Vecinos afectados por la discomóvil piden que se traslade fuera del casco urbano de Dénia

El parking de la urbanización, situada enfrente de la discomóvil, donde se colaron algunos individuos. / LP
El parking de la urbanización, situada enfrente de la discomóvil, donde se colaron algunos individuos. / LP

Residentes en una urbanización cercana denuncian el elevado volumen de la música, destrozos y el comportamiento incívico de algunos individuos

A. COBOS DÉNIA.

«Habían saltado la valla de nuestra urbanización y ahí, en el parking techado, entre nuestros vehículos, estaban drogándose, parejas medio desnudas o haciendo sus necesidades». Esta es la escena que relataron los vecinos de una urbanización situada justo enfrente del lugar donde una año más tiene lugar la discomóvil (el parking de La Guitarra), instalada con motivo de las fiestas patronales.

Ante esta situación de impotencia y debido al alto volumen de la música y las molestias que esto provoca, algunos de los residentes solicitaron al ejecutivo que esta celebración se traslade fuera del casco urbano. Asimismo, recordaron como en años anteriores, también se había instalado la discomóvil otros lugares cercanos al centro y también había «causado problemas».

Tras el malestar producido el año pasado por el alto volumen de la música, algunos vecinos de esta urbanización ya habían decidido pasar la noche del martes fuera de sus casas, para no tener que soportar el ruido, que según varios de ellos relatan: «hace que tiemble el suelo». Sin embargo, otros que se quedaron denunciaron que vivieron una «noche de auténtica pesadilla».

Asimismo, los afectados insistieron en que el problema no era la música en sí, sino los «decibelios a lo bestia». De esta forma, una vecina contó: «A las doce de la noche comenzaba el brutal espectáculo. Frente a nuestras casas, en el casco urbano, en la Marina de Dénia. Sin edificios que contrarresten el ruido».

Pero el elevado volumen no es la única queja de los vecinos de estas viviendas. Y es que, según relataron, la urbanización amaneció después de la discomóvil del martes con «dos duchas de la piscina rotas, además de orín y vómitos en diferentes partes». Ya desde la mañana, con los primeros ensayos, los «altos decibelios» obligaron a los vecinos a llamar a la Policía Local, que según explicaron «mantuvo el teléfono descolgado todo el día porque estaban saturados».

Pero la situación se hizo «insoportable» ya por la noche. Algunos residentes relataron las escenas que presenciaron a lo largo de la madrugada.

Según contaron, hubo individuos que saltaron las vallas de su urbanización, entraron en su parking privado y piscina: «Gente vomitando, haciendo tríos, esnifando... los suelos llenos de pis y vómito», contó una vecina. « No hay quién lo aguante», sentenció otra. Pero estas situaciones no se dieron únicamente mientras duró la discomóvil, sino también cuando esta finalizó, a las 4 de la mañana en punto.

Por este motivo, algunos de los vecinos decidieron llamar una vez más a la Policía Local, que acudió de inmediato a la zona y desalojó a los individuos. Ante lo vivido, una de las residentes de la urbanización se cuestionó qué tipo de turismo se está promoviendo desde el ayuntamiento con la realización de estas fiestas :«la discomóvil fue un circo de alcohol, droga y sonido», dijo. Otra vecina de la zona coincidió: «No creo que este turismo aporte nada bueno a nuestra ciudad, salvo suciedad acústica, suciedad en las calles y en nuestras playas».

Respecto a esta problemática, el concejal de Fiestas, Óscar Mengual, puntualizó que este año se ha hecho todo lo posible para reducir al mínimo el impacto vecinal que pueden suponer este tipo de celebraciones. Por ello, entre otras medidas se acordó reducir a tres (una menos que en 2016) las discomóviles a celebrar durante las fiestas de la Santíssima Sang.

Mengual lamentó la situación creada, que calificó de «un caso puntual». Además, dejó claro que el número de decibelios nunca supera lo permitido por la normativa. Por otra parte, apuntó que para garantizar la seguridad en la zona se habían instalado dos dispositivos policiales especiales: uno en la entrada principal a la discomóvil y otro para la vigilancia de las inmediaciones.

Mengual instó a los vecinos de la urbanización a acercarse al Ayuntamiento y presentar sus quejas para «hablar de esta situación».

Ya el año pasado, residentes de varias viviendas de la zona se unieron para hacer una queja conjunta. Este año, algunos ya han presentado telemáticamente al Ayuntamiento sus quejas de forma individual.

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