SEPSIS Y SUS «HORAS DE ORO»

La sepsis es la complicación mas grave de una infección y puede llegar a ser mortal. La reacción que nuestro organismo hace para intentar defendernos de las bacterias que están provocando la infección, desencadena una inflamación de tal calibre que lesiona nuestros propios órganos. La consecuencia es que éstos dejen de funcionar adecuadamente. Si este proceso no se detiene a tiempo, la muerte es segura.

Solo una minoría de las infecciones terminan en una sepsis, pero aun así, la sepsis es tan frecuente como los infartos agudos de miocardio o los ictus y sin duda mucho más agresiva y mortal que estos dos últimos. La mortalidad está entre el 25-30% de los casos. Y en la situación más grave, el shock séptico alcanza el 50% o más.

Cualquiera puede presentar una sepsis, pero sin duda es más frecuente y más grave en las personas por encima de 65 años y en aquellas cuyo sistema inmune está más debilitado. Los síntomas son vagos y poco específicos. Normalmente están relacionados con el fracaso de los órganos: confusión repentina o disminución del nivel de alerta. También la respiración rápida y superficial en un paciente con sospecha de infección debe ponernos en guardia para descartar cuanto antes una situación de sepsis. Es necesario que los ciudadanos conozcan esta entidad y que no duden en consultar con su médico ante la más mínima sospecha, sobre todo en pacientes ancianos y frágiles.

El tiempo que transcurre desde que se detectan los síntomas hasta que se inicia el tratamiento es crítico para la supervivencia. Los anglosajones hablan de las primeras seis horas, u «Horas de oro», como decisivas para sobrevivir o no.

Nuestra única herramienta contra la sepsis es la detección precoz y un tratamiento antibiótico correcto, desde el primer momento. Por eso, los diferentes centros sanitarios intentan dotarse de herramientas de alerta. En ese sentido nuestro hospital ha sido pionero y desde 2012 dispone un Código Sepsis.

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