Las Provincias

El placer de ser diferente

fotogalería

La trasera, muy vertical, permite un maletero muy profundo de hasta 720 litros.

  • SsangYong une lo mejor de un SUV y de un monovolumen en el XLV, otro modelo especial de una marca que disfruta su propia naturaleza

  • SSANGYONG XLV 1.6 DIESEL LIMITED

Hay coches que nos gustan y otros que nos gustan mucho, en el segundo lugar suelen estar los que dan un rendimiento por encima de lo esperado, y este es el caso del SsangYong XLV, un ejemplo de lo mucho que está mejorando esta marca surcoreana, que se atreve con nuevos sectores en una demostración de que no todo está inventado.

Un coche diferente

El pequeño SUV Tívoli nos gustó en su lanzamiento, con un estilo joven y desenfadado que ha cuajado en el mercado, y eso que es difícil ofrecer un crossover de tamaño urbano con el interior de un SUV compacto. Con el Tívoli ya lanzado, pocos esperábamos que su evolución fuera un monovolumen, y menos aún que la mayor cualidad de los coches de este tipo, el maletero, explotara su volumen a lo alto para mantener una silueta compacta. ¿Funcionará este nuevo segmento entre SUV y monovolumen?

El XLV llega a la redacción y sorprende por su imagen. Si la delantera es bonita, la trasera es peculiar, pero esta diferencia siempre ha sido una virtud en SsangYong, acostumbrada a modelos de diseño poco habitual pero de gran éxito de ventas en España, como el Rodius, el Kyron o el Actyon. Lo mismo sucede con este SUV, diferente, pero orgulloso de serlo. Sorprende también que sólo mida 4,4 metros, lo que le permite moverse en ciudad con facilidad.

Nuestro XLV está equipado con el motor diesel de 115 CV, cambio manual, tracción delantera y equipamiento alto de gama, con un precio de 22.000 euros en el que se incluyen detalles como asientos y volante calefactable, llantas de 18 pulgadas, techo solar o tapicería de cuero. En resumen: con todo.

La prueba más dura

Para probarlo, nada mejor que irnos en un largo fin de semana con la familia. Con un niño de tres años y tres adultos con sus respectivos equipajes y muchos más bártulos, ponemos a prueba la capacidad del maletero del XLV. Para ello dejamos fuera la rueda de repuesto, opcional por 100 euros, pero que toma gran parte del espacio. Es mejor no elegir la opción y confiar en un kit antipinchazos si no tenemos un sitio donde dejar la rueda y su soporte de carga.

Una vez encajado el equipaje -las maletas caben de pie- emprendemos el viaje y sorprende la respuesta del motor. Sus 115 CV rinden mucho gracias a que el cambio de marchas tiene un reglaje muy bueno. SsangYong ha pensado más en el agrado de conducción que en homologar un consumo bajísimo, y eso se nota con un coche al que nunca le falta respuesta y que se mueve muy bien hasta los 140 por hora. Cargados con la familia, superar esas velocidades es una temeridad innecesaria, pero frenos, dirección y estabilidad permitirían hacerlo sin pegas.

Ya en nuestro destino hacemos varias excursiones aprovechando el origen SUV del coche, lo que implica mayor altura al suelo, una posición de conducción más alta y mayor robustez mecánica. El resultado es excelente, con un gran aislamiento interior y buena capacidad para sortear obstáculos en caminos de tierra o rutas forestales. Para terminar, un viaje de regreso aún más cargados nos deja al final de la prueba con más de 500 kilómetros y un consumo medio de 6,4 litros.

El placer de ser diferente

Esta versión tope de gama sale por 22.000 euros con todo, pero también lo tenemos desde 20.000 euros con el mismo espacio, mecánica y garantía, o por 24.000 en versión automática. Si nos gusta viajar y buscamos espacio con buen precio y calidad, el XLV debe estar entre nuestras primeras opciones.