Las Provincias

El deportista más práctico

La trasera resulta muy atractiva, con un compacto tamaño de 4,62 metros.
La trasera resulta muy atractiva, con un compacto tamaño de 4,62 metros.
  • Bajo la apariencia sport del acabado GT Line, este Mégane familiar dispone de un diesel de 110 CV de bajo consumo y un gran maletero

  • RENAULT MÉGANE SPORT TOURER 1.5 DCI 110 CV GT LINE

El mercado de los coches con carrocería familiar cada vez es mayor en España, y es que, por muy poco más, en el caso del Mégane unos 800 euros de sobreprecio, recibimos un coche más amplio, con más maletero y con un diseño incluso más atractivo. Es lo que le ocurre al Mégane Sport Tourer con acabado GT Line, un coche muy atractivo que se ofrece con varios motores, entre ellos el más económico de la gama, el 1.5 DCI de 110 CV.

Ante todo, atractivo

Con un color azul intenso, destaca en su frontal con las luces LED que descienden por el faldón, de diseño más deportivo. La carrocería algo más baja y llantas más grandes completan una imagen que, en la trasera, tiene un paragolpes sport, alerón y difusor, además de una visible salida de escape. El portón da acceso a una melero que no es el más amplio del sector, con algo más de 520 litros, pero sí que es muy utilizable, con una práctica cortinilla trasera, un piso de maletero modulable y ganchos para sujetar la carga. Los asientos abatibles completan un maletero especialmente útil para deportistas y 'papis' que necesitan espacio.

Por dentro el familiar repite la fórmula de éxito del modelo de cinco puertas, pero tiene más altura en la parte trasera, donde los pasajeros viajarán más cómodos, aunque no tanto como en el monovolumen Scénic o en el SUV Kadjar, ya que en ambos la banqueta está más alta y se puede ir más 'sentados'. Delante aparecen unos asientos deportivos que nos recuerdan a los Renault sport de otras épocas, por su impecable aspecto y el tamaño de los pétalos laterales,

Acabado GT Line

Nuestro Mégane de pruebas equipa elementos nuevos en el sector como el 'head-up display' que proyecta frente al parabrisas la velocidad, la dirección del navegador o las señales de tráfico que lee la cámara frontal. El sistema permite apartar la vista lo menos posible de la carretera y, por tanto, suma seguridad, como lo hacen otros detalles como el aviso de coche en el ángulo muerto o el de salida de carril, cuyo aviso podemos regular en volumen.

El motor es uno de los puntos fuertes del Mégane ya que anda bastante, gasta poco y apenas suena. Tiene brío, y eso hace que disfrutemos al volante. El chasis del Mégane es bueno y se puede jugar con su motor a velocidades muy moderadas. El aplomo en curva es sensacional y este familiar despliega una gran suavidad, comportándose con nobleza. Hemos realizado un par de viajes largos y lo que más destaca es el confort y el bajo consumo, unido a un diseño muy llamativo.

Detalles a mejorar

Puestos a mejorar, algunos materiales del interior deberían aparentar más calidad, la pantalla táctil tener un funcionamiento más veloz y el maletero podría ser algo más capaz, ya que son varios los rivales que superan los 600 litros de carga, pero son valores que no están en la lista de preferencias de todos los compradores que, en cambio, quedarán encantados con su diseño y tecnología.

Gama económica

Muy bien equipado de serie, el Mégane tiene una lista de opciones atractivas y baratas, como el techo panorámico, el mencionado 'head up display' o la imprescindible cámara de visión trasera. El precio de tarifa de esta versión es algo alto, 23.000 euros, por lo que será a pie de concesionario donde podremos conocer la oferta de cada mes y, sobre todo, la cuota mensual, ya que la marca está incidiendo en este sistema para convertir al Mégane en el superventas de su clase. Es, en cualquier caso, un familiar con aire deportivo y mecánica económica, una opción que nos gusta y con un tipo de carrocería que cada vez tiene más adeptos.