Una turista halla en aguas de Dénia los restos de un barco corsario francés hundido en 1813

El arqueólogo municipal muestra, junto al concejal de Cultura, uno de los vídeos con imágenes de los restos de navío. / R. González

La joven, de 16 años, localiza mientras hacía snorkel la estructura de madera a 350 metros de la costa norte y a sólo 3,5 metros de profundidad

R. GONZÁLEZ DÉNIA.

La joven francesa Orianne Marrel, de 16 años, y su familia recordarán siempre este verano ya que durante sus vacaciones en Dénia la menor tuvo la suerte de hacer un importante descubrimiento. Mientras practicaba snorkel con su hermano pequeño Virgil en el litoral norte de la ciudad encontró los restos de un barco corsario francés embarrancado y hundido en ese punto en el año 1813, durante la Guerra de la Independencia. Era el 'Zéphir'. El hallazgo se produjo el pasado 29 de julio y ayer lo hicieron público el concejal de Cultura, Rafa Carrió, y el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert.

A 350 metros de la playa y a solo 3,5 metros de profundidad, en una superficie de unos 50 metros cuadrados, podía observar en el fondo del mar parte de la estructura de madera del navío. A la vista quedaban algunas de las cuadernas del casco del barco.

El padre de Orianne, Julian Marrel, se dirigió a Gisbert para comunicarle lo que habían descubierto, puesto que al día siguiente la familia debía regresar a Francia. Ya desde su hogar siguieron en contacto con el arqueólogo y le hicieron llegar una serie de imágenes y vídeos en los que aparecían los restos del naufragio.

En el Inventario de yacimientos arqueológicos de Dénia, que incluye también los subacuáticos, ya había constancia escrita del hundimiento gracias a un texto del manuscrito 'El Llobarro' de mosén Francisco Palau. Allí se relataba el naufragio del barco corsario francés llamado 'Zéphir' o 'Zefarin', durante un episodio bélico, entre los días 13 y 14 de mayo de 1813. A pesar de conocer lo que sucedió entonces, hasta ahora no se habían localizado los restos.

Con patente de corso, registrado en Cherbourg en 1810 y con una tripulación que podía rondar el centenar de personas, el navío galo procedía de Valencia y embarrancó frente a los Molinos de Polart; en la costa norte de Dénia. Durante unas horas recibió cañonazos y disparos de artillería de las lanchas de una fragata que hasta que se sumergió.

Julian Marrel pidió a Josep Antoni Gisbert que si se podía denominar el pecio con el nombre de su hija, en honor al hallazgo que había hecho. De esta forma, ahora llevará por nombre «yacimiento arqueológico subacuático Invjasub 811. Derelicte Orianne. Corsario francés Zefarin». El cabeza de familia destacó que todos estaban orgullosos de haber colaborado, especialmente porque conoce Dénia desde que era un niño y la considera como un hogar, además de tener antepasados originarios de la comarca, en concreto de Benissa.

El yacimiento donde se descubrió el pecio va a ser documentado. La intención es, según apuntaron tanto el concejal como el arqueólogo, que se puedan aplicar unas medidas de control y conservación para que pueda ser visto in situ. Gisbert señaló que sería interesante crear un vínculo con la oferta turística de la ciudad.

En ese sentido, Rafa Carrió hizo hincapié en que Dénia tiene una «historia inmensa», también bajo el mar y que ya se han hecho gestiones con el secretario autonómico de Cultura para que les den todo el apoyo posible y poder acotar la zona donde se encuentran los restos para que se puedan visitar.

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