Vino Azul Mediterráneo

El vino Azul Mediterráneo, elaborado a partir de uva chardonnay. / Balazs Vargas

J. IGLESIAS

Como dice la canción popular «ni es blanco, ni es tinto, ni tiene color». Bueno, color tiene y es azul turquesa, transparente y de gusto equilibrado, con un ligero sabor dulce que lo hace armonioso en su degustación, atrevido, diferente y único. Así pinta este caldo que, de momento, no se puede catalogar como un vino y se clasifica como una bebida aromatizada elaborada a base de vino.

El Azul Mediterráneo es un caldo que nace a partir de la uva de la variedad chardonnay y verdejo y su elaboración es como la de cualquier vino blanco. Por lo que en su origen el caldo es blanco.

El color azul turquesa lo adquiere al incorporarle un elemento denominado antocianina de la uva tinta, que no es más que un pigmento hidrosoluble que se esconde en sus pieles y que otorga el color rojo, púrpura o azul, según el ajuste de la acidez (el pH) del caldo obtenido de la uva chardonnay. Aunque su elaboración es más laboriosa, a grandes rasgos, se puede explicar así.

La idea parte del empresario noruego afincado en Altea, Age Folkestad. Hace 16 años fijó su residencia en España y desde hace siete compagina la restauración con la fabricación de vinos, su pasión desde muy pequeño.

Folkestad regenta en el casco antiguo de Altea un restaurante de cocina internacional, Casa Vital, con una amplia terraza desde donde se divisa el mar Mediterráneo que ha inspirado la creación de este nuevo vino que ya exporta con éxito a Alemania, Noruega y Suecia. Pero la actual legislación española no le permite llamar vino a esta bebida, pese a estar realizada con uva al 99,99%, una «revolución» que tendrá que asumirse con el tiempo, matiza Age, como ocurrió con los vinos rosados en su momento.

Tres son los caldos que bajo la marca Azul Mediterráneo pueden encontrarse ya en los mejores restaurantes de la Marina Alta y Baja. El Azul Mediterráneo Classic, semiseco elaborado con chardonnay y con un toque afrutado de uva moscatel; el Azul Mediterráneo Dry, más seco y preparado sólo con la variedad chardonnay; y el Azul Mediterráneo Frizzante, más atrevido y con burbujas, elaborado a partir de uva de la variedad verdejo que da como resultado un caldo espumoso que recuerda al reconocido vino italiano Prosecco, pero de color azul turquesa.

Esta bebida aromatizada con base de vino tiene una graduación alcohólica inferior a los 10º, se toma bien fría y marida fantásticamente con quesos, el sushi, los pescados crudos de la cocina japonesa como el sashimi, la comida asiática en general, y los arroces y mariscos mediterráneos.

También es un caldo que puede acompañar como aperitivo previo a una comida, por su equilibro y sabor.

El Azul Mediterráneo se elabora en las Bodegas Santa Margarita de Castilla La Mancha y es el resultado de un trabajo de investigación que empezó Age Folkestad con la elaboración de vinos tintos, blancos y rosados. La producción correspondiente a la añada de 2016, fue de 120.000 botellas. Y la de este 2017 se espera que sea similar.

Al olfato y el gusto, se suma ahora con mayor protagonismo el sentido de la vista para catar este vino. O bebida aromatizada a base de vino. Y acabamos como la canción «al que no le gusta el vino, es un animal, o no tiene un real».

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