anterior GLK, destaca pos sus líneas suaves.

Con un precio de unos 50.000 euros y motor de 205 CV de potencia, el GLC es un gran SUV polivalente

En el interior se nota que estamos ante un modelo de la gama media-alta de Mercedes. Madera de color oscuro, bonitos cromados y una amplia pantalla central permiten un completo control del coche, desprovisto ya de muchos de los botones en favor del control de funciones a través de la pantalla. El confort de los asientos es notable, y delante se viaja a cuerpo de rey, aunque sin llegar a la amplitud de su hermano mayor, el Mercedes GLE. Aun así hay bastante espacio, y se pueden acomodar hasta tres adultos con un elevado confort. El maletero, con portón eléctrico, es amplio y tiene el umbral de carga bajo, lo que facilita meter las cosas en su interior. Como ya es habitual, un doble fondo permite ampliar la capacidad y guardar cosas sin que molesten.

Nos ponemos en marcha, y nos sorprende el empuje del motor cuatro cilindros diesel, que se ofrece aquí con 205 CV. En el GLC todo es suavidad. Las cámaras periféricas nos permiten aparcar o salir del parking sin pegas, y el bonito volante da paso a una dirección suave y cómoda. En marcha el motor apenas suena, y va muy bajo de vueltas, tanto que nos sorprende reducir con las levas tres o cuatro marchas y ver que aún vamos en quinta o sexta velocidad. Los frenos tienen buen tacto y, a pesar del tamaño de las llantas del AMG Line, el GLC no es en absoluto incómodo, y sí es muy preciso.

Como siempre, confort

La autovía es su terreno favorito, y podemos ir a velocidades muy rápidas sin que el coche se perturbe lo más mínimo. Varias ayudas electrónicas colaboran a la seguridad, aunque el aviso de salida de carril con corrección de trayectoria es opcional en este modelo. El resto, es de serie, como el amplio equipamiento que permite que, sin necesidad de recurrir a muchas opciones, no falte prácticamente de nada.

Sorprende lo cómodo que es en ciudad. Su diseño más bajo y curvado hace que parezca más pequeño, y a la hora de movernos y aparcar lo hace con facilidad. El consumo es contenido, y rara vez veremos cifras por encima de nueve litros. Si somos cuidadosos con el acelerador, rondaremos los seis litros cada 100 kilómetros, muy poco para este tipo de coche.

Con un precio de unos 50.000 euros, Mercedes reclama su espacio dentro de un sector que domina a la perfección como es el de los coches de lujo con calidad, espacio y confort. Con imagen de SUV, pero funcionamiento y motor de turismo, el GLC destaca por su amplitud y buen andar, tiene una tarifa razonable y, con las opciones por medio de packs, podemos configurar un gran coche y financiarlo por medio de la marca con cuotas mensuales muy razonables.

Sin duda un coche a tener muy en cuenta si buscamos un SUV premium de tamaño familiar para todo tipo de uso. La única duda es si decantarnos por esta silueta o por el atractivo GLC Coupé. En cuanto a motores, los hay más y menos potentes que este 250d, que destaca por su buen equilibrio y el bajo consumo y coste de uso.

Conclusion

Dentro del sector de los SUV familiares el Mercedes GLC se convierte en uno de los coches más equilibrados. Diseño, equipamiento, calidad, confort y mecánica están a un nivel tan alto que, en conjunto, es un coche difícilmente superable.

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