Las Provincias

17 años de viaje feliz

Ni el viaje ni el dinero les han impedido formar una gran familiar.
Ni el viaje ni el dinero les han impedido formar una gran familiar.
  • La familia Zapp ha visitado más de cien países con un coche de 1927, ahora llegan a Torrent con sus cuatro hijos para conocer las Fallas

  • FAMILIA ZAPP

Ven, sube. Sí, a ti que estás leyendo. Siéntate con nosotros, trae pocas cosas. la contraportada del libro 'Atrapando un sueño' que han escrito Herman Zapp y Candelaria Chovet, describe a la perfección su filosofía de vida. Un día, hace 17 años, partieron para realizar un viaje a Alaska desde su Argentina natal, y aún están dando vueltas por el mundo. En el camino han tenido cuatro hijos y visitado más de 2.600 hogares sin apenas un dólar en el bolsillo.

Los Zapp, en Torrent

Curiosamente Europa, quizá el paraje más seguro y visitado del mundo, es una de las últimas etapas de su recorrido, un periplo que les ha traído hasta Torrent, en Valencia, de la mano del club Hortaclàssics, donde ya eran conocidos por sus aventuras y que se puso en movimiento tan pronto como supieron que los Zapp visitaban España.

La familia Cubells junto con el club han organizado todo para que los Zapp no se vayan sin conocer la fiesta de las Fallas, además de cenar con los miembros de uno de los clubes de aficionados a los clásicos más grandes de la provincia, algo que hicieron el miércoles con más de 100 invitados.

Una familia muy feliz

Conocer a los Zapp es entrar en un mundo de optimismo y alegría. Herman comenta con naturalidad el inicio de su viaje «'Cande', como llama cariñosamente a su esposa, y yo nos conocemos desde chicos, nos casamos y siempre quisimos viajar, así que programamos un viaja a Alaska como mochileros. Tres meses antes de partir me ofrecieron un auto viejo que decidí comprar, ya que podía ser divertido viajar con él y dormir en su interior. Al partir todo el mundo dijo que sería un error, y organizamos una despedida desde Buenos Aires. Obviamente nadie vino, sólo la hermana de Candelaria y porque pasamos a recogerla».

A los 55 kilómetros el coche se rompió. Una de las llantas de madera cedió y, tras encontrar arreglo, no nos cobraron nada 'queremos formar parte de vuestro sueño' nos dijeron. Siempre nos pasó así. En México se rompió el motor, nos llevaron a un museo de coches, sacaron una pieza, lo repararon y montaron una gran fiesta con mariachis. De no haberse roto, no hubiéramos conocido tanta gente».

Ahora las redes sociales han cambiado el viaje, mucho más conectado «antes éramos más anónimos, y era el coche lo que más llamaba la atención de esta aventura. Cuando nos quedamos sin dinero Candelaria empezó a pintar y yo a enmarcar sus pinturas para venderlas. Luego alguien nos regaló calendarios que vendíamos en nuestras paradas. Ahora vivimos de vender nuestro libro y de la generosidad de la gente»

Candelaria interviene en la conversación: «antes, al llegar a un lugar, cada día alguien nos invitaba a comer o dormir en su casa, ahora tenemos más de 400 invitaciones para quedarnos a visitar España, una locura». Con Candelaria hablamos de sus hijos, concebidos y nacidos en este gran viaje «el primero llegó en Estados Unidos, el parto, si todo iba bien, costaba 12.000 dólares que no teníamos, así que gracias a un artículo de un periódico nos ayudó muchísima gente, todas las iglesias y gran cantidad de ciudadanos anónimos que ahora son como familia para nosotros. De hecho en el hospital recibimos más visitas de las que nadie había tenido nunca». Llegaron tres niños más, nacidos en Canadá, Argentina y Australia, y educados por su madre, que tuvo que sacar el título de maestra para poder certificar las enseñanzas a sus hijos «Aprenden más en el viaje que en ninguna clase, pero tiene sus deberes, como todos los niños».

La familia Zapp viaja con menos equipaje que cualquier familia española en Semana Santa. El Graham Paige se ha convertido en vivienda, y es casi un monovolumen. Tras el segundo hijo Herman decidió ampliar su coche, partiéndolo por el centro y añadiendo una chapa central para que detrás pudieran ir cuatro niños, espacio que ya está completo «Me alegra que no se rompa mucho porque no tenía ni idea de mecánica. Es un coche sencillo y fiable con el que hemos viajado por todo el mundo durante 250.000 kilómetros». Lógicamente, no van muy deprisa, pero sí alcanza los 80 por hora.

En Torrent hay otro Graham Paige similar al de los Zapp, aunque la versión de la familia Cubells, una reconocida saga de apasionados del motor, tiene el motor de ocho cilindros en línea y el acabado más lujoso frente a la versión más sencilla de los Zapp «sería el único coche por el que lo cambiaría» -comenta Herman- Obviamente les han querido comprar el coche varias veces «pero no hacemos este viaje por dinero, sino para cumplir un sueño. Por eso tampoco llevamos carteles con sponsors, sólo necesitamos lo justo para ir tirando, y no tener dinero es casi siempre una bendición».

A conocer las Fallas

Los Zapp se quedan en Torrent hasta el domingo. Planean ir a Valencia a ver una mascletà y dar a conocer su aventura. En el impasse, su libro, editado en castellano e inglés, es toda una revelación. «nos propusieron que lleváramos cámaras y rodáramos nuestro viaje, pero lo cambiaría todo, y queremos tener una vivencia auténtica, sin tener que repetirlo todo para tener más planos».

Podríamos poner cientos de fotos de sus viajes, pero su página web y perfil de Facebook ya las tiene: Desierto del Gobi, Kilimanjaro, Nueva York, Alaska. cualquier punto del globo que nos importe está en el mapa de esta original y fotogénica familia.

¿Alguna vez han tenido miedo durante el viaje? «El mayor miedo es el que impide a la gente cumplir sus sueños. Mi familia me dijo que llamaría a casa a los 100 kilómetros, y realmente el coche se rompió a los 55. Desde entonces, seguimos viajando».

Dicen que en este 2017 culminará su aventura y se asentarán en Argentina. Nos cuesta creerlo, y apostamos a que seguirán cumpliendo ese sueño que es seguir viajando.