Las Provincias

ENTRE FERRARI Y LAS BICICLETAS

Viene esta reflexión a colación del estreno del parque 'Ferrari Land' en Tarragona. No hace falta ser muy avispado para ver que Cataluña se ha vuelto a llevar una inversión tremenda con un retorno garantizado que tendrá visitas de más alto nivel de gasto que cualquier otro parque temático en España. La pena es que Ferrari se enamoró primero de Valencia, que querían montar el parque junto al Circuito de Cheste y que había un pre-contrato para ello, antes de que el castillo de naipes de la economía valenciana -y de la española- saltara por los aires. Al menos aquí no nos gastamos un duro, otros que apostaron por las Olimpiadas no pueden decir lo mismo, aunque laven los trapos en casa, al contrario de lo que hacemos en esta tierra un tanto extrema, donde nos gusta fustigarnos con la misma fuerza con la que antes aplaudíamos. Ni una cosa ni la otra, y aquí los catalanes ganan por goleada. A la chita callando mantienen la F1, Moto GP, el Mundial de Rallyes, el Salón del Automóvil y nuevos focos de riqueza en torno al motor, como Ferrari Land.

Hemos pasado de optar por el 'Parque Ferrari' al 'bicicletismo'. No es que estemos en contra de la bici, al contrario, sabemos que en las ciudades un poco presumidas es el futuro, pero no contentos con un carril bici invasivo que ha perjudicado al tráfico, al comercio y a muchos vecinos, aunque con más beneficios que mermas, el Ayuntamiento anda empeñado en limitar el aparcamiento de noche, en intentar que los padres no aparquen en doble fila cuando recogen a los niños en los colegios y en más y más pegas para que usar el coche sea un infierno, como si eso nos fuera a hacer desistir de nuestra herramienta de transporte.

Y esto nos hace pensar ¿no habrá un punto intermedio entre la magnitud del parque Ferrari y las penurias de ir todos en bici? Necesitamos políticos que no sean extremos y sí prácticos, con grandes proyectos, con bicis pero, sobre todo, con lo que más nos falta: sentido común.